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Recuerdo de Freddie Gray en Baltimore, abatido por la Policía en abril
AFP
La actuación policial en Estados Unidos está siendo cuestionada y más aún cuando se trata de agentes blancos en acciones contra ciudadanos negros. El último evento ocurrió en una pequeña ciudad del estado de Texas, McKinney, donde un policía agredió a una joven negra, Dajerria Becton de 15 años, a punta de pistola en una piscina pública de un complejo residencial. El suceso fue filmado por otro de los jóvenes presentes, se viralizó en internet –se reprodujo más de 11 millones de veces– y la indignación resurgió. El agente en cuestión, Eric Casebolt de 41 años, terminó renunciado, pero no aplacó la preocupación en torno a un fenómeno que no se detiene.
"Llamen a mi madre, Dios mío", clamaba llorando la adolescente negra en bikini cuando este policía blanco la tiró violentamente al suelo tras apuntar con su pistola a un grupo de jóvenes afroestadounidenses que se habían "invitado" a una fiesta en una piscina. Un total de 12 policías habían acudido al lugar para sacar a estos jóvenes que no estaban invitados al evento. "Había 12 policías en el lugar y 11 se comportaron de forma correcta", dijo el jefe de Policía local, Greg Conley. "Como muestra la grabación (Eric Casebolt) era incontrolable durante el incidente".
El Departamento de Policía de McKinney retiró luego los cargos contra el joven de 18 años Adrian Martin, el único que resultó detenido del incidente. En respuesta a la agresión policial, unas 500 personas se congregaron el lunes pasado de forma pacífica con una marcha hasta la piscina. En McKinney, un suburbio de Dallas, el 78 % de la población es blanca, mientras que apenas el 10 % son afroamericanos.
"¿Acaso el policía de McKinney hubiera empuñado su arma si se hubiera tratado de un joven blanco con aires de Justin Bieber? Por supuesto que no" "¿Acaso el policía de McKinney hubiera empuñado su arma si se hubiera tratado de un joven blanco con aires de Justin Bieber? Por supuesto que no"
El video muestra un hecho muy similar a lo sucedido en Nueva York a Eric Rohmer, el joven negro que gritó "no puedo respirar" mientras un policía lo sujetaba fuertemente. Los abusos policiales contra negros han vuelto a las portadas de la prensa estadounidense. En Twitter, ha reaparecido la etiqueta #BlackLivesMatter ("las vidas de los negros cuentan"), al tiempo que florecen estadísticas que muestran las desigualdades que padecen los afroestadounidenses. Una de ellas señala que un negro tiene el doble de posibilidades que un blanco de morir a manos de un policía.
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Los medios de comunicación no dejan de evocar los nombres de las víctimas negras de brutalidades policiales, desde la primera, en Ferguson, hasta la última, en Cleveland: Michael Brown, Tamir Rice, Trayvon Martin, Freddie Gray... Todos ellos, afirma la bloguera afroestadounidense Chauncey Devega, constituyen "la necrópolis negra de la era Obama".
"El creciente número de pruebas registradas en filmaciones o fotografías de brutalidades policiales gratuitas contra inocentes negros estadounidenses, desarmados, podría despertar (...) un sentimiento de ultraje moral y de vergüenza de la América (Estados Unidos) blanca", estimó esta portavoz de la lucha por los derechos civiles. "El registro de los asesinatos de negros por la policía estadounidense constituye una nueva forma de linchamiento fotográfico", aseguró.
Con la multiplicación de los smartphones, que captan al instante una escena, incluso en los barrios más desfavorecidos, Estados Unidos está descubriendo cómo "la policía abusa de su poder" y reacciona ante "la menor insubordinación" a su poder, con distinto énfasis según se trate de negros o de blancos, dijo el investigador social Musa Al Gharbi. "Ello choca la conciencia nacional".
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"¿Acaso el policía de McKinney hubiera empuñado su arma si se hubiera tratado de un joven blanco con aires de Justin Bieber? Por supuesto que no", agrega el experto. Al Gharbi evoca una herencia con tintes racistas "institucionalizada en el período postsegregación".
Desfavorable para los negrosPara Catherine Smit-Torrez, experta en la fuerzas del orden, "no hay en todo esto nada de racista" y "cada policía debe ser percibido individualmente". "En las fuerzas del orden nada es más valorado que el concepto de guerrero, los policías son entrenados para cultivar un estado de espíritu de guerrero", aseguró Seth Stoughton, profesor de derecho en la Universidad de Carolina del Sur. "Esto crea obstáculos mayores en las relaciones entre la policía y las comunidades".
"El problema fundamental reside en qué esperan los policías cuando se topan con un joven afroestadounidense. Esperan que sean más violentos, más peligrosos que los jóvenes de cualquier otra raza", deploró por su lado Alisa Simmons, presidenta de la rama tejana de la NAACP, la poderosa organización de defensa de las personas "de color".