Se le nota en la voz. Desde el simple “¿hola?” al atender el teléfono queda demostrado que no es el mismo. Diego Aguirre está destrozado. La bronca que tenía en la cancha sigue siendo la misma. Habla con la misma tranquilidad que lo hizo en los vestuarios y se cuida a cada instante para no hablar de más ni declarar nada de lo que después se pueda arrepentir.
Aguirre: “Estoy indignado”
“¿La gente del fútbol es consciente de la gravedad de la incidencia de los hechos?”, se preguntó el DT de Peñarol en diálogo con El Observador. No durmió tras el clásico