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2 de agosto 2023 - 23:47hs

Qué bien que le quedó a Nacional este miércoles el traje de la Copa Libertadores, y qué ocasión desaprovechó de asegurar un triunfo en Montevideo para definir con ventaja en una semana en La Bombonera, si Juan Ignacio Ramírez o Franco Fagúndez hubieran transformado en gol una de las seis situaciones que generaron en el área de Boca.

El empate 0-0 le quedó corto a Nacional, pero fue el precio que tuvo que pagar, en una noche intensa (por lo que hicieron los tricolores en el campo), por la incapacidad para resolver frente al arco.

Lejos del escenario inquietante que planteaba Nacional por la forma en que estaba jugando a nivel local y sin tres titulares (no se reforzó en la misma relación que perdió jugadores), la actuación de este miércoles reivindicó la mejor versión de este equipo de Álvaro Gutiérrez que jugó en un nivel superlativo y generó en el campo, el juego y la propuesta para plantarse de igual a igual ante Boca, superarlo futbolísticamente y mostrar cierta autoridad a la hora de andar con la pelota.

El gran secreto de este Nacional estuvo en la disposición anímica del equipo que ganó las pelotas divididas, que se multiplicó en los espacios para realizar un gran trabajo táctico y para evitar dejar terreno al rival para dañar en velocidad.

La actitud con la que defendieron. La fuerza con la que pelearon cada pelota. Y, sobre todo, la solidaridad que mostraron en todo momento, marcaron el talante de un equipo que superó la adversidad de quedar a los cuatro minutos sin su formación titular, por la situación que vivió Diego “Torito” Rodríguez en el campo, que obligó al médico de Nacional a ordenar el cambio.

El ingreso del juvenil Thiago Helguera, que de no haber sido por esas circunstancias no habría ingresado hasta el segundo tiempo, le dio al mediocampo de Nacional otra disposición. Nacional se defendió con el balón, y en ese juego el sanducero fue clave.

Leonardo Carreño

Con madurez impropia para sus 17 años, con aires de Rodrigo Bentancur, se paró al costado de Yonathan Rodríguez (que jugó un gran partido, con un despliegue físico impresionante) y movió el balón sin tener que andar corriendo atrás de él, en los pies del rival.

Desde ese lugar, el partido le empezó a quedar cómodo a los tricolores y a dar a Nacional buenas devoluciones, mientras Boca se recostaba con dos líneas de cuatro en su campo de juego a esperar al copero tricolor.

El remate en el palo de Ramírez. El ataque en el que el delantero reclamó un penal que no fue (se preocupó más para que le cometieran la falta que por buscar su gol). La última del primer tiempo, cuando se mandó hasta el fondo, mandó una pelota perfecta al área y nadie entró para empujarla, marcaron el funcionamiento de Nacional.

Este miércoles, el déficit de los tricolores estuvo en el funcionamiento de los goleadores, Ramírez y Fagúndez, que fallaron en los momentos que tuvieron para asegurar el triunfo.

Lo que quedó claro en el Parque fue que el sello de este Nacional copero brindó buenas señales, por sus respuestas anímicas que repercutieron en el funcionamiento del equipo a partir del sacrificio y de ganar las pelotas divididas y jugar al fútbol como bandera para intentar demostrar que no se la va a hacer fácil a Boca en esta llave de 180 minutos.

Leonardo Carreño

Parecía chiquito Nacional, por lo que estaba expresando en el torneo local y en su último partido de la Copa, y Boca muy grande, pero cuando este equipo de Gutiérrez se miró en el espejo de la Libertadores se dio cuenta de lo que puede ser capaz de hacer.

La revancha en La Bombonera, en una semana, tendrá otro entorno, pero si el plan que tienen los de Gutiérrez es volver a jugar como en el Parque, los hinchas de Nacional tienen razones para creer en este equipo copero, que sacó lo mejor de sí en el momento en que se juega su clasificación entre los ocho mejores de América.

Temas:

Nacional vs Boca Juniors Copa Libertadores

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