4 de julio de 2014 18:22 hs

Dos niñas solitarias, una porque sufre bullying por parte de sus compañeros de clase y la otra porque su padre no le presta atención y su madrastra la maltrata, encuentran una salida a sus problemas con la fantasía como principal protagonista. Mientras tanto, dos títeres luchan contra una tormenta que ha azotado a su pueblo y se ha llevado una parte del cuerpo de cada uno de sus habitantes y seis payasos de nariz roja divierten a los más pequeños al reírse del absurdo de las situaciones cotidianas.

Estas son solo cuatro de las historias que se suceden casi todos las tardes en algunos de los escenarios principales de Montevideo durante las vacaciones de julio, un tiempo que puede ser duro para los padres por la necesidad de mantener entretenidos a sus hijos, pero que también puede significar un respiro a la realidad y una ventana hacia un mundo donde la imaginación es la materia prima.

La cartelera de teatro uruguaya se caracteriza por ser prolífica y el panorama infantil no es una excepción, con más de una treintena de obras en cartel y gran variedad de tópicos. El Observador eligió cuatro para reseñar: La juguetería (Teatro Solís), Roja (Sodre), Tropo (Teatro Circular) y Lucy en el cielo con diamantes (Teatro Anglo).

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Si bien estas cuatro propuestas son muy diferentes entre sí, las obras mencionadas parten de un acercamiento a los niños desde una perspectiva moderna y que tiene en cuenta también al adulto como otro de los receptores de la obra.

Más información sobre estos espectáculos a continuación.

Recursos variados para una gran obra

La Juguetería, de la compañía Bestia Peluda y con dirección de Damián Barrera, es una obra bella, entretenida y muy bien actuada, que cuenta con gran variedad de recursos: a los actores se suman muñecos, títeres, efectos visuales, proyecciones y una banda sonora creada para el espectáculo. La obra se aleja, no obstante, de lo musical y coreográfico. “No entiendo por qué se concibe que el teatro infantil tiene que ser musical cuando los adultos solemos elegir otro tipo de teatro”, señala Damián Barrera, director de la compañía y autor de la obra junto a Florencia Gutiérrez, además de manipulador del muñeco del pirata Malacara.

La obra, que se presenta en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís, cuenta la historia de Olivia, una niña que conoce a un viejo juguetero llamado Tito, quien ante la escasez de ventas decide cerrar su negocio y pasárselo a su sobrino para que haga un refugio de animales, desconociendo las verdaderas intenciones de este.

La Juguetería combina muy bien sus recursos, pero lo más notable sigue siendo el trabajo actoral, creíble y empático, y la conexión que se establece entre Olivia (Mariana Escobar) y el anciano (Carlos Sorriba). Esto genera que la obra, además de entretener, pueda emocionar a grandes y chicos.

Es interesante, además, cómo La Juguetería incorpora la temática del bullying. “Queríamos mostrarle (a los niños) que ellos también pueden vivir una situación similar y el espectáculo pueda generar una conversación con el adulto”, comenta Barrera, de 35 años, quien destaca que después de ver la obra un nieto le confesó a su abuela que vivía una situación similar en la escuela.

Bestia Peluda se inició en 2012 cuando Barrera regresó de España y estrenó en Montevideo Señor M, ganadora de tres premios Florencio en 2012. El año pasado la compañía, que ganó el Plan de Fortalecimiento de las Artes en 2013 y 2014, fue convocada por el Solís. Barrera planea poner en escena en 2015 Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne, obra que realizó durante su tiempo en una compañía de teatro en España, país en el que además trabajó con proyecciones y en una productora de series para niños con muñecos, aspectos que el director aúna en La Juguetería.

Fechas:durante las vacaciones de julio, todos los días a la hora 15.30 y 17.30, excepto el domingo 6 de julio, solo a las 15:30. El lunes 30 de junio, 7 de julio y el domingo 13 de julio no habrá función. Localidades: $ 260.

Mucho más que títeres a la vieja usanza

Luego de haber presentado en los dos últimos años el espectáculo de títeres El traje invisible, el Teatro Circular vuelve a exhibir una obra de la compañía Coriolis, rama infantil de la Ovidio Titers Band, que cumple diez años en 2014. Su nuevo espectáculo, Tropo, representa una muy buena opción para que adultos y pequeños descubran un lenguaje expresivo de gran riqueza y creatividad.

La obra cuenta la historia de Julián y Ramiro, quienes cuando regresan a su pueblo encuentran que una tormenta se ha llevado partes del cuerpo de sus habitantes. Entonces uno de ellos emprende un viaje en busca de la tormenta para que devuelva lo que robó mientras el otro intenta ayudar a sus vecinos.

Tropo sorprende por la variedad de técnicas que utiliza, ya que el movimiento de los títeres no se realiza de la forma tradicional, detrás de un retablo y con los titiriteros escondidos, sino con la manipulación a la vista y buscando un efecto también a través de la iluminación. A la vez, los títeres se mueven dentro del escenario circular, pueden ser vistos desde todos sus ángulos y hasta se los ve maniobrando diversos objetos, o luchando dentro de una carpa con un mosquito.

Es notable el trabajo vocal y de manipulación de las titiriteras Cecilia Bruzzone y Maru Fernández y atinada la selección musical del director Gerardo Martínez Gnazzo y Sebastián Pereira, la cual mezcla canciones de Igor Stravinski, Phillipe Glass, Claude Debussy, James Taylor y la Pequeña Orquesta Reincidentes, entre otros.

“Quisimos evitar el lenguaje acartonado. No nos gusta el teatro didáctico, sino que somos contadores de historias. No creemos en la moraleja, sino que el fuerte sea la historia en sí misma”, señala Martínez Gnazzo, quien comentó que el montaje de la obra les llevó cuatro meses. No obstante, una de las objeciones que pueden hacérsele a Tropo es que hacia el final queda un poco la sensación de que le faltó un redondeo a lo contado.

Fechas: martes a domingos de vacaciones de julio a la hora 15. Localidades: anticipadas $ 150. Generales $ 200.

Payasos rojos y modernos

Roja, que se presenta en la sala Hugo Balzo del Sodre, representa una buena oportunidad para aquellos padres que quieran acercar a sus hijos al viejo mundo de los payasos, pero desde una mirada contemporánea, y para quienes prefieran un tipo de teatro más participativo, ideal para los niños más pequeños.

La obra surgió el año pasado a partir de una residencia artística que Lía Jaluff hizo en Río de Janeiro junto a Sebastián Báez, elcodirector. Jaluff, de 28 años y egresada de la Escuela de Acción Teatral Alambique, venía trabajando para adultos con los payasos medicinales y se planteó como desafío redefinir el código para los más chicos, pero manteniendo la cercanía con el público. “Trabajamos con un payaso mucho más físico que psicológico y desde una simpleza austera en la escenografía y en las historias”, comenta.

Se trata de una puesta cuidada, con dos músicos en escena que van tocando distintos instrumentos o haciendo efectos sonoros, y seis payasos. La obra no tiene un argumento, más allá del patrón constante del color rojo, y se compone de pequeños gags, algunos más logrados que otros, en los que destacan la participación actoral de Jaluff y Báez. Si bien el adulto puede o no sentirse identificado con la propuesta, lo cierto es que durante la función presenciada, a sala casi llena, los niños mostraron un gran entusiasmo y desde sus butacas interactuaron y sorprendieron a los payasos con sus comentarios.

Fechas: lunes a jueves a las 16 y viernes a domingos a las 16 y 17.30 horas. Precio: $ 250. Niños a partir de 2 años pagan entrada.

Musical beatle y de estética burtoniana

Uno de los musicales infantiles que se presentan en estas vacaciones de invierno es Lucy, en el cielo con diamantes, que se exhibe en el Teatro Anglo, y narra la historia de una niña que escapa de su soledad escribiendo un cuento sobre un mundo mágico que tiene como base las canciones de Los Beatles. Se trata de la primera puesta de la productora Aerret, dirigida por Avo Pérez, y cuenta con gran parte del elenco de El libro de la selva.

“No había registro en el mundo de un musical para niños con las canciones de Los Beatles”, dice el autor y director de 32 años, que el año que viene planea hacer un musical con canciones de Fito Páez.

La obra se desarrolla de manera moderna desde lo visual, pero de forma tradicional en lo argumental. La pieza destaca por el maquillaje y el vestuario, los cuales recuerdan (quizá demasiado) a la estética neogótica de Tim Burton, por la buena integración del argumento con la música de Los Beatles y la coreografía de Gonchi De Cuadro, con un buen desempeño también en el escenario. También vale subrayar la energía que contagia la puesta y el trabajo actoral de Lucía Rodríguez y Federico Longo, muy disfrutable durante toda la obra. Si bien el espectáculo entretiene, puede cuestionarse la falta de empatía de algunas actuaciones y el abordaje tradicional desde lo argumental: madrastra mala y llena de berrugas, madre muerta inmaculada, sirvienta buena y enamorada del patrón, padre cero a la izquierda, con un look muy similar al de Edward de El joven manos de tijera, no solo por su estética sino por la postura de espantapájaros que lleva durante todo el espectáculo. Por otro lado, el show se realiza con media pista grabada de música y voces y aunque los actores cantan arriba, sus voces casi no se escuchan, algo que el director prefirió, según comenta, por los resfríos y la dificultad de las coreografias.

Fechas: Todos los días a la hora 16. Precio: $ 250.

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