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Alertan sobre trabas a nuevas semillas transgénicas

El Gabinete Nacional de Bioseguridad dilata los permisos

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27 de octubre de 2017 a las 05:00

La celebración de los 20 años del Instituto Nacional de Semillas (Inase) sirvió como escenario para recordar que desde hace unos cinco años no se aprueban semillas genéticamente modificadas en el país, pese a existir las normas y los mecanismos de control.

Sin embargo, después de cumplir con todos los pasos legales, la autorización se tranca en el Gabinete Nacional de Bioseguridad (GNBio), que integran seis ministerios, es asesorado por técnicos especializados y tiene la potestad de aprobar o no las solicitudes.

El Gabinete de Bioseguridad lo integran los ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), que lo preside; Relaciones Exteriores (RREE); Economía y Finanzas (MEF); Industria, Energía y Minería (MIEM); Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma); y Salud Pública (MSP).

Hasta fines del año pasado había unos 13 eventos genéticamente modificados en evaluación para la agricultura (siete de soja, cinco de maíz y una de trigo). A la fecha ya son 17 los que están en evaluación.

Las semillas genéticamente modificadas aportan en la agricultura mayores rendimientos por hectárea, al mismo tiempo que un mejor control de los insectos que atacan las plantas. También hay eventos transgénicos tolerantes a la sequía y otros a herbicidas los cuales permiten controlar malezas con distintos mecanismos de acción. Algunos eventos son apilados, es decir, que cumplen varios cometidos.

Voz de alerta

Tiempo atrás, el titular del MGAP, Tabaré Aguerre, criticó públicamente la demora en aprobar nuevas semillas transgénicas y dijo que la dilatoria es tal que es posible que cuando se aprueben ya no se usen más porque fueron superados por nuevas tecnologías.

El viernes pasado, durante una alocución en los 20 años de Inase, Aguerre volvió a reiterar la crítica al decir que "hemos generado un sistema de evaluación riguroso" pero las solicitudes no se aprueban.

Un riesgo es que Uruguay ya está rezagado respecto a la región, pues en Argentina, Brasil y Paraguay ya se está usando la nueva tecnología en semillas. Atraso respecto al uso de la biotecnología y la genética.

"La genética también se perjudica con esta situación", explicó el gerente de la Cámara Uruguaya de Semillas (CUS), Andrés Arotxarena. Agregó que "la biotecnología está asociada a la genética y, al no aprobarse la biotecnología, quedamos rezagados también en la posibilidad de acceder a nuevos germoplasmas de excelente nivel".

"Hay una cuestión ideológica y política" contra los denominados organismos genéticamente modificados (OGM), porque "no se está objetando un evento sino todos", comentó Arotxarena.

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