La preocupación del gobierno por controlar la suba de precios no parece haber impactado en las expectativasde los analistas económicos ni de los consumidores. Mientras que las perspectivas de inflación de los economistas alcanzan valores récords en el horizonte de relevancia de la política monetaria, los uruguayos perciben un agravamiento de los problemas de inflación y desconfían de la capacidad del gobierno para reencauzarla.
Según la encuesta de expectativas realizada por el Banco Central (BCU) entre analistas económicos e instituciones financieras, difundida ayer, la inflación cerrará este año en 8,4%. Luego de que el gobierno anunciara en octubre las medidas para reducir la inflación, era de esperarse que las proyecciones mostraran una caída.
Lejos de eso, el dato de diciembre se encuentra una décima por encima de lo esperado en octubre, de modo que las medidas anunciadas –como la congelación de precios negociada con los supermercados y la baja de 10% en una canasta de 200 productos–, y el compromiso antiinflacionario asumido por el equipo económico en pleno, no alteraron la percepción de los expertos respecto a la dinámica de precios.
De hecho, en el largo plazo, los analistas ven un agravamiento de las presiones inflacionarias. El horizonte de expectativas que considera el BCU para decidir el sesgo de su política monetaria es de 18 meses. En setiembre, los expertos preveían una inflación interanual de 7,1% en ese horizonte. En octubre, la expectativa aumentó a 7,3% y luego de un leve respiro en noviembre, escaló a 7,35% en el último sondeo. Se trata del mayor nivel esperado de inflación a 18 meses, al menos desde setiembre de 2006, cuando se incorporó esa pregunta a la encuesta del BCU.
Durante la tradicional exposición del equipo económico de diciembre, organizada por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), la inflación ocupó un especial protagonismo. “La presión inflacionaria ocupa el centro de nuestra atención en este momento”, dijo el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, mientras que el presidente del BCU, Mario Bergara, afirmó que “el presidente (José Mujica) lanzó la guerra contra la inflación y en esa guerra somos todos soldados”.
Pero el tono determinante de las autoridades no solo no afectó las expectativas de los analistas encuestados por la propia autoridad monetaria, sino tampoco la de los consumidores.
Un sondeo realizado en noviembre –y divulgado esta semana– por el Programa de Opinión Pública y Confianza Económica (Popce), integrado por la Universidad Católica y Equipos Consultores, reveló que las expectativas de inflación de los consumidores uruguayos aumentaron en noviembre, pese a la embestida oficial contra el encarecimiento de la canasta de consumo.
A partir de la encuesta realizada por el Popce, “se podría inferir que las medidas adoptadas para frenar la inflación no se percibieron como muy eficaces por parte de los consumidores”, señalan los expertos en el comunicado difundido. El indicador de expectativas de inflación aumentó 1,5% en noviembre respecto al mes anterior, mientras que tuvo un salto de 19,5% respecto a igual mes de 2011.
El indicador refleja la evolución de los precios y la aceleración inflacionaria de octubre y noviembre, meses en los cuales la inflación se mantuvo ligeramente por encima de 9%.
Según los expertos, los hogares comienzan a sentir la aceleración de la dinámica inflacionaria y la manera en la cual repercute en su poder de compra.
“La capacidad de ahorro (de los consumidores uruguayos) presenta una ligera caída, posiblemente por los efectos de la aceleración de los precios en la capacidad de gasto”, señala el informe.
Ese indicador tiene una importante correlación con la percepción de los uruguayos acerca de su situación económica actual. Normalmente, si los individuos entienden que sus finanzas personales mejoran, su capacidad para ahorrar muestra un comportamiento similar.
Sin embargo, a pesar de que el índice que releva la percepción sobre la situación económica actual de los consumidores mejoró 2,2% en noviembre, eso no se reflejó en una mejora de la capacidad de ahorro de los uruguayos: la inflación absorbió el crecimiento de sus ingresos.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI), en la última revisión del Artículo IV para Uruguay –difundida ayer–, ubica a la inflación como la “principal prioridad” para la economía uruguaya. Para contrarrestar el riesgo, se debe “estabilizar la inflación y las expectativas de inflación en el centro del rango meta (5%)”. Si bien sostiene que “no es momento para contraer de forma agresiva la política monetaria”, debido a la pérdida de competitividad que conllevaría, recomendó “mantener la tendencia contractiva” pero que el BCU “no pelee solo contra la inflación”. l