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Ansiedad, insomnio y consumo problemático de alcohol: los pesares del encierro

Psiquiatras explican las posibles consecuencias del encierro sobre la psiquis y alertan sobre el consumo problemático del alcohol, psicofármacos y otras drogas

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12 de abril de 2020 a las 05:00

Todavía no paso ni un mes. Pero la última juntada con amigos, el último cumpleaños familiar, y aquel último abrazo con los abuelos se sienten lejanísimos en el tiempo. Porque el tedio aplasta con cada tic tac. Y no, la mente cargada de preocupaciones no puede salir a distraerse ahora. Y si duele, que sea puertas adentro. Mientras tanto, toda esa energía se choca y confunde con todos los otros ánimos que caminan dentro de ese mismo espacio. El niño está aburrido, la madre angustiada, el padre se irrita por todo y la hija mayor está cansada porque no puede dormir.

Quedate en casa, quedate en casa, quedate en casa. El mensaje se repite una y otra vez por parte de las autoridades y los profesionales de la salud, lo reproducen en los medios de comunicación, en las publicidades y en las redes sociales. Es que así se organiza el país que está bajo una emergencia sanitaria. Adentro de esa medida, cada hogar tiene que establecer su cotidianidad. Y adentro de esa estructura cada individuo tiene que batallar contra sus fantasmas internos que en esta nueva realidad se agitan más que nunca.

Una de las interrogantes que empezaron a aparecer cuando la cuarentena fue impuesta en varios países del mundo para prevenir la expansión del coronavirus fue qué pasaría con la salud mental de las personas. A priori es posible pensar en aquellos que antes del aislamiento ya estaban diagnosticados con algún trastorno o patología. Pero no, el encierro tiene efectos sobre la salud mental de todos los individuos, en algunos, con fuertes consecuencias a corto y largo plazo.

El psiquiatra y presidente de la Sociedad de Psiquiatría de Uruguay (SPU), Luis Villalba, señala que durante el encierro, las primeras alarmas las pueden encender el fastidio y el miedo, porque las personas se ven impedidas en el ejercicio de su libertad y se ven frente a la amenaza de su salud y la de sus seres queridos.

“Esto ya está teniendo consecuencias en el aumento de las ansiedades, la irritabilidad, la agresividad y los problemas al dormir”, alerta el psiquiatra Freedy Pagnussat. A su vez, el profesional dice que la depresión “está a la vuelta de la esquina”, porque con las preocupaciones en aumento –sean exageradas o realistas– las personas van “entrando en una rosca que tira hacia abajo”.

Ansiedad es una palabra que se repite una y otra vez por estos días. Y no la usan únicamente los que estaban previamente diagnosticados. Los psiquiatras consultados afirman que quienes sufren estos trastornos pueden ver intensificada su sintomatología. Pero Pagnussat indica, además, que quienes no sufrían ansiedad ahora pueden empezar a generarla, en parte, porque las rutinas cotidianas –que son aseguradoras y tranquilizadoras– se desdibujaron. El experto dijo que quizá quienes menos sufran ahora el encierro sean las personas con agorafobia (miedo obsesivo ante los espacios abiertos), aunque en ningún caso esto va a suponer una cura para su problema.

“El encierro puede incidir de múltiples maneras y a veces de formas insospechadas. No es lo mismo tener a dos o tres personas haciendo cuarentena en una casa amplia con patio que a una familia con dos o tres hijos en un apartamento de 50 metros cuadrados en el que ninguno pueda abstraerse por un rato del resto”, diferenció Pagnussat. 

Insomnio

El estar todo el día en casa hace que ciertos movimientos se anulen. Se perdió la caminata hasta la parada del ómnibus, se perdió la subida y bajada de escaleras del trabajo, se perdió la frecuente ida al súper, se perdió la corrida a la tarde para ir a buscar a los hijos a la escuela y después llevarlos al club, y así sucesivamente. Quizá no sean actividades que cuando se realizan cansen, pero a la larga, se trata de movimientos que generan un gasto energético. Ahora ese gasto no está y no todas las personas se motivan para hacer ejercicio en casa.

Y ese gasto básico de energía que se perdió, sumado a la ansiedad que va en aumento, son posibles causas del insomnio, según explicó Pagnussat, quien también alertó sobre otros factores que inciden, como las preocupaciones de lo económico y el miedo a contraer ese “enemigo invisible”, que es el virus. En ese sentido, recomendó evitar durante el día las siestas de dos o tres horas –que a veces resultan un escape al aburrimiento– y subrayó que varios estudios demuestran que realizar una siesta pequeña (no más de una hora) unos 45 minutos después de almorzar, favorece la calidad del sueño nocturno.

En tanto, Villalba dijo que cuidar los horarios y horas de sueño es importante para la salud mental de todas las personas, pero puntualizó que para aquellos que padecen ciertos trastornos, el insomnio puede ser un síntoma de descompensación.

Pagnussat sostiene que, como la ansiedad va a predominar en la mayoría de las personas, hay que tratar de combatirla sin recurrir a los psicofármacos. En ese sentido, Villalba ve como un problema que las personas se automediquen, considerando que en estos tiempos es muy probable que el consumo de pastillas para dormir o calmantes aumente.

La copita

Desde que Uruguay se alineó con las medidas de aislamiento para combatir al coronavirus, junto con los retos virales, los protagonistas de las historias de Instagram pasaron a ser las copas de vino, las jarras de cerveza y los tragos que buscan meterle onda al encierro. Y no, no es un gustito de fin de semana. La simple “copita” puede repetirse el lunes, el martes, el miércoles, y así. No es solo una sensación, también lo informaron distintos medios internacionales, la cuarentena aumentó la venta de alcohol.

Aunque en Uruguay no hay datos que lo constaten, Pagnussat afirmó que “el consumo de alcohol aumentó sin ningún tipo de dudas” y alertó que al igual que sucede con ciertos psicofármacos, esta sustancia puede llevar al acostumbramiento y posterior adicción. Por eso, dijo que si “la copita de vino” pasa a ser algo de todas las noches y la persona no puede prescindir de ella, puede generarse una dependencia que quizá antes no existía. Para el médico, hay que tener extremo cuidado sobre la manera en la que nos estamos "dando ciertos permisos por el hecho de estar en casa”.

Los psiquiatras señalaron que si bien el alcohol puede desinhibir y levantar en el momento de su consumo, es una droga depresora. Además, puede agravar la irritabilidad que predomina en muchas personas por estos días y generar conductas violentas hacia los demás y hacia sí mismos.

El presidente de la SPU dijo que el abuso del alcohol, la marihuana y otras drogas en situaciones de aislamiento trae mayores riesgos en quienes tienen antecedentes de consumos problemáticos y en personas ansiosas y depresivas que usan estas sustancias para calmar su sintomatología, pero terminan agravándola.

“Hay una relación entre alcoholismo, depresión y suicidio que es importante tener en cuenta”, advirtió Villalba y agregó que también los síntomas de abstinencia de personas adictas pueden ser graves en este contexto. Porque hay quienes consumían drogas sin que la familia lo supiera y ahora no lo hacen, por ejemplo.

Entonces, la adicción a sustancias psicoactivas puede complicar bastante las instancias de aislamiento tanto por su consumo como por su ausencia. 

Consultar a tiempo

Las consultas con psiquiatras y psicólogos se están realizando mayoritariamente a través de medios electrónicos. Si bien Villaba sostuvo que Uruguay no tiene mucha experiencia en esto, afirmó que hay gran cantidad de estudios que dan cuenta de su eficacia. “Por supuesto que tiene sus límites, como pacientes descompensados o excitados que no logran un adecuado autocontrol y requieren la presencia de personal profesional”, reconoció.

Por su parte, Pagnussat insistió en la importancia de que las personas que se tratan lo sigan haciendo mediante consultas online. Pero, además, extendió la recomendación a todos aquellos que se estén sintiendo más nerviosos, deprimidos o desbordados a consultar a un profesional que los escuche o aconseje respecto a qué camino tomar en ese sentido. El psiquiatra dijo que el encierro puede generar ansiedades persecutorias y explicó: “No es raro estar pensando en cosas en las que antes ni pensábamos o estar ‘perseguidos’ con el coronavirus o con situaciones adyacentes es algo esperable y se puede hablar”.

Y la depresión, de la que nadie está libre y según Pagnussat va a ir en aumento, también es un punto sobre el que hay que tener especial cuidado. La ansiedad, las consecuencias negativas sobre los estados anímicos e incluso la angustia tras perder un ser querido (no solo por covid-19 sino en general) y en estas condiciones ni siquiera poder velarlo en las condiciones habituales son algunos de los tantos factores que pueden derivar en depresión según el doctor.

Su consejo frente a una exhortación al aislamiento, que puede extenderse semanas e incluso meses, es comenzar a planificar. Sea fijar horarios para entrenar en casa, anotarse  a esos cursos online que siempre quisimos hacer y nunca tuvimos tiempo, aprovechar para cocinar –y apostar a una alimentación saludable–, retomar algún estudio o lo que sea que nos motive y mantenga activos: “Hay que ponerse más creativos”, incentivó el profesional.

Emergencia sanitaria. Crisis económica y social. Coronavirus, coronavirus y otra vez coronavirus. Mientras tanto, las agujas del reloj siguen girando, el almanaque avanza y la cotidianidad vacía y desorganizada va encontrando su rumbo. Villalba dice que es difícil prever lo que pasará a futuro, pero entiende que hay quienes se van a poder adaptar. Aunque también sabe que la salud de otros se resentirá y otros se enfermarán. “Creo que lo más preocupante no es solo el aislamiento sino las consecuencias que trae, como que las necesidades básicas de la población más vulnerable no se vean satisfechas. Cuanto más se extienda la cuarentena, más se pondrán en juego las capacidades de cuidado y solidaridad de nuestra población”, concluyó.

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