Supe de don Antonio Esochotado a poco de volver la democracia en Uruguay, como un símbolo de la lucha por liberar al Cannabis de la prohibición. Aquel hippie punk filósofo de armas tomar nos representaba a tantos que a la salida de dictaduras queríamos en nuestras nuevas democracias seguir conquistando libertades y cumplir el enunciado de Bertrand Russell de que era tarea de los jóvenes oponerse a las estupideces de su época.
Escohotado reclamaba por el buen uso de las drogas y la democracia y así encontrábamos a un tío algo mayor a nosotros pidiendo lo que queríamos, mejor democracia que incluyera nuestro derecho a tener en nuestro jardín como en nuestra biblioteca las plantas que se nos antojara.
Don Antonio era un filósofo rockero, que supo ir a Vietnam a luchar contra la invasión estadounidense pero volver rápidamente a su querida España donde fue un faro de libertad hasta morir apacible y planificadamente días atrás.
Tal vez uno de sus postulados principales sea aquel que propone que “de la piel para dentro empieza mi exclusiva jurisdicción. Elijo yo aquello que puede o no cruzar esa frontera. Soy un estado soberano, y las lindes de mi piel me resultan mucho más sagradas que los confines políticos de cualquier país”. Un postulado incluso musicalizado en una canción.
Seguramente es el filósofo más cercano al rock que haya habido y colaboró con Andrés Calamaro en el cierre de la canción Nunca es igual, del excelente disco Alta Suciedad. Allí reivindicaba don Antonio su condición de guerrero recurriendo a una anécdota de Alejandro Magno y en cierta forma exhortando a los jóvenes a ser más intrépidos en su batalla por la libertad, pero en el que llamaba a no confundir valentía con temeridad. “Cuentan de Alejandro que una vez se metió en un río tumultuoso lleno de barro, los caballos perdían pie en las aguas heladas y se volvió a sus compañeros y les dijo, me cago en la leche, os dais cuenta de las cosas que debo hacer para ganarme vuestro respeto? Eso pasa poco ahora….Respeto, respeto, respeto, respeto.” Cerraba un gran disco el pensador.
También supo hacer un video clip con nuestro Jorge Drexler, uno de sus mejores amigos, en trío con la artista Amarna Miller. Porque a don Escohotado le encantaba explorar los límites de la libertad, y cruzarlos si fuera posible.
Su libro La cuestión del cáñamo es imprescindible para quien quiera tener una visión seria sobre la Cannabis sativa, pero su obra trasciende largamente sus acciones más escandalosas.
Don Antonio ha sido un historiador fundamental. Sus muy detalladas obras sobre La historia de las drogas y los enemigos del comercio también merecen ocupar un lugar central en cualquier biblioteca.
En el caso de la historia de las drogas escrita además durante su estancia en prisión acusado de atentar contra la salud pública por expresar su punto de vista sobre el tema sin ambigüedades a quien quisiera oírlo.
Esa versatilidad era propia de su quehacer intelectual, y como historiador merece un aplauso de pie por esas dos obras, así como por otras mucho más teóricas sobre aspectos filosóficos.
Dentro de sus virtudes, además de la palabra bien dicha, el aterrizaje práctico de las cosas. Su comentario sobre la riqueza de las naciones derivada de su buena educación, debería ser compartida con cada niño al ingresar a la escuela. Porque una cosa es ejercer la libertad y otra es perder los buenos modales. “Me he dado cuenta, y me parece mentira que no me haya dado cuenta antes, que un país no es rico porque tenga diamantes o petróleo, un país es rico por su educación. Educación significa que aunque puedas robar no robas, que vas pasando por la calle por una acera estrecha tu te bajas y dices disculpas, que cuando vas a pagar la factura de un restaurante, dices gracias, y cuando das propina dices gracias nuevamente. Cuando un pueblo tiene eso es rico, la riqueza es conocimiento. Y sobretodo un conocimiento que le permite el respeto”. Tal vez obvio, pero siempre vigente.
Con el paso del tiempo pareciera que su crítica al comunismo se fue volviendo más fuerte y con frases punzantes como que “es muy fácil ser comunista en un país libre, lo difícil es ser libre en un país comunista”.
En 2019 Uruguay tuvo la visita del célebre español, donde dio una ponencia en el Centro de Estudios para el Desarrollo disponible en YouTube.
Finalmente a los 80 años abandonó la vida en plena consciencia, a las orillas del mar, con la calma de quien dio lo mejor de si por hacer de este un mundo más libre y por cultivarse lo más posible. El guerrero fue en calma a su reposo y solo cabe mantenerlo presente porque en la historia de la construcción de la libertad humana se ha ganado un lugar bien ganado.