Verano. Enero. Noches eternas que se aclaran rápido y se vuelven mañanas de sol penetrante. La gente baila hasta caerse. Festeja. Por supuesto, le viene sed. Las gargantas se llenan de brasas.
Se trata de una copa surgida en los últimos veranos europeos, donde se volvió tendencia. Cruzó el Atlántico y desembarcó con toda la fuerza en Punta del Este. Brian Apolo, uruguayo, de 20 años y barman del pub Moby Dick sobre el puerto de Punta del Este, explicó a El Observador la forma correcta de prepararlo.
El Aperol es un aperitivo de origen italiano, de color rojo cereza, compuesto de varias hierbas y raíces, entre ellas violeta de genciana, ruibarbo y chinchona. Su gusto se asemeja un poco a la Campari (de hecho, en 2003 Campari compró la marca Aperol), pero tiene una graduación alcohólica bastante menor: 11% de volumen.
Sorprendentemente, el elemento que predomina en el Aperol spritz no es el Aperol, sino el vino blanco espumante.
En una copa generosa con abundante hielo, se vierten tres partes de vino espumante, lo que le otorga un carácter chispeante de burbujas finas. Luego se le agregan dos partes de Aperol. El efecto del destilado no solo actúa sobre el gusto sino que tiñe el color original del espumante. La palabra “spritz” viene del alemán y significa “zambullido”. Eso hace el Aperol dentro del espumante.
Se le pone agua mineral para diluir mínimamente la cuestión, que entonces toma una coloración ambarina. Las rodajas de naranja con cáscara funcionan tanto como decorado como un toque de acidez y frescura que cierra la redondez del trago, que ya está pronto para recibir un par de labios.
El precio al público del Aperol spritz, en Moby Dick, es de $ 250.
Origen en Padua
El Aperol spritz surgió a finales de la década de 1910 en la ciudad italiana de Padua, creado por Giuseppe Barbieri en ocasión de una feria internacional que se desarrollaba en esa ciudad del norte de Italia. Se tomaba solo, en una pequeña copa. A principios de este siglo, en Alemania y en Austria se lo comienza a tomar en el modo spritz.
Se lo bebe como aperitivo, antes de las comidas, y como es muy versátil se marida muy bien con mariscos y pescados, típicamente veraniegos, así como con snacks y sándwiches. Pero el hecho de que sea un aperitivo tampoco obsta para que se consuma durante el resto de la noche, e incluso como forma de improvisado desayuno en noches que de pronto se manchan con la luz de un nuevo día.