Economía y Empresas > ANÁLISIS

Aprender de los errores de Argentina

Una crisis de confianza pone en juego a la vecina orilla e impacta en Uruguay

El presidente argentino se reunión con los industriales del sector cárnico.<br>

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12 de mayo de 2018 a las 05:00

Argentina atraviesa una dura crisis de confianza. Eso hace que su moneda pierda fuerza frente al dólar, que sus títulos de deuda se desvaloricen y que el temor de los argentinos a una nueva crisis los lleve a postergar decisiones de consumo e inversión.

Todo eso tiene un impacto en Uruguay que va más allá de si el dólar sube mucho o poco. El billete verde en Argentina trepó 13% en los últimos 20 días. En Uruguay el aumento también fue significativo (7%). El problema viene por el lado de la inestabilidad e incertidumbre que se instaló en el país vecino. Y lo difícil que ven los expertos una salida rápida y sencilla para esos problemas.

Pero sobre todo, esta crisis en Argentina debe ser vista por los uruguayos como una lección de lo que pasa cuando se hace oídos sordos a quienes advierten por desequilibrios que más vale revertir a tiempo.

Los mercados financieros parecen darle la espalda a Argentina y su gobierno. La paciencia tiene sus límites y la falta de resultados agotó las esperanzas de los mercados en que el equipo del presidente Mauricio Macri fuera capaz de encarrilar la difícil situación macroeconómica y financiera que dejó la administración anterior kirchnerista.

Los problemas argentinos son mucho mayores que una suba brusca del dólar y sobre todo, se remontan a mucho antes que los últimos 20 días. Brecha fiscal insostenible, inflación por encima del 20% anual, desconfianza de los agentes económicos en el porvenir de la economía, atraso cambiario cada vez más pronunciado. Es un combo difícil de combatir, con el que asumió la administración Macri.

Pero cuando un presidente asume con un discurso que se sostiene en lo mal que lo hicieron los otros y su capacidad para encarrilar la situación, el problema pasa a ser de ese presidente y su equipo cuando la economía se sigue torciendo y no puede cumplir con su promesa.

Macri dejó buena parte de su capital político en un ajuste fiscal que intentó ser muy gradual e inocuo y que justamente en ese gradualismo, perdió eficacia a la hora de corregir los desequilibrios de la economía.

La dificultad que tiene hoy Argentina para acceder al financiamiento pone en juego la viabilidad del gasto público en los niveles actuales. Por la vía de los hechos y de un tirón, el gobierno parece estar forzado a iniciar el ajuste que prefirió no hacer en tiempos en los cuales el costo económico, político y social hubiera sido menor.

Lea también: Empleo, gradualismo y jubilaciones: ¿qué podría pedirle el FMI a Argentina?

Todo esto tiene un costo para Uruguay, un país que se permitió determinados deslices macroeconómicos con la excusa de que el desacople respecto a la región lo hacían inmune a los problemas del vecindario.

Si bien hay varios elementos que le permitieron a Uruguay crecer mientras sus vecinos se estancaban o incluso caían era la ventaja cambiaria que había logrado conseguir respecto a Argentina y Brasil. No era que Uruguay estuviera bien –por el contrario, el tipo de cambio local se había atrasado–. Era que los vecinos estaban aun peor.

Esa ventaja, poco a poco se está perdiendo. En los últimos 12 meses, el dólar en Uruguay subió 7%, pero en Brasil el incremento fue de 13% y en Argentina, de 47%. De esta manera, Uruguay pierde atractivo en precios frente a dos socios comerciales que a través del turismo y algunas industrias, sostienen buena parte del dinamismo local de los últimos tiempos.

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Pero más allá de la cuestión cambiaria, la inestabilidad regional perjudica a todo el vecindario. En los últimos 15 años, Uruguay logró reducir su vulnerabilidad respecto a Argentina y Brasil. Sin embargo siguen pesando mucho principalmente en sectores industriales intensivos en mano de obra y en las exportaciones de servicios.

Todo parece indicar que Argentina no va a poder seguir demorando los ajustes que requiere la economía. Sin dudas va a tener que pagar el precio de postergar lo inevitable. Parte de ese precio lo va a tener que pagar también Uruguay, que por años creció sostenido en una situación regional que no podía perpetuarse.

Uruguay debería ver la situación argentina como una fuente de aprendizajes, sobre lo costoso que puede llegar a ser desoír las advertencias que llaman la atención por la magnitud del gasto y de la deuda, por la importancia de defender la estabilidad de precios y la necesidad de mayor apertura comercial.


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