El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben S. Bernanke, está siguiendo los principios de John Maynard Keynes contra los de Milton Friedman e inundando el sistema financiero con dinero.
Si nos dejamos llevar por la historia, dice Allan Meltzer, concluiremos que la medida dará malos resultados. “La inflación subirá más que en los años setenta”, dice Meltzer, historiador de la Fed y profesor de Economía Política de Carnegie Mellon University en Pittsburg. A fines de esa década los precios al consumidor subieron a un ritmo interanual del 13,3 por ciento.
La apuesta de Bernanke a que el desempleo más elevado en 25 años y la mayor capacidad fabril ociosa hasta la fecha contendrán la inflación se basa enteramente en las teorías del fallecido economista británico Keynes. De resultar cierta la afirmación de Friedman, ganador del premio Nobel, de que la “inflación siempre está presente en un fenómeno monetario”, ese US$1 billón o más de liquidez que Bernanke ha inyectado al sistema financiero aumentando el balance de la Fed podría desencadenar un fuerte aumento de los precios al consumidor.
Hasta el momento, los inversores y los datos económicos respaldan la perspectiva Bernanke-Keynes. Hasta el 6 de abril, el mercado de bonos del Tesoro protegidos contra la inflación (TIPS, por su sigla en inglés) indicaba expectativas de inflación a largo plazo del 2,5 por ciento, por debajo de la inflación promedio del 2,8 por ciento de los últimos 10 años.
Los datos que serán publicados el 15 de abril probablemente muestren que el índice de precios al consumidor de marzo se mantuvo intacto con respecto a un año antes gracias a una fuerte caída en el coste de la energía, según economistas encuestados por Bloomberg News. En febrero, el índice subió a un ritmo interanual de tan solo el 0,2 por ciento.
Crecientes expectativas
Aun así, la expectativa de un 2,5 por ciento representa un incremento con respecto al 2,1 por ciento de fines del año pasado. Y Meltzer, de 81 años, que ha escrito una historia de 800 páginas sobre los primeros 38 años de la Fed y ahora está trabajando en un segundo volumen, no es el único que espera una inflación sumamente elevada como resultado de la política de Bernanke.
John Brynjolfsson, responsable de inversiones del fondo de cobertura Armored Wolf, en Aliso Viejo, California, dice que la Fed continúa en las primeras etapas de su campaña para impulsar la economía.
“Habrá al menos nueve episodios más de reflación, y probablemente acabemos en una inflación de dos dígitos”, dijo en una entrevista con Bloomberg Television el 6 de abril.
Los inversores están empezando a protegerse del riesgo de mayores incrementos en los precios comprando TIPS, lo que hizo subir el rendimiento de la deuda al 6,1 por ciento en marzo, el mejor desempeño desde que el Gobierno de Estados Unidos la emitió por primera vez en 1997, según datos del índice de Merrill Lynch & Co.
El motivo de la cautela de los inversores es un balance de la Fed que ha aumentado en US$1,2 billones en los 12 últimos meses a US$2,09 billones y expandido la masa monetaria del país. Y se prevé que suba todavía más tras la decisión tomada el mes pasado por la Fed de comprar activos por US$1,15 billones más, incluso US$300.000 millones en deuda del Tesoro.
La M2, indicador de la masa monetaria que incluye las cuentas de cheques y los fondos del mercado de dinero, subió en los seis últimos meses a un ritmo anual del 14 por ciento. Esto se compara con un promedio del 6,3 por ciento en los últimos diez años.
Bernanke y los otros encargados de la política monetaria han “derrochado su independencia” participando en rescates de empresas financieras e incluyendo activos a largo plazo e ilíquidos en el balance del bando central, dice Meltzer. “No tienen capacidad política para controlar la inflación”.