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Así predijo Bernie Sanders lo que pasaría con el voto por correo y lo que diría Trump

Diez días antes de las votaciones, este senador que aspiró a la candidatura demócrata adelantó con absoluta precisión el comportamiento del presidente de Estados Unidos a medida que se sintiera derrotado

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05 de noviembre de 2020 a las 14:56

Como si tuviera una bola de cristal, el senador demócrata Bernie Sanders hizo gala de dotes adivinatorias para advertir con exacta precisión  lo que iba a ocurrir en la noche electoral del 3 de noviembre. En Sanders, de 79 años, se cumple aquello de que más sabe el diablo por viejo que por diablo

Lo que predijo no fue al calor de la jornada electoral, ni tampoco horas antes cuando se presumía que Trump pudiera perder, Sanders lo hizo el 24 de octubre (10 días antes de la elección) en una entrevista con Jimmy Fallon en The Tonight Show de la cadena NBC, que tiene ahora más de medio millón de vistas en Youtube.

El video, con los subtítulos en inglés, describe, como si lo estuviera presenciando el comportamiento que tendría Donald Trump la noche del 3 de noviembre, luego de los datos iniciales del escrutinio pero cuando faltaban millones de boletas por contar que fueron emitidas por correo.

Fallon le pregunta cuándo cree que se conocerán los resultados y Sanders se despacha: "Jimmy, le dice, tocas un punto importante y yo espero que la gente lo entienda. Yo estoy muy preocupado acerca de esto".

Sanders plantea que cada voto deberá ser contado y sospecha que en estados como Wisconsin, Michigan y Pensilvania van a recibir enormes cantidades de votos por correro que no podrán comenzar a procesarse hasta el 3 de noviembre o cuando cierren los centros de votación. Los demócratas, apunta como asunto clave, son más proclives que los republicanos a votar por correo.

"Mi miedo es que salga Trump a las diez de la noche electoral cuando gane en Míchigan, Wisconsin y Pensilvania y diga  'gracias, americanos, por reelegirme. Esto ya ha acabado, que pasen un buen día'", dice Sanders, tal cual como ocurriría unas 200 horas después de la entrevista con Fallon.

Pero los votos por correo empiezan a contarse, son montañas de votos como lo refleja el récord de votación anticipada que ejerció 100 millones de personas y, a medida que se cuentan, la ventaja de Trump comienza a esfumarse "y es entonces cuando Biden gana en esos estados", argumentó Sanders.

"En ese momento Trump dirá:'¿Lo ven? Les dije que todo el proceso era fraudulento, que los votos por correo estaban corrompidos. Y no vamos a dejar el cargo'. Esto es lo que me preocupa", vaticinó reitero Sanders.

Trump ha anunciado que pedirá recuento en Wisconsin y acudió a un tribunal para detener el conteo en Michigan. En ambos estados perdió la elección, y algo parecido está ocurrriendo con Pensilvania e, incluso, con Georgia, de tradición republicana.

Una tradición de cuando la guerra

Pero, la pregunta de fondo pudiera ser si en realidad existen dudas en el voto por correo. El propio Donald Trump ha votado de esa manera. 

Votar por correo en este país de tradiciones asentadas se remonta, al menos, a mediados del siglo XIX, cuando la Guerra Civil por la secesión (de abril de 1861 a abril de 1865) impedía a los jóvenes que estaban en los frentes de batalla acudir a votar, de acuerdo a una nota The New York Times que recoge la opinión de John C. Fortier, director del Proyecto Democracia en el Centro de Políticas Bipartidistas, un instituto de investigación en Washington, DC. 

Inicialmente se llamó "voto ausente" y requería una causa de fuerza mayor para autorizar su uso.

Después de la elección de 1864, recuerda NYT, la preocupación fue proteger el voto contra el poder de las maquinarias partidistas y consagrar el carácter privado, secreto, del sufragio. 

Pero a principios del siglo pasado renació el interés, y la necesidad de votar a distancia, en un país en crecimiento, en desarrollo constante, con alta movilización de las personas. En las décadas de 1960 y 1970 todos los estados ofrecían alguna opción para emitir el voto por correo. California, en 1978, lo permitió sin necesidad de presentar ninguna excusa y en el año 2000, siempre según de NYT, Oregon fue el primer estado en realizar una elección presidencial completamente por correo.

Mucho antes de que Donald Trump propagara su ácida campaña contra el voto por correo, los estadounidenses votaban así y, que se sepa, eso no hizo dudar de la pulcritud de sus procesos electorales.

Pero, ¿hay algún asidero que permita suponer, como Trump lo ha dicho, declarado y tuiteado, que el voto por correo lleva al fraude? La nota de NYT se lo pregunta y lo responde.

Hay pocas acusaciones creíbles de fraude en elecciones pasadas. Una comisión a la que Donald Trump encargó investigar la corrupción electoral no encontró evidencia real de fraude y luego el presidente la disvolvió.

Sin embargo, Trump insistió en la campaña contra el voto por correo, aún en plena pandemia, a sabiendas de que era una opción que ejercen más los demócratas que los republicanos.

Pero  no se ha quedado sólo en la prédica. Al frente del servicio postal colocó a Luis DeJoy, uno de sus grandes donantes, y desde entonces instaló la duda sobre la politización del servicio.

Se denunció, por ejemplo, que los recortes de personal y otras medidas anunciadas por DeJoy pretendían dañar el voto por correo, cuando la pandemia covid-19 es una amenaza real contra la aglomeraciones en los centros de votación.

DeJoy dejó sin efecto las medidas durante el período electoral pero no despejó las dudas sobre el funcionamiento del correo, que incidiría en que las boletas lleguen con retraso e, incluso, después de la jornada electoral del 3 de noviembre.

Trump ya ha denunciado en estas tensas horas que siguen al día electoral que comenzaron a aparecer "boletas soprepsas", a las que atribuye el cambio de las tendencias electorales en varios estados clave. Nada que que no supiera de antemano.

También se ha denunciado, por otra parte, que el correo ha incumplido sus entregas en esos estados péndulo o bisagra, como Pensilvania  y Michigan , lo que obligó a la intervención judicial para asegurar la entrega inmediata de los votos en ciudades como Filadeldia y Detroit, donde los demócratas ganan con amplitud.

Junto con la campaña del presidente en contra del sufragio en ausencia, entra ahora en juego el conjunto de disposiciones estatales que permiten contar hasta varios días despues de la jornada electoral o que reciben el voto por correo mientras se cuentan los votos. Las normas varían de una jurisdicción a otra y además se aprobaron nuevas reglas para facilitar más el sufragio de esta manera en el contexto de la pandemia.

Trump, no hay que dudarlo, aprovechará todas las rendijas para colar desconfianza hacia el proceso y hacerlo ver como "fraudulento". Pero votar por correo no es un invento demócrata. 

 

 

 

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