A fines de julio la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) inaugurará la primera planta de disposición final de residuos industriales del país, ubicada en el predio contiguo al vertedero municipal Felipe Cardoso en Montevideo.
El sitio, de 9,5 hectáreas (nueve manzanas, aproximadamente) fue destinado en el año 2009 por la Intendencia de Montevideo (IMM) mediante un convenio firmado con el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), el Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) y la CIU. Esta última fue la que se encargó de elaborar el proyecto, evaluado y aprobado por la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y materializarlo, a través de la empresa constructora Saceem quien lo administrará una vez que esté operativo.
Con una inversión de US$ 15 millones, se trata de un lugar especialmente preparado para el almacenaje y aislación de aquellos residuos producidos por la industria que son potencialmente contaminantes o tóxicos, que pueden llegar a ser una amenaza ambiental y que no son asimilables a los desechos urbanos.
La infraestructura principal de la planta, que comenzó a construirse hace poco más de un año, consiste en una gran cava central, donde se dispondrán los residuos secos, y tres cavas más pequeñas donde ubicarán aquellos semisólidos, como por ejemplo los barros resultantes de un dragado, arena contaminada con hidrocarburos, etc. Estos se aislarán en una especie de bolsas que se van inflando mediante bombas de inyección, mientras que los sólidos se colocarán en tarrinas o tanques. El lugar también cuenta con una planta para el tratamiento de lixiviados –residuo líquido resultante del contacto de un residuo sólido con el agua–, un sistema de drenaje y pozos de monitoreo, un laboratorio donde se analizarán los desechos conjuntamente con el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), galpones para las maquinarias y un área de circulación. Las empresas deberán presentar junto con los residuos una declaración jurada y un certificado de análisis que indica qué tipo de residuo desea depositar.
Del más pequeño al más grande
“Está en Montevideo pero es un proyecto inclusivo para empresas privadas y públicas, pequeñas o grandes, de todo el país. Se recibirán residuos ya sean generados en la capital como en Artigas, porque es de alcance nacional”, señaló el presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Industrias, Maurizio Rista.
El empresario explicó que como en el mundo, la gestión de la basura es un negocio. Uno de los objetivos que se planteó al inicio del proyecto fue que no estuviera en manos de un privado que generara lucro para sí mismo, por lo que el dinero que la Cámara de Industrias obtendrá de las empresas por almacenar sus residuos se irá depositando para pagar el préstamo que el Banco República (BROU) otorgó, de unos
US$ 15.000.000, para la construcción. Una vez que se termine de pagar, el dinero que se genere será invertido en el funcionamiento de la planta y en otros proyectos que amplíen el horizonte de la gestión adecuada de residuos.
Se proyectó que la vida útil de la planta será de 11 años, ya que tiene una capacidad para 316.000 toneladas de basura. El costo que tendrán las empresas para colocar sus desechos allí fue otro de los temas cuidadosamente estudiados, según explicó Rista.
“La idea era que fuese absorbible tanto por las pequeñas empresas, como por las grandes y el Estado”, señaló. El precio de disposición oscila entre US$ 150 y US$ 200 por tonelada. “Lo celebramos, porque hay empresas inversoras que tenían proyectos en stand by o que no habían pensado en Uruguay para sus negocios porque el país no contaba con ese servicio, y que ahora podrán hacerlo. Además, algunas empresas que estaban produciendo su límite, aumentarán su capacidad”, apuntó Rista.