Bajo la mirada desafiante y altanera del águila, en la ciudad de Atlántida, se desarrolla desde 2007 un festival de cine particular. Se trata del Atlantidoc, dedicado exclusivamente al género documental, una creación del cineasta uruguayo Ricardo Casas.
La edición de este año comienza hoy en esa ciudad canaria. No obstante, el festival también se ha ramificado a Carmelo, dos salas de Montevideo (en el Centro Cultural de España y en Cinemateca Pocitos) y Maldonado. Se desarrollará hasta el próximo 12 de diciembre, tiempo en el cual se exhibirán 96 documentales de 27 países.
El Observador conversó con Casas sobre las particularidades de esta edición y las películas destacadas, así como las visitas especiales que pisarán suelo uruguayo.
Desde México llegará el documentalista Juan Carlos Rulfo, hijo del famoso escritor Juan Rulfo, autor de Pedro Páramo y El llano en llamas.
“Es una presencia muy importante, tanto por lo que presenta como por el taller que dará”, dijo Casas.
Rulfo hijo, director de un documental sobre su padre y de otras obras que reflexionan sobre diferentes aspectos de la realidad mexicana, viene a Atlántida a presentar su última obra, Carriere 250 metros, sobre el guionista francés colaborador de Luis Buñuel. También dictará un taller dedicado a potenciar y tutorear proyectos documentales de la región, entre ellos varios uruguayos.
Otra de las visitantes será la argentina Eva Piwowarsky, quien dirigió un documental titulado La nación latinoamericana sobre la figura de Alberto Methol Ferré, gran historiador y filósofo uruguayo.
Además, el crítico de cine Jorge Ruffinelli, presentará un libro sobre 130 documentales filmados en Latinoamérica.
Dentro del festival se organizará una “mesa de cine y educación” denominada Filmadoc, con la intervención de alumnos de Montevideo, Canelones y Maldonado, tanto de Secundaria como UTU.
El argentino Cristian Pauls será el tutor de estos seis proyectos de cortometrajes, todos con una duración de 10 minutos cada uno, realizados por alumnos de estos diferentes centros educativos.
“Esta es una experiencia prometedora para incluir en la currícula: el lenguaje audiovisual, algo por lo que peleamos desde hace años”, dice Casas.
Pauls también será el encargado de dictar un seminario sobre la relación entre realidad y ficción a través de varios ejemplos de documentales y películas recientes.
De la grilla
La diversidad geográfica es el signo de cada año del Atlantidoc, ya que están representados todos los continentes en su grilla.
En el Cine Pocitos una buena opción es Blanco, sobre un pueblo de República Dominicana que presenta varios casos de personas albinas.
En el Centro Cultural de España se destaca Maragatería: una coreografía, una película de Pablo Alonso González filmada en esa comarca de la provincia de León en España, de donde surge el gentilicio de los habitantes de San José.
En Carmelo, por ejemplo, se exhibirá el documental brasileño Matías, dirigido por Ricardo Camargo y Felipe Siena, que cuenta la historia de un hombre que vive en la precariedad de su cabaña en la mitad de lo salvaje, a solo 165 kilómetros de San Pablo.
Hombres es un documental belga dirigido por Stanislas Zambeaux, que se presenta en Maldonado. Cuenta tres historias de hombres que en la búsqueda de su padre se buscan a sí mismos.
En Atlántida, dentro del amplio abanico de posibilidades, llama la atención el documental uruguayo El hombre congelado, de Carolina Campo.
La costa sur, de punta a punta, abre sus orillas al documental del mundo, y despliega una sensibilidad que muchas veces está alejada del ritmo y de los temas a los que nos acostumbra el cine masivo. Y eso es motivo de aplauso.
El género documental y la mirada en imágenes que este implica obliga a pisar nuevos territorios de la imagen y la narración. Eso logra Atlantidoc.