Trabajar muchas horas no sólo perjudica la salud, además, es menos productivo.
Un estudio realizado por la firma dedicada a medir la productividad de los empleados, Workmeter, confirma que un trabajador sólo pasa 81 segundos realizando una misma actividad. Se destina un 14% de la jornada a revisar el correo electrónico y un 61% a reuniones previstas.
Con una jornada media de más de nueve horas diarias, sólo son productivas las seis primeras.
El director de relaciones institucionales de la consultora de RRHH Randstad, Luis Pérez, explica que "los profesionales han comenzado a otorgar más importancia a los factores denominados soft, como pueden ser la conciliación, un ambiente de trabajo agradable o un empleo estimulante".
Añade que los trabajadores ya no buscan sólo un salario, quieren otros beneficios que les hagan posible equilibrar su vida personal y profesional. En este punto ganan fuerza la conciliación y las fórmulas de trabajo flexible, entre otros.
En opinión de Pérez, este cambio de tendencia indica a la empresas la necesidad de "llegar a acuerdos con los trabajadores para adaptar los horarios a las necesidades de la nueva sociedad".
Cuando se analiza el volumen de ocupados que desea trabajar más horas (12.3%), se detecta una evolución positiva.
A medida que se asienta la recuperación económica y la creación de empleo a nivel mundial, se reduce el número de profesionales descontentos con sus horarios laborales: la tasa se ha reducido desde el 17% en 2013 -la cifra más elevada de la última década-, hasta el 12.3% actual, porcentaje similar al que se manejaba en 2009 y 2010.
Filosofía 'startup'
Trabajar no tiene nada que ver con ir al trabajo. Quienes conocen muy bien este estilo de vida son los autónomos, freelance o knowmads -nómadas del conocimiento- que han convertido el trabajo en remoto en el mejor canal para conciliar su faceta profesional y personal.
Porque no se trata de trabajar más horas, sino, de trabajar mejor. La autora de Knowmads, los trabajadores del futuro, Raquel Roca, asegura que "estamos ante un cambio de paradigma -no me gusta llamarlo cuarta revolución industrial porque la palabra industrial no encaja nada-, una nueva manera de entender y experimentar el trabajo totalmente diferente a lo vivido hasta ahora.
La transformación digital significa por tanto el avance de las empresas -tradicionales- a empresas con futuro -como las tecnológicas, startup-: más flexibles, ágiles, abiertas, transparentes, innovadoras, creativas, y por encima de todo humanas.