17 de julio de 2013 11:21 hs

Quizás porque los gremios son fuentes informativas y una huelga en la enseñanza es algo que siempre está en el primer orden de la agenda informativa, en estos días la detención de actividades estuvo en primera plana cuando con el correr de los días esa realidad fue cambiando, silenciosamente pero paulatina y sin pausa. Y hoy la realidad es que se encamina a ser una huelga hueca. Fuentes oficiales y gremiales indican que entre un 50% y un 80% de los docentes está yendo a trabajar. Por lo tanto, cuando un medio de comunicación informa que hay paro en los liceos, está induciendo a los padres de los alumnos a una actitud errónea: no enviar a sus hijos al centro de estudio cuando este está en realidad abierto y en condiciones de brindar clases.

El cambio cualitativo no es menor y es algo a lo que deberemos acostumbrarnos los comunicadores pero que también debería asumir el gobierno y las autoridades de la enseñanza: ser más enfáticas a la hora de convocar a los padres a que envíen a sus hijos a los liceos ya que estos permanecen abiertos.

El Observador acaba de llamar a varios jerarcas para preguntarles por qué no asumen esta estrategia pero ninguno de ellos ha atendido aún. Se llamó sin éxito al ministro de Educación, Ricardo Ehrlich, al subsecretario, Oscar Gómez, a la integrante del Codicen, Teresita Capurro (su secretaria dijo que estaba reunida), al presidente del Codicen, Wilson Netto, al consejero Javier Landoni, al consejero Daniel Corbo y al consejero Néstor Pereyra. El Observador seguirá insistiendo para obtener alguna respuesta.

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Un día perdido de clases en el liceo implica no sólo un impacto en lo curricular sino una afectación de la rutina familiar. Muchas jefas de hogar ven afectada su vida laboral ya que no tienen dónde dejar a sus hijos, que deben quedar solos en su casa o directamente en la calle mientras ellas acuden a sus lugares de trabajo.

Todo indica que el bajo acatamiento al paro que se está constatando en Secundaria -ya sea por diferencias con la medida de lucha como por el impacto económico que tiene en el bosillo de los docentes tras casi un mes de paro- no tiene su correlato en Primaria, donde se informa que hay un acatamiento de casi el 80% de los maestros que reclaman por mejor presupuesto en la Rendición de Cuentas que trata el Parlamento.

De todas formas, lo que ocurre en Secundaria con liceos abiertos y con docentes trabajando pero apenas un 30% de liceales presentes implica un impacto negativo en la currícula del resto de los estudiantes y un gasto en salarios para el Estado sin la correspondiente contrapartida de servicio de esos docentes.

Para completar el cuadro la Administración Nacional de Enseñanza Pública (ANEP) le está pidiendo al Consejo de Educación Secundaria que haga lo posible para completar las clases perdidas antes de fin de año, pero el Consejo, donde los sindicalistas, actuales o retirados tienen enorme peso, se resiste por diversas razones a cumplir con este reclamo, contribuyendo a complicar aún más la situación de los alumnos más desprotegidos del país que ya llevan un importante número de clases perdidas por los sucesivos paros, sobre todo en Montevideo donde el gremio de docentes es más aguerrido.

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