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Barrera se retira del fútbol: en diciembre pondrá punto final a su ciclo como dirigente

Después de 12 años en Peñarol, Jorge Barrera dará un paso al costado en la dirigencia y en cualquier actividad vinculada con el fútbol

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12 de noviembre de 2020 a las 05:03

El presidente de Peñarol, Jorge Barrera, siempre habló de ciclos. De cumplir etapas. De poner punto final y dar pasos al costado. Por estos días, en sus momentos más difícil en la dirigencia como consecuencia de los malos resultados deportivos que arrastra el club (a 10 puntos de Nacional en la Anual, eliminado de la Libertadores y Sudamericana en dos semanas), el titular aurinegro termina de procesar lo que será su último mes de actividad en el fútbol al que ingresó en diciembre de 2008, cuando Juan Pedro Damiani fue electo por primera vez presidente.

Cuando el 5 de diciembre los socios de Peñarol elijan al nuevo presidente, habrá terminado la carrera dirigencial de quien se inició en el fútbol como delegado y en diciembre de 2017 alcanzó en el sillón presidencial de la calle Magallanes.

Dos semanas después de ese 5 de diciembre, en el cambio de mando, cerrará la etapa que lo tuvo como delegado en la AUF, neutral del consejo ejecutivo en la gestión de Wilmar Valdez en 2014, delegado de la Asociación en congresos de FIFA y de Conmebol, y como delegado de Uruguay en los Mundiales de Brasil 2014 y Rusia 2018. Además, en 2018 fue elegido como mejor dirigente del fútbol uruguayo en la encuesta Fútbolx100 que anualmente organiza El Observador.

Barrera no integrará ninguna lista, no participará en ningún grupo político y, según pudo saber Referí, no compartirá ningún cargo en la estructura de la AUF.

"Se terminó el fútbol en mi vida", aseguró en su círculo más cercano, y adelantó que se dedicará al derecho penal y a la actividad académica en esa misma rama jurídica, en la que se especializó y que descuidó en los últimos tres años, cuando asumió la presidencia. Además, seguirá viviendo Peñarol como hincha, como antes de 2008.

El club que recibió y el club que deja

Los intentos frustrados por zurcir y generar unidad

En estos tres años como presidente, Barrera recibió un club dividido políticamente, con seis candidatos a la presidencia en las elecciones de 2017 y fue elegido para suceder a Damiani con 3.155 votos, el 36% del total de los sufragios.

Se irá en diciembre con una división aún más marcada y profunda. Actualmente hay ocho candidatos a presidente para las próximas elecciones. El número final de quienes se postulan se conocerá el día 20, cuando la comisión electoral cierre el plazo para presentar las listas.

En este aspecto, Barrera recorrió un camino en el que intentó zurcir y dar participación a todos los grupos políticos. Generó un consejo directivo de unidad, dio espacios para que todos tuvieran representación, sin embargo se encontró con un problema de fondo en la vida institucional de Peñarol, el de la división, que trasciende a su gestión y, pese a sus intentos, no fue capaz de reconstruir.

Generó lo que gastó y deja al club en condiciones de realizar un sinceramiento económico.

En el aspecto económico recaudó todo lo que debió pagar en 36 meses de gestión y, el aspecto más importante, dejará al próximo presidente un club en condiciones de enfocarlo en la nueva realidad económica.

En plena pandemia la situación económica era crítica y cargaba a la próxima gestión con el pago de US$ 6.000.000 en el primer semestre de 2021. Sin embargo, con las transferencias de Darwin Núñez a Benfica y Facundo Pellistri a Manchester United, que cerró en el último período de pases consiguió equilibrar las cuentas de los tres años de gestión.

Los US$ 30.000.000 que ingresaron al club, una cifra inédita para un equipo uruguayo en tan corto plazo, le permitió cerrar con los números equilibrados y consiguió, por ejemplo, reprogramar las deudas que el club tiene con Cristian "Cebolla" Rodríguez a quien Peñarol le pagó más de US$ 2.500.000 en cuatro años de contrato (2017-2020), y del que debe una suma importante que el presidente refinanció en los próximos cuatro años y para los que dejó los fondos para abonar estos compromisos con ingresos que recibirá el club por transferencias generadas en este período.

El 31 de diciembre vencen 14 contratos, casi la mitad del plantel actual, y el único de los sueldos de US$ 65.000 de jugadores del equipo, con el que cargará la próxima administración será el de Walter Gargano, cuyo vínculo vence en junio de 2021.

Lo que no pudo conseguir durante estos tres años Barrera fue reducir el presupuesto. No dio el paso para gestar el mismo cambio profundo que realizó su colega José Decurnex en Nacional, con un golpe de timón (topeó los salarios en US$ 30.000 y bajó el presupuesto a la mitad de lo que gasta Peñarol).

El contrapeso que tuvo Barrera fue que heredó un proyecto deportivo de Damiani con un presupuesto alto, con deudas y compromisos económicos sin ingresos.

Por ejemplo, durante los tres años de gestión, el actual presidente no recibió un peso por el contrato con Puma. Lo había cobrado por adelantado Damiani, cuando firmó por cinco años en 2015.

Cuando en mayo de este año se sentaron a renovar con Puma, Barrera eligió firmar por un año, porque el club no estaba en las mejores condiciones de negociar por la pandemia, y dejó el ingreso de este año para la próxima directiva. Además, quienes gobiernen en 2021 volverán a negociar la camiseta del club con Puma o a través de un llamado a licitación.

En este aspecto, desde la dirigencia impulsan generar mejores herramientas para negociar contratos superiores en la venta de los derechos de la camiseta de Peñarol.

El cambio de entrenador: deja a Mario Saralegui.

En el terreno deportivo comenzó 2020 con un proyecto diferente y renovador, con un entrenador que debutaba (Diego Forlán) y lo termina con un técnico que tuvo un pasado exitoso como jugador, pero que no dirigía desde 2018 y que en los últimos seis años había tenido un breve recorrido en Liverpool y en el fútbol ecuatoriano.

Lo trajo al club como un revulsivo, ante la necesidad de generar respuestas anímicas que no veía con Forlán, quien había generado una reconstrucción deportiva que fue valorada y destacada por la organización deportiva del club desde juveniles a Primera.

Pese a que a Saralegui le pidió que cuidara sus exposiciones en público, a través de las redes sociales y con sus expresiones públicas generó un tsunami en torno a la comunicación en Peñarol, que ni el presidente pudo controlar.

El nuevo presidente, deberá resolver si continúa o no el entrenador quien firmó el 1° de setiembre.

Todos los candidatos reciben información.

El presidente Barrera le ofreció a todos los candidatos que no están en el consejo directivo (los únicos dos son Evaristo González e Ignacio Ruglio) la posibilidad de acceder a los números de Peñarol, porque siempre expresó que realiza una administración transparente.

Los candidatos podrán acceder a partir de la semana que viene a toda la documentación del club, según explicaron a Referí.

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