El Banco Central (BCU) resolvió ayer iniciar un “proceso gradual” hacia la eliminación de los encajes marginales que rigen para los bancos y entidades financieras en moneda extranjera y pesos, ante un cambio de escenario de las condiciones externas y menor dinamismo de la economía. La medida permitirá liberar unos US$ 1.700 millones que los bancos hasta hoy deben tener inmovilizados en la autoridad monetaria.
A nivel doméstico, la medida no traerá aparejado grandes impactos aunque sí mejorará la rentabilidad de las instituciones financieras una vez que la Reserva Federal de Estados Unidos comience a elevar las tasas de interés, explicaron fuentes del mercado a El Observador. Los bancos, en general, tienen una buena disponibilidad de liquidez en dólares, por lo que no provocará “una mayor oferta de préstamos” en esa moneda, dijo un experto.
“La instalación de los encajes marginales, medida macroprudencial vigente en los últimos cuatro años, fue adoptada en el marco de un contexto global caracterizado por la expansión monetaria de Estados Unidos y un flujo muy significativo de capitales de corto plazo hacia los países emergentes. Ese proceso implicó desafíos en el manejo macroeconómico que indujo a un conjunto de medidas para mitigar excesivas apreciaciones cambiarias y aceleraciones desmedidas del crédito doméstico”, explicó el BCU en su comunicado.
El economista Alfonso Capurro de la consultora CPA Ferrere dijo a El Observador que la medida de la autoridad monetaria tiene cierta “lógica” con el contexto actual y las perspectiva para la economía uruguaya. Recordó que en 2011 el PIB de Uruguay crecía a tasas extraordinarias y enfrentaba presiones inflacionarias. “Los encajes marginales pretendían que los bancos no ampliaran más el ciclo de crecimiento económico, por medio de más crédito que luego se traducía en presiones sobre la demanda”, explicó.
Los encajes marginales castigan a las instituciones que más rápido se expanden en el mercado, obligándolas a inmovilizar un mayor porcentaje de liquidez en la autoridad monetaria, medida que de alguna manera implicaba un “freno” para el desarrollo del crédito. A menudo la Asociación de Bancos Privados cuestionaba la severidad de esa acción del BCU.
“Es razonable que este régimen se revierta en algún momento. El ciclo y la realidad económica del país cambió, pese a que hay desafíos en materia de inflación”, admitió Capurro. Agregó que a su juicio la preocupación de las autoridades no es “echarle más combustibles a la inflación”, sino “amortiguar la desaceleración” de la actividad económica.
“El panorama actual, en cambio, se caracteriza por el fin de los estímulos cuantitativos de la Reserva Federal de Estados Unidos en un contexto internacional en el que la región presenta bajas tasas de crecimiento económico. En este marco, se estima que la actividad económica a nivel doméstico –y dentro de ella, el consumo– tenderá a converger a tasas de crecimiento más consistentes con las del producto potencial. En este sentido, cabe anotar que el ritmo de crecimiento del crédito bancario en moneda extranjera ha experimentado un proceso de desaceleración”, según el BCU.
Impacto acotado
En el caso de los encajes marginales en moneda extranjera, se estableció que las alícuotas se reduzcan a partir de mayo, hasta su total eliminación el 31 de diciembre de 2015. A su vez, se estableció un aumento en las alícuotas de encaje mínimo obligatorio que regirá a partir del próximo año. En dólares, pasará de 18% al 26%, mientras que en moneda nacional, trepará de 15% a 23% para colocaciones menores a 30 días.
Un ejecutivo bancario indicó que la tasa media de los encajes (incluyendo los marginales) de los bancos en moneda extranjera se ubica hoy en 34% en promedio. Con la determinación el BCU de eliminar los marginales, los encajes bajarán al 26%. “El efecto hoy en dólares para los bancos es prácticamente nulo”, explicó.
El BCU le pagaba a las instituciones por eso fondos una tasa anual de 0,15%, la misma que los bancos pueden obtener hoy por tener esos recursos en el exterior. Sin embargo, una vez que la Fed comience a subir las tasas, los bancos podrían obtener un beneficio económico mayor por colocar sus fondos en el exterior, indicaron las fuentes.
En el caso de los encajes en pesos, el BCU les paga a los bancos una tasa de interés real de 5% anual por el común y 2,5% por el marginal, alineado a lo que ofrecen hoy en el mercado las letras de regulación monetaria. Sin embargo, en este caso prácticamente los encajes no cambian, por lo que los bancos no contarán con un sobrante de pesos como sí lo tendrán en dólares. Hoy el promedio de los encajes (incluyendo los marginales) de los bancos en moneda nacional se sitúa en el 23,9%, mientras que a partir del próximo año quedará en 23%.
La fuente señaló que pese al ajuste que realizó el BCU, los encajes de Uruguay son relativamente altos. “Pensábamos que estaban dadas las condiciones para una reducción mayor de los encajes”, aseguró. Países como Colombia y Chile tienen en encajes en dólares de 9% y 6%, respectivamente.