El ministro de Economía y Finanzas, Mario Bergara, fue el encargado de abrir la jornada de Agro en Foco realizada el jueves 26 en INIA Tacuarembó. Allí insistió sobre la gran demanda internacional existente por los productos que exporta Uruguay y dijo más de una vez que si el país produjera más carne, soja y celulosa se exportaría más.
Analizó que al emerger países como China, que se incorporó al mercado mundial, India, Rusia y Brasil, se disparó la demanda por los productos en que se especializa Uruguay (alimentos). Recordó que “siempre nos quejamos que lo que producíamos valía cada vez menos. En esta década ese proceso se revirtió y genera desafíos como la inflación”.
El secretario de Estado destacó el gran acceso a los mercados que tienen los productos de diferentes rubros. Señaló que esos productos hoy son mejores porque tienen más tecnología, servicios e industrialización, y destacó que además el país está exportando grandes volúmenes de rubros nuevos que hace una década casi no se producían en el país (soja, trigo y celulosa).
Bergara defendió diferentes aspectos de la política económica y de forma implícita los comparó con los que aplicaban los gobiernos de los partidos tradicionales.
En ese sentido señaló que Uruguay tenía un desarrollo humano y económico bastante alto a pesar de que en tasas de inversión el país competía en el último lugar con Haití, tanto a nivel público como privado.
Y agregó que a partir de una estabilidad macroeconómica, apoyada de una sólida institucionalidad política y social, se produjo un cambio de perspectiva de los negocios en Uruguay, con mayor inserción y diversificación de mercados y rubros.
Destacó particularmente el cambio de la reglamentación de la Ley de Promoción de Inversiones aprobado en 2006. “Antes había una ley pero no había promoción de inversiones. El inversor era visto de forma sospechosa y la respuesta de la administración a un proyecto podía demorar dos o tres años sin problemas. Eso cambió en 2006, cuando se hizo transparente el régimen”, dijo.
Agregó que a partir de 2006 la inversión se multiplicó por cuatro o por cinco y dijo que ese aumento de la inversión no se explica solo por los megaproyectos, porque esos explican solo un punto del Producto Interno Bruto (PIB), y el aumento fue de cinco puntos. Indicó que todos los sectores aumentaron su inversión, el sector agropecuario, logístico, de servicios, turístico y de software, entre otros.
Razonó que el mercado uruguayo es muy pequeño y no atrae inversión por esa condición, pero sí la atrae por su ubicación estratégica en la región y esa es una de las explicaciones de por qué el sector automotriz invirtió en el país. Además señaló que la demanda por calidad está y que Uruguay tiene que insertarse en el mundo con calidad, tecnología y capital humano. “No tenemos que pensar en una inserción de escala o de salarios bajos. Nuestra perspectiva de inserción tiene que ser en base a marca, credibilidad y reputación”, subrayó.
El ministro también destacó que en los últimos gobiernos hubo inversión y programas del Estado, como la trazabilidad, el desarrollo a través de los aportes de las investigaciones del INIA, que se aplican después a la producción agropecuaria, y destacó también el papel de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación.
“Pasar de 14 a 23 puntos del PIB como ratio de inversión es muy importante y nos hace optimistas que el proceso puede continuar. Es una desaceleración razonable y hasta deseable. No se podía esperar un crecimiento constante de 7% u 8%. Viene de la mano de un descenso del desempleo y de un aumento del empleo, que no necesariamente van juntos, y estamos muy cerca del pleno empleo. Es natural que en ese proceso la tasa de la economía empiece a suavizarse. El contexto va además en la dirección del enfriamiento”, dijo.