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15 de diciembre 2022 - 10:47hs

En un intento por contrarrestar la creciente presencia de China y Rusia en el continente africano, el presidente Joe Biden anunció en la Cumbre de Líderes de Estados Unidos y África que se desarrolla en la Washington que su país impulsará asientos permanentes para la Unión Africana en el G20 y en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; al tiempo que anunció inversiones privadas y públicas unos US$ 15.000 millones en los próximos tres años, que se sumarán a los US$ 55.000 millones ya comprometidos.

“Estados Unidos está totalmente comprometido a apoyar en todos los aspectos el crecimiento de África”, dijo el mandatario demócrata, quien precisó que las inversiones están apuntadas no solo a desarrollar la extracción de productos primarios, sino también a mejorar la infraestructura y los sistemas sanitarios de la región.

Biden, en la primera jornada de la cumbre que se desarrollará hasta el viernes, procuró en su discurso inaugural presentar a Estados Unidos como un socio confiable para promover elecciones democráticas e impulsar el crecimiento en el ámbito de la salud y la energía. “Hay mucho que podemos hacer juntos, y que haremos juntos”, dijo el mandatario.

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Según los analistas, Washington ha quedado muy por detrás de China en inversiones en el África subsahariana, que se ha convertido en un campo de batalla clave en una competencia cada vez más tensa entre las principales potencias. La Casa Blanca, sin embargo, ha insistido en que la reunión de esta semana es más “una sesión de escucha” que un esfuerzo por contrarrestar la influencia de Beijing y Moscú.

En su discurso, Biden habló de cómo Estados Unidos ayudaría a modernizar la tecnología en todo el continente, apoyando la energía limpia, impulsando la igualdad de las mujeres a través de oportunidades comerciales, brindando agua potable a las comunidades y financiando la atención médica. En este contexto, Biden mantuvo una reunión con sus pares de la República Democrática del Congo, Gabón, Liberia, Madagascar, Nigeria y Sierra Leona.

Biden, en un brindis al comienzo de la cena de gala que cerró la primera jornada, habló del “pecado original” de Estados Unidos al referirse a los africanos esclavizados. En ese marco dijo que “todos nuestros países juntos podemos crear un mundo que sea más saludable y seguro, más igualitario, más justo, más próspero y más lleno de oportunidades para todos”.

La cumbre es la reunión internacional más grande realizada en Washington desde antes del comienzo de la pandemia. Del foro participan 49 jefes de estado, además de otros líderes de la región. Según fuentes del Departamento de Estado citadas por las agencias internacionales, la cumbre es un primer paso de Washington para revertir lo que muchos líderes africanos denuncian como una desatención de las principales economías del mundo.

Los analistas destacan que África sigue siendo crucial para las potencias mundiales debido a su población en rápido crecimiento, sus importantes recursos naturales y su considerable bloque de votantes en las Naciones Unidas (ONU). La región también sigue teniendo una gran importancia estratégica para Washington en el marco de una política exterior enfocada en China, país al que el gobierno de  Biden considera el adversario económico y militar más importante.

La cumbre, sin embargo, no está exenta de ribetes incómodos para la Casa Blanca debido a los cuestionables antecedentes que en materia de derechos humanos y democracia exhiben algunos invitados. Es el caso de Guinea Ecuatorial. El Departamento de Estado expresó “serias dudas” sobre las elecciones del mes pasado en las que el partido gobernante del presidente Teodoro Obiang dice haber obtenido casi el 95% de los votos. Zimbabue, que ha enfrentado años de sanciones estadounidenses y occidentales, también fue invitada.

Por su parte, el presidente tunecino, Kais Saied, quien ha sido criticado por lo que Estados Unidos considera “un retroceso democrático”, aprovechó una conferencia conjunta con el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, para realizar una firme defensa de las acciones que ha tomado, incluida la suspensión del parlamento y el despido de jueces. “El país estaba al borde de la guerra civil, así que no tenía otra alternativa”, dijo Saied.

Tanto Biden como los funcionarios de la Casa Blanca han evitado mencionar a China en sus comentarios, al tiempo que insistieron en rechazar la idea que la cumbre es una estrategia para contrarrestar la presencia de China. No así el vocero del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, quien afirmó que su gobierno se “niega a poner un arma” en la cabeza de África para obligarla a elegir, al tiempo que agregó que “es cada vez más obvio para nuestros socios africanos la influencia maligna de China en el continente”.

Lo dicho por Kirby recibió una respuesta casi inmediata por parte del presidente de Ruanda, Paul Kagame. El mandatario, en un evento paralelo a la cumbre, se mostró irritado ante la idea que su país y otros del continente queden atrapados en la puja geopolítica. “No creo que debamos ser intimidados para elegir entre Estados Unidos y China”, advirtió Kagame.

Además de China, las conversaciones también incluyeron lo que Estados Unidos considera una acción contraproducente de Rusia en el continente. La Casa Blanca argumentó en su estrategia subsahariana publicada a principios de este año que Moscú es el principal traficante de armas en África. El informe señala que el Kremlin ve en el territorio un entorno permisivo para sus empresas militares privadas fomenten la inestabilidad en beneficio de sus propios intereses estratégicos y financieros.

Con relación al tema, durante una aparición con Blinken, el presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, expresó su alarma por la presencia de mercenarios rusos del Grupo Wagner en Burkina Faso, en la frontera norte de su país, despliegue similar al que las fuerzas de la Wagner han realizado también en Malí. “Hoy, los mercenarios rusos están en nuestra frontera norte”, dijo Akufo-Addo, quien agregó que creía que las autoridades burkineses le habían dado al grupo el control de una mina a cambio de un pago.

La cumbre no ha pasado inadvertida para Beijing. El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Wang Wenbin, dijo que Estados Unidos debería “respetar la voluntad del pueblo africano y tomar medidas concretas para ayudar al desarrollo de África, en lugar de difamar y atacar incesantemente a otros países”. El funcionario, además, afirmó que es “responsabilidad de la comunidad internacional apoyar el desarrollo” del continente. “África no es un escenario para la confrontación de grandes potencias o un objetivo para la presión arbitraria de ciertos países o individuos”, agregó.

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