3 de noviembre de 2023 9:51 hs

En un intento por contrarrestar la creciente influencia de China en América Latina y el Caribe, Joe Biden recibe desde hoy en Washington a presidente y funcionario de alto nivel de 11 países de la región con la mirada puesta en las cadenas de suministro, la migración y nuevas inversiones en el marco de la Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas (APEP) impulsada por Washington.

En un adelanto de la cumbre, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, afirmó que la reunión de dos días “será una oportunidad única en una generación para cambiar más las cadenas de suministro globales del hemisferio occidental”, destacó que durante el cónclave se abordará el “desafío migratorio compartido” y la creación de “oportunidades económicas significativas”.

Entre los jefes de Estado que participarán de la cita en la Casa Blanca están los presidentes de Uruguay, Luis Lacalle Pou; República Dominicana, Luis Abinader; Costa Rica, Rodrigo Chaves; Ecuador, Guillermo Lasso; Chile, Gabriel Boric; Perú, Dina Boluarte; y Colombia, Gustavo Petro.

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La agenda del evento, anunciado el año pasado en la Cumbre de las Américas en Los Ángeles, está centrada en el comercio, en momentos en que se ha intensificado la competencia entre Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo.

En ese contexto, Biden ha proporcionado incentivos gubernamentales para que las empresas estadounidenses avancen en la construcción de infraestructura propia, diversifiquen el comercio y reduzcan la dependencia de los suministros chinos; objetivo estratégico que cobró especial relevancia luego de la pandemia, que interrumpió la producción y el transporte marítimo mundial.

En 2022, Estados Unidos exportó bienes y servicios por valor de US$ 1,2 billones a países del hemisferio occidental, e importó por un valor equivalente desde esas economías; al tiempo que sus compras a China sumaron unos US$ 562.900 millones.

La secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, describió esta semana los objetivos de la administración Biden en un discurso en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ocasión en la que aseguró que su país quiere diversificar las cadenas de suministro con “socios y aliados confiables”, una estrategia que, según afirmó, tiene “enormes beneficios potenciales para impulsar el crecimiento en América Latina y el Caribe”.

Yellen, que insiste con frecuencia sobre el “friendshoring” para aumentar la resiliencia de la cadena de suministro trabajando con “naciones amigas” en lugar de rivales geopolíticos como Beijing, expuso su visión en un foro convocado por el BID, el mayor prestamista multilateral de América Latina, oportunidad en la que prometió que Washington apoyaría nuevos proyectos a través de subvenciones, préstamos y programas a través del organismo, en el que Estados Unidos es el mayor accionista, con el 30% de los derechos de voto.

Cada vez más, los dirigentes políticos de Estados Unidos han expresado su preocupación por la influencia de China en el BID. Si bien la superpotencia asiática posee menos del 0,1% de los derechos de voto, posee grandes intereses económicos en algunos de los 48 países miembros del banco.

Durante la Cumbre, Biden "reiterará el compromiso" de "profundizar la integración económica" en América, "impulsar un crecimiento económico más inclusivo y sostenible" y abordar los factores económicos "subyacentes" de la migración irregular, informó la Casa Blanca al comunicar la agenda de la cumbre.

Más allá de la agenda económica del encuentro, varios gobiernos de América Latina, como Colombia, México y Chile, llegarán a la reunión enfrentados por la posición de Washington ante los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza, que han causado más de 9.000 muertos en represalia por el ataque de Hamás, en el que murieron al menos 1.400 personas, en su mayoría civiles.

(Con información de agencias)

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