Espectáculos y Cultura > PRIMERAS ROMPECRISTALES

Blanca Rodríguez: "Desde antes de empezar tenía claro que no venía a ser un florero"

La conductora habla sobre la exigencia que enfrentan las mujeres en su rol, el ser referente para sus colegas, y los cambios en sus treinta años al frente de Subrayado

Rodríguez lleva 30 años en la conducción de Subrayado y desde 2019 está en El Espectador

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08 de marzo de 2021 a las 05:05

Mujeres en los informativos ya había, pero hasta 1990, al frente del programa estaba, sin excepción, un hombre. Ese año, Canal 10 decidió apelar al formato de dupla conductora hombre-mujer que ya se había establecido en otras partes del mundo, y que luego se convertiría también en la norma en la pantalla local.

Los elegidos fueron Blanca Rodríguez, que ya trabajaba en Subrayado, y Jorge Traverso, conductor de Hablemos. Desde 2013, con el retiro de Traverso, Rodríguez conduce en solitario, una excepción en comparación con las duplas y tríos de los demás canales abiertos.

Es la informativista con más años al aire de la televisión uruguaya actual. En un país de presentadores que marcan época ella lleva 30 años al frente de Subrayado.

Al programa entró en 1988 para hacer una suplencia de diez días, que le ofrecieron tres veces y rechazó las dos primeras, porque no estaba convencida de querer trabajar en un informativo (ella ya llevaba cuatro años trabajando en la producción periodística de distintos ciclos en el canal), estaba estudiando y además, daba clases de literatura en el turno nocturno del Liceo 19, actividad que finalmente dejó en 1991.

Blanca Rodríguez no se siente referente. Pero sí tiene la percepción de que lo que ha hecho en estas tres décadas al frente del noticiero ha generado un camino que después recorrieron otras colegas. Eso lo tiene claro. Que ocupa un lugar destacado en los medios uruguayos, en particular en la televisión, que garantiza mayor visibilidad que otros espacios, sobre todo al liderar uno de los principales canales informativos para el público, como es un noticiero en horario central.

“Siempre he sentido una visión de reconocimiento y de gratitud de compañeras, que es la misma que yo tengo con algunas de las mujeres que trabajaban en los medios de comunicación cuando yo ingresé en ellos, y que hoy son figuras de mucho reconocimiento”, comentó Rodríguez. “En el canal siempre tuvieron una actitud muy abierta en ese sentido, cuando se encendió la primera cámara de televisión en este país, la que estaba allí era una mujer, que era Cristina Morán. Ella ya fue pionera, y eso de alguna manera abre camino, además de que es una mujer muy generosa”.

También hay recuerdos propios de otras figuras sobre cuyos hombros se ha parado. De niña, en la casa de Blanca Rodríguez no había televisión, pero tiene en su memoria ver a Nidia Telles en las tardes de Canal 10 en alguna visita a sus amigas que sí tenían ese aparato. “Hubo mujeres que fueron referentes antes y con las que tengo una gran gratitud. Y de alguna manera eso es también lo que recibo de compañeras y compañeros, y de generaciones más jóvenes”, consideró.

La conductora es la informativista con más años al aire de la pantalla actual

¿En estos treinta años en Subrayado notó cambios en el ambiente, como comentarios que quizás antes se hacían y nadie decía nada y ahora no se toleran, o un tratamiento diferente hacia las mujeres en el espacio de trabajo?
Hay cambios, como los comentarios que ya no son bien vistos, que han pasado en todos lados. Son cambios de toda la sociedad y me parece muy bien que eso sea así. Creo que todos fuimos formando parte de esa evolución, algunos reinventándonos, aggiornándonos, dándonos cuenta. Y otros siguen en su cauce, en la prehistoria. Pero de alguna manera, desde un principio tuve claro que mi rol era igual al de mi compañero. Yo no tenía por qué no tener un rol que fuera el mismo, pero al principio no era así, no había igualdad de espacios, de tiempo, de importancia de temas. Fue algo que significó, de mi parte, un trabajo, una formación, una preparación permanente, que sigue hasta el día de hoy y que no me cuesta trabajo porque forma parte de lo que me encanta hacer, que es estudiar, reciclarme y cultivarme. Pero en realidad no me ha tocado vivir situaciones en las que yo viera mi condición de mujer afectada, o me viera discriminada por mi condición de mujer. Sí cuando yo empecé en el noticiero no hacía lo que a los pocos años ya estaba haciendo. Éramos pocas mujeres en el equipo cuando empecé. En la conducción ya había mujeres en los canales, no soy la primera mujer en conducir, pero sí la primera en hacerlo en un rol de igualdad de participación y protagonismo. Pero todo este aggiornamiento que afortunadamente hemos tenido, en una materia como la que trabajamos nosotros, es inevitable que se imponga. Porque nosotros trabajamos a diario con noticias y temas que justamente están planteando eso, la discriminación, el lugar de la mujer. Nos movemos continuamente entre noticias de violencia contra la mujer, de femicidios, de escasa participación en política y en espacios de decisión, el cuello de botella a nivel académico a partir de determinado grado, y eso a uno lo alimenta mucho cuando trabaja en este rol, para ir tomando posición y forjándose un lugar. Pero desde que empecé y ya desde antes, tenía claro qué era lo que yo quería hacer, y que no venía precisamente a ser un florero. 

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No es que en sus primeros tiempos en el noticiero tuviera vedados ciertos temas o áreas de información, como la economía o la política. Rodríguez considera que la probaron, pero como a cualquier persona que empieza una tarea nueva, sea hombre o mujer. Aunque, sin embargo, entiende que quizás la expectativa era diferente.

De todas formas, a lo largo de su carrera, la periodista entendió que el foco tenía que estar en otros aspectos. “Al principio la primera noticia la daba el hombre, y de repente también cerraba el noticiero, pero lo que pasa es que yo me fui dando cuenta de que la igualdad no pasaba por ahí. No pasa por quién habla primero o por quién saluda al final. En esta profesión el tema no va por ahí, sino en generar confianza y credibilidad, que es el mayor capital que puede tener un periodista. Y esas otras cosas son las que trabajé siempre”, afirmó.

¿Las mujeres en su rol tienen una mayor exigencia que los hombres?
Sí, hay otra exigencia. Cuando empecé había una cuestión de ver si el público lo aceptaba, tener a una mujer informando todos los temas, y también entrevistando en un noticiero central. Y eso pasó de forma casi inmediata, pero capaz en un hombre no estaba esa cosa de "a ver cómo le va", de pronto ese "cómo le va" tiene que ver con su desempeño profesional, no con el hecho de ser hombre. Acá el "cómo le irá" estaba dado por ser mujer, no por la capacidad. Por suerte se pudo vencer eso pronto, aunque no en el canal, porque fueron quienes decidieron ponerme en ese rol, fueron precoces en ese sentido. Creo que también el lugar es una construcción cotidiana que vas haciendo, y en esa construcción cotidiana hay otras cosas que pesan en el caso de una mujer, hay aspectos que en un hombre de pronto no son tan relevantes, como el punto de vista estético, lo físico, que en las mujeres de América Latina se mira. No pasa tanto en Europa, por ejemplo, no hay tanta preocupación por si tiene el pelo largo o corto, si se tiñe o no, tenés mujeres de pelo blanco o que usan la misma ropa varios días y no hay problema. En América Latina todavía no rige eso, y quizás en algún momento cambia, pero por ahora hay otras influencias y otros códigos.

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Para Rodríguez, las mujeres “pagan otros precios”. El de la estética. El de tener que convencer todos los días de que son capaces de hacer lo que están haciendo. Pero considera también que en la profesión periodística hay un gran factor igualitario: todos, sin distinción, tienen que trabajar día a día para conseguir la confianza del público. "Tal vez para las mujeres haya más desconfianza de la gente en que puedan lograrlo, pero yo te diría que es algo cotidiano para todos, los periodistas damos prueba todos los días. Lleva mucho tiempo lograr la credibilidad, y la podemos perder en un instante, y eso corre para hombres y mujeres. En eso, esta profesión ha tenido un emparejamiento interesante”.

Rodríguez comenzó su trabajo en los medios en 1984, como productora

Cuando comenzó su camino en Subrayado, las mujeres eran minoría. Hoy, en ese noticiero, son la mayoría. Aunque considera que aún la igualdad total es lejana, reconoce que hay un buen presente y un buen futuro para las mujeres en los medios. “Hay mujeres que se vienen destacando mucho en la profesión, tenemos mujeres que escriben muy bien en los medios de prensa, tenemos mujeres que preguntan muy bien en programas periodísticos de radio, tenemos mujeres que también son muy lúcidas en sus planteos y en su manejo en televisión. Acá en el noticiero somos más mujeres que hombres, y en la conducción siempre hay una mujer, y eso creo que está muy bueno. Me pone muy contenta saber que me voy de licencia y queda una mujer, y que si esa mujer se va de licencia queda otra mujer”, dijo.

¿Qué tan lejos cree que está la igualdad total en su ámbito de trabajo?
La igualdad 100% está lejos de lograrse en la sociedad en general. A veces cuando damos esas noticias terribles de femicidios siento que es casi una sofisticación que estemos pidiendo igualdad cuando lo que tenemos que estar pidiendo es que no nos maten. Es increíble en el siglo XXI, en una sociedad evolucionada, que tengamos los niveles de violencia de género que tenemos. Y a veces estamos hablando de igualdad porque es una necesidad obvia en todos los aspectos de la vida. Por ejemplo, la pandemia dejó en evidencia en el tema de cuidados que las mujeres son las que desarrollan la mayoría de esas tareas, y eso también pasa en los cuidados profesionales, no solo en lo doméstico. Entonces, creo que todo esto demuestra que todavía hay muchísimo por hacer en este reparto de roles, y eso es una batalla cultural importante que sigue estando y que sigue como algo pendiente, pero lo grave ahora es entender que las mujeres no son propiedad de nadie, por eso el exmarido, o la expareja, o el novio, no las puede matar, porque no son de él. Eso, que parece tan básico, y que parece medieval, es lo que en el siglo XXI todavía no hemos logrado que algunos entiendan.

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El 8 de marzo de 2017, Subrayado comenzó de forma diferente. En lugar de en el estudio, Rodríguez le dio la bienvenida a la audiencia parada en la avenida 18 de Julio, vestida de negro y parada delante de las mujeres que marchaban por el Día Internacional de la Mujer. Presentó los titulares de ese día, entrevistó a algunas de las personas que estaban en la movilización, y realizó un editorial sobre la importancia de la jornada y de la marcha.

La marcha de ese año se produjo luego de un período crítico a nivel de femicidios y de episodios de violencia de género.

“Yo por mi trabajo acompaño las marchas con mi tarea, la de todos los días, no solo el 8 de marzo. Soy feminista y acompaño desde mis lugares, defendiendo los roles y defendiendo sobre todo la jerarquía de las tareas que hacemos las mujeres. Pero además por mi trabajo nunca puedo estar en la marcha, siempre la estoy narrando, pero nunca estoy, nunca la siento”, comentó Rodríguez sobre las razones de ese gesto. “Y ese año, en el que había tenido que relatar tantos asesinatos de mujeres, sentía que quería estar en la marcha, sentirme formando parte, y me parecía que tenía un valor simbólico fuerte, que un canal de televisión comenzara su noticiero central con la conducción en el medio de la marcha. Era un gesto que queríamos dar desde el canal en ese sentido, de compromiso con una causa”.

Ese compromiso lo nota también en los cambios que han tenido en los últimos años, también a nivel de las coberturas y hasta del lenguaje que utilizan para tratar los casos de violencia o los asesinatos de mujeres: “El lenguaje es muy importante, construye situaciones y cosas, entonces incorporar también los cambios en ese sentido es muy importante. No podíamos usar metáforas si era un asesinato o un femicidio”.

¿Le parece importante que las figuras de los medios se muestren como cara de las causas que apoyan de esa forma?
Depende de las causas, yo no me he asociado a causas comerciales, por ejemplo, siempre a causas humanitarias. Mis causas son las de las mujeres, las de los derechos humanos, aquí me van a encontrar siempre. Los periodistas no somos seres asépticos, somos ciudadanos, y participamos como cualquier ciudadano en la vida social y en la vida política, todos tenemos opiniones, participamos de una manera u otra como todos los profesionales. Y como todos los profesionales votamos, elegimos. Pero así como vos cuando elegís a un pediatra no te importa a qué partido político vota, sino su capacidad profesional para tu hijo, cuando elegís a que periodista escuchás lo haces por su capacidad profesional. De última todos votamos a alguien, lo importante es que en el ejercicio profesional hagamos el ejercicio ético que debemos hacer en esta tarea, que tiene la función de construir ciudadanía y construir institucionalidad. Eso es lo que importa. Y allí es donde tiene que estar nuestra pelea por la mayor profesionalización del periodismo. Por gente cada vez más culta, más preparada, más formada, más comprometida con la tarea periodística. 
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