2 de octubre de 2011 19:24 hs

Más explícito imposible. “Si luego del 11 de octubre el gobierno no toma medidas drásticas para mejorar la educación, vendrán tiempos de enfrentamientos. Lamentablemente, vendrán tiempos de enfrentamientos. No podemos esperar más”, dijo a El Observador el líder blanco Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) para anunciar que, en pocos días, la relación de su sector con el oficialismo frenteamplista puede pegar un vuelvo inevitable.

Ese martes 11 de octubre, insistió Larrañaga, representará “un punto de inflexión, una jornada decisiva” en la que estará en juego el talante de su futura oposición al presidente José Mujica que, hasta ahora, ha sido la mas generosa de todos los líderes ajenos al oficialismo.

Ese día concurrirán al Senado el ministro de Educación, Ricardo Ehrlich, y las autoridades del Codicen y escucharán de boca del dirigente blanco la propuesta de llegar a un “gran pacto nacional” sobre educación que englobe iniciativas tales como la multiplicación de las escuelas de tiempo completo y la creación de una Universidad pública en el interior del país.

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Larrañaga ya se reunió el 6 de junio con el presidente Mujica para plantearle estas cosas y no descarta volver a hacerlo en los próximos días. Pero hasta el momento las respuestas han escaseado y en el Partido Nacional se empiezan a impacientar. “No nos vamos a quedar solo en el diagnóstico, vamos a establecer una hoja de ruta para un acuerdo nacional. Y si no hay respuestas rápidas que cada cual asuma las consecuencias”, sostuvo Larrañaga. Este “no va más” del líder de Alianza Nacional no significa que embestirá sin medida contra el gobierno de Mujica.

En ese sentido, el lunes 26 en Florida durante la reunión del directorio blanco, Larrañaga volvió a defender su tesitura de votar todas las cosas que al país le convengan aunque tenga costos políticos. “El Partido Nacional es la oposición y tenemos que convencernos de eso más allá de los diferentes tonos que le podamos ponerle. Porque quien aspira a gobernar debe tener la legitimidad y la credibilidad de haber dado su apoyo cuando correspondía”, señaló el parlamentario.

Pero, dijo Larrañaga a El Observador, el gobierno está haciendo muy poco para merecer una mano y, por tanto, está dispuesto a interpelar a las autoridades de la enseñanza si no se avanza en un acuerdo multipartidario. “Si no hay acuerdo sobre esto, el gobierno desperdiciará nuestros aportes y nuestro espíritu constructivo. Y, si eso es lo que quiere, si lo que elige es no escuchar ni ver, entonces se avecinan nuevos enfrentamientos”, insistió Larrañaga.

En los últimos meses Larrañaga fue una de las figuras con mayor exposición pública al convertirse en el representante más visible del rechazo a la campaña de recolección de firmas que impulsa el Partido Colorado para bajar la edad de imputabilidad. Así, en este tema el líder blanco quedó del lado del gobierno lo que fue aprovechado por el líder colorado Pedro Bordaberry y sus dirigentes quienes lo encasillaron en el bando de los que “defienden a los delincuentes”.

Por otro lado, Larrañaga ha sido de los dirigentes políticos más preocupados por el estado de la educación uruguaya que, según considera, tiene jugada su suerte a la buena o a la mala de gremialistas demasiados corporativos y funcionarios bastante ineficaces.Pero, prontamente, Bordaberry salió con la idea de organizar una nueva juntada de firmas para instalar una universidad pública en el interior del país. Los blancos lo acusaron entonces de plagiar las ideas de sus rivales políticos sin adjudicarles el crédito correspondiente. Larrañaga consideró poco serio eso de andar juntando firmas para resolver asuntos que bien puede solucionar el Parlamento, y siguió adelante con su idea de cambiar radicalmente el sistema educativo. “Es un asunto que no tiene el gancho de la seguridad pública pero no es menos importante. Bordaberry agarró la bandera de la imputabilidad y Larrañaga agarró la de la educación”, dijo una fuente nacionalista.

El jueves 29 en El Observador el consejero del Codicen en nombre del Partido Nacional, Daniel Corbo, escribió: “La iniciativa del senador Larrañaga abre una oportunidad única para caminar hacia un acuerdo nacional, pero la palabra definitiva la tiene el gobierno, que es el responsable primero de la conducción de la enseñanza. En este juego es mano y tiene todos los comodines”.

Todo parece indicar que el 11 de octubre no será un día más en el Parlamento. Ni para la oposición ni para el gobierno que desde hace bastante tiempo viene legislando con los votos justos.

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