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31 de enero 2023 - 15:45hs

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, concluyó su visita oficial de dos días a Israel y la Cisjordania ocupada con pocos resultados en sus renovados llamamientos a la calma entre israelíes y palestinos en medio de un alarmante aumento de la violencia que hace temer por una nueva intifada.

Blinken se reunió con el líder palestino Mahmoud Abbas en la ciudad cisjordana de Ramallah, un día después hacerlo con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ocasiones en las que afirmó que la escalada de la violencia es “profundamente preocupante” y “responsabilidad de ambas partes” tomar medidas que conduzcan a una distensión.

Sin embargo, ni Abbas ni Netanyahu ofrecieron ningún compromiso público al respecto, luego que Blinken precisara que dos asesores principales del Departamento de Estado se quedarán en la región para explorar ideas sobre cómo reducir las tensiones.

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Más allá de instar a una reducción de la escalada, el titular de la política exterior de Estados Unidos tampoco ofreció ninguna iniciativa en ese sentido y hubo pocas señales de que haya concretado algún modesto objetivo a corto plazo para detener la violencia, y mucho menos poner sobre la mesa propuestas para abordar los problemas de fondo que rodean las conversaciones de paz.

“La creciente ola de violencia ha resultado en la pérdida de muchas vidas inocentes en ambos lados”, dijo a los periodistas en Jerusalén antes de partir hacia Washington. “Todas las partes deben tomar medidas para evitar una mayor escalada de la violencia.

En una de las pocas definiciones brindadas, Blinken se refirió a lo que se conoce como “la solución de dos estados”, iniciativa que previsiblemente apoyó, al tiempo que reiteró que Washington se opone a la construcción de nuevos asentamientos, su legalización y a la demolición de viviendas palestinas.

“Restablecer la calma es nuestra tarea inmediata. Pero a largo plazo, tenemos que hacer algo más que reducir las tensiones. Washington está comprometido a trabajar hacia un objetivo duradero de garantizar que palestinos e israelíes disfruten de las mismas medidas de libertad, seguridad, oportunidad, justicia y dignidad”, dijo Blinken.

En Ramallah, Abbas culpó a Israel por el aumento de la violencia y reprendió a la comunidad internacional por no hacer más para presionar a Israel. “Afirmamos que el gobierno israelí es responsable de lo que está sucediendo. Israel está pasando por alto al derecho internacional sin rendir cuentas, mientras continúa con sus operaciones unilaterales”, afirmó el presidente de la Autoridad Palestinas, al tiempo que reclamó el “cese completo” de las operaciones.

La visita de Blinken se concretó en medio de uno de los períodos más mortíferos en años en la Cisjordania ocupada y en el este de Jerusalén. En Ramallah, se esperaba que Blinken discutiera la decisión de la AP de detener la coordinación de la seguridad con Israel. Lazos de seguridad que, según los analistas, ayudaron a contener la violencia, pero que son profundamente impopulares entre muchos palestinos que acusan a Abbas de actuar sin rigor frente a la incursiones del ejército israelí.

Antes de dirigirse a Cisjordania, Blinken se reunió con el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, quien repitió la preocupación de su gobierno por Irán. “Su visita llega en un momento crítico”, dijo Gallant. “Envía un mensaje claro a la región: Estados Unidos e Israel están unidos frente a Irán o cualquiera que amenace la paz y la estabilidad en la región”, agregó.

Blinken, por su parte, coincidió con Gallant “en la necesidad de unidad a la hora de enfrentarse a Irán y evitar que adquiera armas nucleares”, al tiempo que agregó que “el compromiso de Estados Unidos con la seguridad de Israel sigue siendo férreo".

Por su parte, los socios de la coalición de Netanyahu dieron una fría recepción a los comentarios de Blinken. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, líder del partido ultranacionalista Poder Judío, prometió impulsar medidas punitivas contra los palestinos, mientras que reiteró su compromiso a demoler casas palestinas y entregar más armas a los civiles israelíes.

En tanto, la ministra Orit Strock, también del ala ultranacionalista, se opuso a los comentarios de Blinken, cuando criticó el plan del gobierno de reformar el sistema judicial del país y debilitar la Corte Suprema. Durante su aparición con Netanyahu, Blinken expresó su “apoyo a los principios e instituciones democráticos fundamentales”, incluida “la administración equitativa de justicia para todos, la igualdad de derechos de los grupos minoritarios y el estado de derecho”. Concretamente, Strock lo acusó a de entrometerse en los asuntos internos de Israel.

Estados Unidos, como la mayor parte de la comunidad internacional, considera que los asentamientos israelíes en tierras reclamadas por los palestinos son un obstáculo para la paz. Sin embargo, la administración del presidente Joe Biden todavía no restauró el dictamen de estado que los considera desde hace décadas “ilegítimos”, postura que quedó sin efecto bajo la presidencia de Donald Trump.

Según los analistas, tampoco hubo progresos en la intención declarada por Washington de reabrir el consulado de Estados Unidos ante la AP, representación que había sido el principal conducto de negociación con los palestinos antes que Trump lo cerrara como parte de la decisión del exmandatario de trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a la disputada ciudad de Jerusalén, una iniciativa que enfureció a los palestinos.

(Con información de AFP, The Times of Israel y AJN)

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