10 de abril de 2013 19:53 hs

El espíritu alternativo uruguayo tiene su oportunidad de brillar este fin de semana junto a propuestas similares de latinoamérica que buscan su sitio en el marco de un panorama cultural complejo y del que surgen otras discursividades y experiencias musicales cercanas al rock y al pop. Desde este viernes y hasta el domingo Montevideo vive el Contrapedal Fest. Un espectáculo gratuito y, sobre todo, uno con una grilla extensísima.

Pero, ¿es este evento que se autodefine como “festival boutique” uno digno de prestarle atención, o solo uno más? Una queja habitual del apasionado por la música y las propuestas diferentes es que no hay renovación en la escena local. En realidad, festivales como este demuestran que quizá lo que suceda es que faltan plataformas. Impulsado por el sello discográfico y productora del mismo nombre, el Contrapedal empezó siendo, según el director Gabriel Turielle, un escenario en que juntar los artistas con los que ellos trabajaban, algo que sentían que los potenciaría –desde entonces, para Turielle el evento ha crecido hasta convertirse en algo más: en un espacio de intercambio, y uno sin fines de lucro.

En esta sexta edición (empezó en 2006 como un festejo de cumpleaños del sello y se fue desarrollando, aunque no se celebró en dos ocasiones), el Contrapedal Fest es más que nunca un espacio de este estilo. Por primera vez, el evento tiene en su grilla a artistas internacionales que acercan a Montevideo sus experiencias en festivales de la talla del Lollapalooza en Chile o el Vive Latino en México. Con atracciones como los españoles de Vetusta Morla (con un éxito masivo en su país, en donde son alabados como una de las bandas más destacables del arranque del siglo XXI), los argentinos under de Él Mató a un Policía Motorizado, los paraguayos de Kchiporros y los mexicanos de Enjambre, el Contrapedal tiene platos fuertes de todas partes de Iberoamérica. Por supuesto que a ellos se suman artistas locales: Dani Umpi, Max Capote, Franny Glass y otros emergentes como Phoro, Jaime Roots y Sonidero Tropical, que cerrará los festejos.

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De acuerdo con Turielle, el objetivo del festival es “mostrar una nueva escena y promocionar lo que sucede a nivel de Latinoamérica -algo muy fuerte que acá en Montevideo es incipiente-, de manera de convertir a la ciudad en una plaza importante para festivales”. Es un objetivo doble y amplio, pero uno que están cumpliendo: por ejemplo, los rockeros independientes brasileños de Apanhador Só eligieron el Fest para su primer show fuera de sus fronteras natales. Es decir que Montevideo significa algo. La mayoría de los otros artistas visitantes tampoco se había presentado en Uruguay.

Pero el Contrapedal Fest no es solo un evento de música. También incluye charlas de productores importantes de toda América y exposiciones audiovisuales, de arte plástico y de tecnología, instalaciones interactivas y de realidad aumentada. Turielle viene de la tecnología, y la combinación entre esta y la música es uno de los aspectos en que más hizo hincapié. “Nos gusta mucho la parte experimental”, explica, “dentro de los posible de una propuesta musical pop, más aceptable o digerible por un público más general”. Según el director de Contrapedal, cuando el arte y la tecnología conviven armónicamente “se potencian”. También se lo transmitirá en vivo por streaming, trabajando con un equipo mixto uruguayo-brasilero; por supuesto honorario.

En referencia a los productores que llegan, Turielle explica que la idea es la misma del espacio en común. No solo incentivan el trabajo de Contrapedal, sino que vienen a hacer negocios y conocer la escena local. “El festival va más allá de lo que tiene que ver con el público, si esto sale bien le sirve a mucha gente”, afirma. “Pasa a ser una plataforma, y como tal funciona”.

En definitiva, el Contrapedal Fest es un evento que va por otro carril, como su nombre lo indica. Turielle insiste varias veces en los conceptos más básicos de todos: es gratis, es apto para todos, habrá espacio para ir en bicicleta, arranca temprano, sirve como un paseo familiar y como un show para entendidos. A pesar de no tener la publicidad de otros eventos, son apoyados por Montevideo Capital Cultural. Y es ese punto, que Turielle no toca explícitamente, el que es fundamental. Lo que busca es expandir la cultura de un modo innovador, variado e integrador.

Tenga el nivel que tenga, este es un festival digno de atención, aunque sea por lo que propone: algo distinto.

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