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Bustillo tiende lazos con socios de la coalición mientras afina propuesta para el Mercosur

Uruguay envió primer borrador de propuesta de flexibilización a Argentina, Brasil y Paraguay

El canciller Francisco Bustillo se reunió con los líderes de partidos de la coalición

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13 de abril de 2021 a las 05:04

El canciller Francisco Bustillo se juega una importante parada en el éxito o no de las pretensiones uruguayas de abrirse al mundo. 

El acceso a nuevos mercados en mejores condiciones, y la firma de acuerdos por fuera de las fronteras y los tiempos que impone el Mercosur, constituye una de las metas centrales en la agenda del gobierno encabezado por el nacionalista Luis Lacalle Pou.

Pero más allá de la expectativa que en ello centran los principales agentes económicos, la flexibilización del "corset" regional es uno de los desafíos políticos más grandes ya no solo para el presidente, sino también para la Cancillería liderada por el diplomático de larga carrera que llegó al Palacio Santos hace menos de un año ante la intempestiva salida del colorado Ernesto Talvi, y que aún es resistido en ciertos círculos empresariales y entre dirigentes de la propia coalición de gobierno, en particular en el Partido Colorado.

En ese contexto, y en la previa de una cumbre del Consejo de Mercado Común –uno de los tres órganos decisores del Mercosur, en el que participan cancilleres y ministros de Economía– que tendrá en su agenda la propuesta formal de Uruguay para flexibilizar el bloque, Bustillo inició este lunes una ronda de contactos con los líderes de los partidos que integran la coalición multicolor, para comunicarles personalmente los temas prioritarios de su cartera y hacerlos parte de la estrategia del gobierno en materia de inserción internacional.

El canciller Francisco Bustillo visitó al expresidente Julio María Sanguinetti | Foto de archivo

El inicio de la semana tuvo al canciller de recorrida por los despachos del expresidente Julio María Sanguinetti (secretario general del Partido Colorado), el senador Guido Manini Ríos (líder de Cabildo Abierto), Pablo Iturralde (presidente del directorio del Partido Nacional) y el ministro de Trabajo Pablo Mieres (líder del Partido Independiente). En la reunión con cada uno de los dirigentes oficialistas, Bustillo explicó el estado de situación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea –sobre el cual no tiene grandes expectativas a corto plazo–, de los temas bilaterales con Brasil y Argentina –como los que respectan a los proyectos de hidrovías– y por sobre todo, esbozó el plan de Uruguay para lograr la tan discutida modernización del bloque comercial fundado hace 30 años en Asunción.

Bustillo comunicó que la Cancillería ya envió a los tres socios –Argentina, Brasil y Paraguay– un primer borrador de la propuesta de flexibilización, que tal como informó El Observador contiene diversos escenarios y modalidades a través de los cuales los países del bloque podrían avanzar, cada uno a su ritmo, en acuerdos comerciales con terceros. En el gobierno definen a partir de tres experiencias (las negociaciones con Corea del Sur, Israel y México) el formato jurídico que presentarán y que tendrá como objetivo que el Mercosur deje de tener como referencia la decisión 32 del año 2000, cuya extendida interpretación es que los países del Mercosur no pueden negociar acuerdos con terceros de forma individual.

“El formato de velocidades diferentes que el Mercosur ha testeado en escasas oportunidades es la forma más realista para que el bloque reconozca que sus Estados parte tienen diferencia de enfoques y objetivos”, dijo Bustillo meses atrás en el Parlamento.

El canciller también prevé coordinar una reunión con el Frente Amplio para dialogar sobre la estrategia de la política exterior uruguaya.

En el gobierno son conscientes de lo difícil del objetivo y lo lento del trabajo, en particular en un contexto de inestabilidad política interna en los dos principales vecinos. Mientras que Argentina es el más reticente a una mayor apertura, Brasil ha dado señales de estar alineado con Uruguay, aunque en ámbitos diplomáticos y políticos se resalta la incertidumbre que rodea al gobierno de Jair Bolsonaro, que hace dos semanas realizó varios cambios a su gabinete, incluyendo la remoción del canciller Ernesto Araújo, que había sido un aliado de la Cancillería uruguaya en las últimas negociaciones intrabloque y simpatizaba con la propuesta flexibilizadora del gobierno liderado por Lacalle Pou. 

Aunque Itamaraty ahora es conducida por Carlos Alberto Franco, un diplomático de bajo perfil que asesoraba directamente a Bolsonaro, desde Uruguay se centran las expectativas en lo que pueda impulsar Brasil en el segundo semestre del año, cuando le toque ocupar la Presidencia Pro Témpore, hoy en manos de Argentina. 

Jorge Neme, secretario de Relaciones Económicas y mano derecha del canciller argentino Felipe Solá, dijo recientemente al portal Ámbito que "Uruguay no especificó en qué consiste" la flexibilización, y puso ciertos reparos a la idea. "No tenemos un solo documento de propuesta de su parte. Este es el peor momento en mucho tiempo para plantear una flexibilización lisa y llana. Los países y las regiones están cerradas, muy protegidas, observando qué consecuencias tiene la pandemia. Actualmente muchos estados imponen barreras sanitarias, cuotas, múltiples medidas", afirmó. 

Bustillo dijo este lunes en rueda de prensa que "los tres cancilleres están en conocimiento de las inquietudes de Uruguay" y del "primer borrador" de la propuesta, y afirmó que apuesta a que la reunión prevista para el 22 de abril –ahora con posibilidades de postergarse para el 26 de abril, para no coincidir con una conferencia virtual del presidente estadounidense Joe Biden– "sea el principio y no el final del camino" hacia la flexibilización.

"Nosotros aspiramos que se pueda concretar al mínimo tiempo posible. Y esto no es contra el Mercosur, (sino) en aras de poder seguir creciendo", agregó el canciller. 

En concreto, la intención de Uruguay es poder avanzar en negociaciones bilaterales con otros países sin necesidad de esperar por el resto de los integrantes del bloque. Esa pretensión, comunicada personalmente por Lacalle Pou a cada uno de los presidentes del Mercosur, generó un cruce en la última cumbre del 26 de marzo, luego de que el mandatario uruguayo señala que la alianza no podía transformarse en un "lastre". Ese término provocó la reacción del presidente argentino Alberto Fernández, quien afirmó que los que consideraran al Mercosur como una carga debían "bajarse del barco".

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