La gambeta salió limpita, dejó dos tipos por el camino y el recurso le hizo honor al 10 que llevaba en la espalda. La hinchada de Danubio se levantó de los asientos esperando el golazo. Pero pasó lo peor.
El protagonista sintió un latigazo y quedó fulminado en el piso mientras en Jardines del Hipódromo no volaba una mosca. Se confirmaba lo peor.
Canobbio en el corazón del barrio
El presidente del gaucho charló de lo tóxico del ambiente futbolero a las llamadas con Tabaré Vázquez