Alos 61 años, el español Alberto García Alix carga el aire espeso de la ruta recorrida en sus tatuajes, los surcos de su piel y su cámara analógica intervenida con pinturas de colores.
Con su voz desgarrada por un cáncer de garganta que casi lo enmudece, García Alix llegó a Montevideo para presentar su primera exposición en el país como parte del Festival de Fotografía MUFF, organizado por el Centro de Fotografía de Montevideo.
Las imágenes –cuadradas– muestran sus recorridos por la noche y las calles del mundo, la expresividad de la naturaleza y su pasión por las motocicletas. Las fotografías de la exposición Expresionismo feroz, curada por Ricardo Ramón Jarne, están distribuidas entre el Centro Cultural de España (Rincón 629) y la Galería Xippas (Bartolomé Mitre 1395).
Como testigo y protagonista, García Alix documentó la movida madrileña (ver cabezal en página siguiente) y su exploración de los escenarios y personajes contemporáneos con una mirada artística le valió el lugar de ícono y referente de esta disciplina.
Los uruguayos podrán conocer su obra hasta el 28 de febrero, y parte de su pensamiento en este diálogo que mantuvo con El Observador.
Se lo deben haber preguntado mucho pero, ¿por qué no se pasa a la fotografía digital?
Me roba la fe. Yo cuando tiro una foto necesito luego un tiempo para revelar el negativo, hacer la plancha de contactos. Necesito un tiempo para ver lo que vi. Ese tiempo es donde me recreo a ver si capturé lo que creí ver. Por otra parte, soy un permanente insatisfecho. En la digital, estaría todo el tiempo intentando corregir algo. Además, tengo la sensación de que a través de una Hassel (ver cabezal) veo el aire. En una digital no ves nada. No lo veo mal, cada persona puede utilizar el material que necesite.
Pero a mí lo digital me parece un poco insulso. No huele, no es táctil.
Es considerado el fotógrafo de la movida madrileña, ¿fue accidental?
Viví la movida madrileña como un gran actor, pero no como fotógrafo. Fotografié poco. Lo que pasa es que lo poco que hice se conoce mucho y se me vio demasiado. Bailaba bien, se me veía. Me gustaba mucho y me sigue gustando el rock n'roll.
Sus retratos tienen mucho poder para atrapar al espectador, ¿cómo es el trabajo con el modelo, la persona que se le está entregando?
Hay una parte que es dar las órdenes adecuadas. Dónde colocan los hombros, los ojos y la mirada. Se dirige. Yo soy un gran manierista (del estilo artístico manierismo). Todas las fotos las dirijo. Aunque sean muy rápidas, aunque sea en un bar. Termino por decir: "Oye, échate el hombro para atrás". Los coloco.
Dijo que la fotografía es un poderoso médium, ¿por qué o para qué?
Es una cosa que escribí porque a través de ella pasamos al otro lado de la vida. Redimimos nuestros pecados en esa imagen. La fotografía es un certificado de presencia y es un gran certificado de ausencia. Yo te saco una foto y te tengo en una foto pero tú vas a morir. Todos, todos. La foto significa que tú has sido presente pero, al mismo tiempo, es ausencia. La fotografía tiene ese don.
02lu14garcia alix5colIG.jpg
undefined undefined I. Guimaraens
Tiene cientos de autorretratos, ¿qué opina de la era de la selfi?
No opino. Me es indiferente. Para mí la fotografía solo es importante si nace de una intencionalidad. En general la selfi no nace de ninguna intencionalidad más allá del egocentrismo actual de verme aquí con mi amiga para que todos me vean. Para mí, eso no es un autorretrato. Para mí el autorretrato tiene mucho más peso intencional.
¿Saca fotos con su celular?
No.
02lu12 3col 2009 Autorretrato escondido en mi miedo.jpg
undefined 2009. Autorretrato. Escondido en mi miedo. 2009. Autorretrato. Escondido en mi miedo.
Estuvo cerca de la muerte por un cáncer, ¿cómo afectó eso su fotografía?
No afectó en nada. Tú has visto muertes, todos vemos muertes constantemente. Yo cada vez más por la edad que tengo. He visto muchas de joven por las drogas y por otras cosas. Está ahí. Cada vez me da más miedo.
02lu12 3col 2014 Autorretrato Moto dadaista.jpg
undefined 2014. Autorretrato. Moto dadaísta. 2014. Autorretrato. Moto dadaísta.
¿Se considera un artista multidisciplinario teniendo en cuenta que a veces presenta sus fotos en videos acompañados de poesía oral?
A mí me ha educado más que los libros de fotos –que nunca tuve muchos– la literatura. Y los libros de historia. Me aporta más para inventar mi imaginación visual que los libros de fotos.
¿Qué libros lo nutrieron más?
Yo creo que el libro que más me cambió la vida, con 18 años o 19, fue Viaje en el fin de la noche de Louis-Ferdinand Céline, en la traducción de la argentina Carmen Kurtz. Y lo leí porque nunca tuve un buen maestro en fotografía pero sí un buen maestro que me dijo: "Oye Alberto, yo creo que a ti este libro te va a gustar". Y aquel libro es una obra maestra. Cambió la literatura mundial. Nadie ha vuelto a ser Céline. El año pasado se cumplía el aniversario. Francia debió hacer un gran homenaje, pero como fue fascista o colaboracionista de los nazis, nadie se atreve a hacerle un homenaje. Y es el gran genio de los genios. Ya nada será igual en la literatura. A mí no me gustan los fascistas, vamos, Dios me libre. Pero el talento es algo que no tiene precio. Me cuente usted lo que me cuente. Pero lo que le dio a la humanidad...
¿Qué movimiento o situación actual lo llama para fotografiar?
Nada. Te explico: a mí de la fotografía lo que me interesa es que es un mundo donde inventarme, un espacio propio donde existir. ¿Qué más? No sé. Me es igual. Me estoy inventando en un mundo que está ahí.
02lu13cámara1col.jpg
undefined Su cámara. Una Hasselblad 500CM C/M. Siempre utilizó el mismo modelo y esta tiene unos seis años. La carga en una mochila y toma fotografías en la calle o donde sea. Revela en laboratorio. Su cámara. Una Hasselblad 500CM C/M. Siempre utilizó el mismo modelo y esta tiene unos seis años. La carga en una mochila y toma fotografías en la calle o donde sea. Revela en laboratorio.
I. Guimaraens
02lu13Movidamadrileña1col.jpg
undefined La movida madrileña fue la explosión cultural que se vivió en Madrid después de la represión y censura del período franquista. Ocurrió durante las décadas de 1970 y 1980. La movida madrileña fue la explosión cultural que se vivió en Madrid después de la represión y censura del período franquista. Ocurrió durante las décadas de 1970 y 1980.