31 de marzo 2019 - 5:00hs

Carlos Noria hace más de 20 años que trabaja en la policía antinarcóticos. Llegó a mediados de la década de 1990, cuando el inspector Roberto Rivero realizó una purga en la dirección de drogas y con el extinto Julio Guarteche y el actual director nacional de Policía, Mario Layera, como sus principales apoyos, inició el camino de las grandes requisas de drogas, que parecen camino de ser historia. En la actual campaña electoral, luego de unas afirmaciones de Julio María Sanguinetti, se debate si los grupos de narcotraficantes se asentaron durante los gobiernos de izquierda o si estaban instalados cuando el Frente Amplio llegó al gobierno, y Noria, que ya formaba parte de la policía en ese momento, dio su versión del tema.

¿Cuánto hace que está en el área antinarcóticos?

Vine con Roberto Rivero en agosto de 1996. 

¿Ya había bandas de narcotraficantes operando?

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A finales del 95 se había concretado el primer operativo de importancia, que fue el 25 de noviembre, una avioneta que se detuvo en Rivera. Mario Layera fue el jefe de ese operativo en el que se incautaron 220 kilos de cocaína. Ahí ya bajamos al piso el tema de lo que estaba pasando en la región. Estamos hablando de que estaban en caída los grandes carteles de droga de Sudamérica, principalmente en Colombia. En ese momento hubo extranjeros detenidos. Podemos decir que ahí vimos o se vio la situación de Uruguay en el contexto internacional de drogas como un lugar de importancia. Después de ahí teníamos dos frentes en el crimen organizado: por un lado empezamos a ver grupos de uruguayos que se encargaban de traer y distribuir en el mercado local la sustancia. Recordemos que en aquella época, finales de los 90, más del 99,9% de la droga que se consumía en Uruguay era de procedencia extranjera. La marihuana venía de Paraguay y las otras drogas –en aquella época era solamente cocaína– venían de la zona andina, Perú y Bolivia como principales proveedores, pero podía haber algo colombiano. Había grupos de criminales medianamente organizados que se encargaban de esa tarea, principalmente nacionales con asociaciones de extranjeros que eran los proveedores principales. El otro frente era el de lo que venía para seguir, que era la cocaína, siempre ha sido así. Y ahí tenemos dos grupos. Nosotros en esa década del 2000 fue cuando empezamos a tener procedimientos con organizaciones extranjeras, mexicanos, colombianos, paraguayos, que utilizaban Uruguay alternativamente como plataforma para sacar droga del continente hacia los mercados de consumo. El principal mercado de consumo de la droga que sale de Uruguay es Europa, hay pequeñas cantidades que van a otro lugar, pero el principal es Europa. Y ahí hay organizaciones pesadas del extranjero utilizando Uruguay como plataforma, con infraestructura uruguaya y mano de obra uruguaya. Pequeños grupos de uruguayos que asistían a esos grandes carteles para hacer ese trabajo. Esos grupos uruguayos que brindaban asistencia de repente no recibían dinero sino también droga. Teníamos por un lado grupos uruguayos medianamente organizados que asistían al tránsito de drogas y por otro lado también recibían y la distribuían en el mercado local. Luego en el 2000 o en ese entorno entra la pasta base. Y se da por un montón de situaciones, primero que en las zonas de producción hay un férreo control de los químicos necesarios para procesar la pasta base. Me acuerdo que estuve en unos lugares en Bolivia por esa época, finales de los 90, y ahí hasta el papel higiénico era controlado porque lo usaban como papel secante. La crisis económica que vino después llevó a que los mercados de la región, no solamente el uruguayo, empezaran a utilizar la pasta como consumo. También en esa época vimos en Uruguay laboratorios de procesamiento de pasta base. En el año 2000 ya había en Uruguay grupos con laboratorios para procesar la pasta base de cocaína. 

O sea que había grupos tan organizados que tenían incluso laboratorios. 

Fueron dos o tres, pero había. Los cocineros –quienes hacen el proceso– eran bolivianos, o sea que compraban la pasta base, la traían y la procesaban. Y esa droga, que se procesaba en Uruguay en pequeñas cantidades para el mercado local, también era reexportada.

Camilo dos Santos

¿Qué características tenían los grupos que se hicieron cargo de la pasta base? 

Eran una derivación de los grupos que estaban trabajando con la cocaína, lo que pasó fue que el mercado local se les redujo ostensiblemente. Y apareció el producto de la pasta mucho más barato, mucho más adictivo y empezaron a comercializar la pasta base en bruto.

¿Piensa que aquellos grandes operativos y el hecho de enfocarse en el gran tráfico dejaron de lado el microtráfico y eso permitió que creciera?

Podemos decir que fue un antes y un después del 95 en la dirección de drogas. Cuando yo llegué, acá éramos 40 policías para atender todo. ¿Cuál era el problema de investigar una boca o el crimen organizado? Que el crimen organizado mueve grandes volúmenes, entonces, ¿qué nos servía más? ¿Agarrar 10 kilos de pasta base entrando en Uruguay y desbaratar una organización que se encargaba del transporte, recepción y distribución de esos 10 kilos o agarrar los 10 kilos de pasta base en una boca de venta? Teníamos una infraestructura pequeña. Como que en esa época se dejó el tema del narco local a las autoridades locales, las jefaturas que crearon sus propios grupos. No es que se haya dejado de prestar atención, lo que pasa es que en ese momento estábamos viendo todo ese flujo de sustancias que estaba viniendo del exterior y los pocos recursos que teníamos en esa época se encaminaron para esa zona y se dejó un poco la problemática local para que la atendieran las unidades locales.

Antes de esa época, ¿había una policía antinarcóticos un tanto corrupta?

Hubo algunos problemas. Cuando yo llegué acá hubo gente que se mantuvo un tiempo más y después se fue. Y en el trabajo sabíamos cuándo entrábamos y no sabíamos cuándo nos íbamos. Yo viajaba desde el interior, estaba soltero y capaz que pasaba un mes o dos investigando sin volver a mi casa. 

¿Cuándo se dieron cuenta de que las bocas habían pululado?

Con la conflictividad de algunas zonas. La boca y la problemática de seguridad que lleva a esa boca a generar el arrebato, la rapiña de poca monta, el rastrillo. Los que iban a comprar necesitaban el dinero que les permitiera consumir.

¿Cuál es el estado de la pasta base hoy?

Hay un retroceso en el consumo. Las condiciones económicas actuales son diferentes a las de antes y entonces ha habido un retroceso. Quizá haya habido una buena campaña también y que al ser tan nociva dejara de crecer.

Camilo dos Santos

¿Qué pasó con las grandes requisas? No me diga que no sigue entrando...

Estamos viendo lo que pasa tanto desde el lado de afuera como del lado de adentro de la frontera. En marihuana tradicionalmente los cargamentos más importantes entraban del lado de Brasil. Vemos desde hace un tiempo que las autoridades brasileñas están haciendo detenciones en la ruta de cargamentos, principalmente vehículos de doble fondo, todo preparado, en cantidades que no llegan a los 60 o 70 kilos de sustancia. Es decir, ya no están traficando grandes cantidades, como estábamos acostumbrados a ver años atrás de 500 kilos en avionetas o camiones llenos de droga. Parece que las organizaciones han visto que no pueden mandar de a 400 kilos porque pierden mucho y están empezando a mandar de a menos. Acá hubo un momento, en la época de Julio Guarteche, que ocurrió el famoso quiebre de la marihuana. Había poca oferta de marihuana en el mercado local, se estaban haciendo procedimientos en la frontera por 4 o 5 kilos cuando estábamos acostumbrados a ver de 400 o 500 kilos. Uruguay para los grandes carteles es nada. Es un barrio de San Pablo.

¿Pero dejamos de ser zona de tránsito?

No, no digo que dejamos de ser. La prueba está que el año pasado hubo 400 kilos que salieron por el puerto. Es un paso alternativo, no es que estamos permanentemente viendo droga por acá. En los mercados de consumo no se ve llegar droga que pase por Uruguay. El lugar de pasada o salida no es el Cono Sur, es el Caribe. El reporte mundial de drogas de la ONU indica que el principal flujo sigue siendo el Caribe y que el resto es alternativo, por un tema de cercanía. No sé si tendrán buenos controles o no las autoridades caribeñas, pero tienen infinidad de posibilidades de tráfico. Sacan un velero de cualquier isla o puerto de la zona caribeña con una tonelada a cruzar el Atlántico sin problema. O simulan carga. ¿Dónde se pueden mover grandes cantidades de kilos en Uruguay? Un solo lugar: el puerto, contra Brasil que hay una docena de puertos para sacarla. Tenemos un solo aeropuerto importante. La contra que tiene Uruguay es que es una gran pista de aterrizaje porque prácticamente no tiene ningún accidente geográfico que pueda evitar la llegada de avionetas.

¿Es cierto que el Whatsapp se ha convertido en un aliado de los narcos?

Sí, ellos lo saben. Cuando se trabaja en investigación electrónica, se ve que la cantidad de información que se tenía antes ya no se tiene. Pero todo lo que anda en el aire, onda que anda en el aire, puede descifrarse. Hay que tener la tecnología y la plata para hacerlo. Sin embargo, hay dispositivos contra el Whatsapp.

¿La marihuana legal afectó al narcotráfico?

Algo debe haber afectado. Esa parte del mercado que antes se surtía en el mercado ilegal ahora está de alguna manera legalizado. Pero nosotros seguimos viendo el prensado paraguayo. Y el precio del paraguayo internacional se ha mantenido.

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