Cuando al Cebolla le recomendaron viajar a Parma no lo pensó demasiado. No era para menos. En Atlético Madrid arrancó la temporada jugando cinco minutos, luego cuatro, posteriormente cinco, y unos días después subió a 10. Y así la fue llevando. Los únicos dos partidos que completó fueron por la Copa del Rey contra el desconocido L’Hospitalet.
Cebolla para llorar
Salió de Madrid para jugar, fue a Parma pero no cobró; terminó lesionado en Gremio
