19 de diciembre de 2014 18:08 hs

Este 2014 que se derrite en la última curva de diciembre tuvo en las salas algunos títulos dignos de retener en la memoria emotiva. Antes de pasar al análisis del año en celuloide, hay que explicitar que se evalúan solo las películas estrenadas de forma oficial en pantallas uruguayas, no lo mejor que vimos (que muchas veces no llega a las salas de estas costas).
El año comenzó el verano pasado, cuando entre enero y febrero se estrenaron las candidatas al Oscar (entre ellas la sólida ganadora, 12 años de esclavitud). Pero la distancia y el calor anteriores las ponen en un lugar que se parece mucho al año pasado.

Una de las mejores cintas del año fue el filme de Arabia Saudita La bicicleta verde, de la directora Haifaa Al Mansour, que narra la historia de una niña que concurre a un colegio islámico en Ryad y que un día recibe el flechazo de cruzarse con su gran objeto de deseo: la bici del título. La película maneja un realismo y a la vez una serie de símbolos, acciones y consecuencias que la convierten en una joyita de un país no muy conocido por estos lares por sus cualidades fílmicas.

Dentro del mundo hollywoodense se destacó la última producción del canadiense David Cronenberg, Polvo de estrellas, con el papel protagónico de Julianne Moore, es una polaroid crudísima de la meca del espectáculo.

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El divertido e irreverente wéstern en clave paródica Pueblo chico, pistola grande (pésima elección para un filme que se llama A million ways to die in the west) bajo el ritmo y la batuta de Seth McFarlane, arrancó risas.

Cantinflas, del mexicano Sebastián Del Amo, es un buen retrato del mayor actor cómico del mundo hispanoparlante, con una actuación para el aplauso del actor español Óscar Jaenada.

Por último, pero sin ser menos, Qué extraño llamarse Federico, el homenaje de Ettore Scola al maestro Federico Fellini cierra mi top five 2014. Es una película que celebra el cine por el cine y que desde el eterno atardecer sigue guiñando un ojo a todos los que se emocionan con la sala oscura y la pantalla iluminada.

Para los adeptos a la devoción de la gran pantalla, esa que solo se encuentra en un cuarto oscuro frente a varias hileras de butacas, el 2014 no solo fue un año de buenas películas, sino también de grandes eventos cinematográficos. Aunque la gran mayoría de las películas que se posicionan como las favoritas para la edición de los premios Oscar todavía no ha llegado a las salas, eso no quiere decir que el año no haya tenido obras que dieran de qué hablar.

Sin duda, Boyhood: momentos de una vida, la película que el director Richard Linklater filmó poco a poco durante 12 años, fue uno de los experimentos más ambiciosos de toda la historia del séptimo arte. El resultado fue una experiencia sin igual para el espectador, que se ve convertido en un testigo del crecimiento natural de los actores y personajes del filme.
Por su parte, el filme Relatos salvajes, del argentino Damián Szifrón, también rompió barreras, no solo a nivel de la taquilla. Con una audacia narrativa que hace tiempo no se veía, Szifrón y un reparto estelar presentaron un largometraje compuesto por “pequeñas películas” en las que la violencia funcionaba como hilo temático.


Una vez más, Marvel confirmó que lo suyo es cada vez más el cine y no tanto las historietas. Si bien la secuela de Capitán América demostró que el estudio puede lucirse insertando a los superhéroes en un thriller político de acción sobresaliente, fue con Guardianes de la galaxia que se llevó todos los laureles. Dirigida por James Gunn, la entretenida y deslumbrante ópera espacial fue una bocanada de aire fresco para el sobrepoblado género. Como bonus dentro de las películas que demostraron que Hollywood puede hacer las cosas bien si se lo plantea, se destaca La gran aventura Lego, excelente comedia animada de Chris Miller y Phil Lord.


Con menos publicidad pasaron inadvertidos dos títulos más cercanos al “cine de autor”. Balada de un hombre común, el último film de los hermanos Coen, llegó un año después de su estreno mundial. La historia del músico folk Llewyn Davis (Oscar Isaac) tiene a los Coen en lo más alto de su capacidad de retratar historias tan íntimas como emocionales.
Sobre fin de año llegó Primicia mortal, una oscura película independiente protagonizada por Jake Gyllenhaal y dirigida por Dan Gilroy, que funcionó como un cautivante broche de oro para lo que sin duda fue un buen año de cine. l

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