14 de julio de 2011 20:09 hs

La última película de Woody Allen, esta vez una comedia supuestamente liviana, es de los más destacado de la cartelera de hoy. Aunque tratándose de Allen, conviene tener cuidado de todas formas con este concepto, porque es en esos casos cuando brilla como un diamante; basta recordar Misterioso asesinato en Manhattan.

La historia va de estadounidenses de visita en la deslumbrante capital francesa. Owen Wilson encarna a un guionista de Hollywood no muy conforme con su trabajo, que se encuentra en medio de la redacción de una novela. Viaja a París con su novia, Rachel McAdams, acompañados de los acaudalados padres de ella, que desconfían de los planes de Gil –el personaje de Wilson– de dejar los estudios para dedicarse a una vida de novelista. Gil se enamora al instante de París, pero su novia solo quiere volverse a vivir a Malibú, California. Esto los separa un poco, y Gil se escapa una noche a pensar en su situación y su futuro.

Gran admirador de la “generación perdida”, el grupo de escritores estadounidenses que frecuentó París en la década de 1920 , Gil sale a caminar por las empedradas calles parisinas y, oh milagro del tiempo y del cine, de pronto se ve transportado a un café donde están sus admirados escritores y artistas del París mítico: Ernest Hemigway, Gertrude Stein, Scott Fitzgerald, e incluso Pablo Picasso, Salvador Dalí y Luis Buñuel.

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Cual “ceniciento” que cumple un sueño hecho realidad, Gil no puede creer lo que ven sus ojos y lo que está viviendo.

A partir de ese noche ya nada será igual en la historia de Gil ni en la de la película.

Obseso confeso
Por lo que se puede ver en el tráiler, el director neoyorquino, maniático confeso, reproduce elementos que viene repitiendo en las últimas películas: los protagonistas de Medianoche en París son dos versiones del propio Allen y de su actriz fetiche del último tiempo, Scarlett Johansson.

Wilson gesticula, duda y tartamudea en un símil exacto del Allen de siempre, huidizo y asustado, mientras McAdams, rubia atractiva y de risa tontuela, semeja muchísimo a la Johansson de Matchpoint y Scoop. La película tiene guiños a otros filmes de la factoría Allen, como el desprecio de California en Annie Hall o al secreto affaire en París de dos personajes del mencionado Misterioso asesinato...

Por último, aunque en un papel secundario y menor pero siendo la frutilla en la torta de Medianoche en París, aparece como actriz la cantante y primera dama francesa, Carla Bruni.

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