“Con Danilo (Astori) tirábamos piedras juntos”, me comentó durante una charla de corrillo y café mediante el economista Carlos Steneri durante una asamblea del BID en Lima, Perú, al inicio del año 2004.
Ese período generalmente es usado como medida de capacidad de gestión desde que a inicios de los años 30´ el presidente de Estados Unidos, Franklin Roosevelt, impulsó un conjunto de leyes y medidas para rescatar a la economía de su país de los efectos del crac bursátil del 29
que dio origen a la Gran Depresión.
Los primeros 100 días de Vázquez lo mostraron con impronta ejecutiva (tal vez no tanto como en su primera gestión por asuntos de la biología) pero con un gabinete a su medida, como no le ocurrió durante su primera administración cuando tuvo que alinear tras la política económica al dueño de la mayoría de los votos y a toda su barra, el expresidente José Mujica, que pretendía un giro más a la izquierda que luego no concretó durante su administración
La gran diferencia entre la primera y la actual administración de Vázquez es que hay un aliado con el que ahora no cuenta, ya que la economía dejó de crecer a tasas chinas como sucedió durante el quinquenio 2005-2009, cuando el PIB se expandió a un promedio anual de 5,9%, el doble de la media histórica.
¿Qué le pasa a la economía? Nada dramático. Sigue creciendo, pero con menor vigor. Hay consenso en que ese escenario llegó para quedarse e incluso los empresarios ya hablan de recortes de inversiones y de mano de obra.
La causa principal es que los precios de las materias primas agotaron un boom y perdieron en promedio 25% respecto al pico máximo de 2012, sobre todo por la disminución de soja y carne, aunque también alcanza a otros bienes.
En el horizonte también hay una previsión de encarecimiento del crédito al que accede el Estado para financiar el desequilibrio de sus finanzas, todo eso en un contexto regional difícil con Brasil y Argentina en recesión. El resultado es que la torta de recursos para repartir deberá ser menos generosa
En la entrevista con El Observador TV, Steneri hizo un llamado al gobierno, a la clase política y y a los agentes económicos en general para evitar pasar “de la euforia a los porrazos”, teniendo en cuenta la desaceleración del crecimiento en la que está inmersa la economía uruguaya.
Expresó que durante el próximo quinquenio se deberían hacer los esfuerzos de “administrar” mejor los recursos y “cortar sobrantes” de manera de reducir el déficit fiscal en dos puntos del PIB. El ministro de Economía dijo días atrás que la meta del gobierno es reducir el déficit que
hoy está en 3,7% a 2,5% al final del período en 2019.
Steneri dijo que “nadie” como Astori tiene dentro del oficialismo la “credibilidad” y “los quilates” para lograrlo y asegurarlo durante la discusión del Presupuesto quinquenal de gastos, y recordó que el manejo de las finanzas “depende de la política”
“No es una crisis pasar de crecer 4-5% a crecer al 1,5% o 2%, afirmó.
“Lo que sucede es que venimos de una primavera soleada que generó expectativas y ahora hay que financiarlas creciendo menos con un contexto regional distinto, apuntó. Y agregó: “Loimportante es tratar de que la economía no se enfrie; no es una realidad terminal pero hay que bajar la expectativa de euforia y tener cuidado con los mensajes que se dan”, sostuvo y rememoró que en la crisis del 2002 “nadie incendió la pradera”.
“El mensaje debe ser vamos a tener cuatro años de remanso -no es un desastre-, para arrancar de nuevo con fuerza cuando el tiempo aclare”, dijo.
De la precisión de las autoridades para conducir la nave en un mar ya no tan sereno y la capacidad de administrar los reclamos dependerá arribar a buen puerto, porque está claro que en este segundo mandato Vázquez tiene la libertad condicionada más que nunca a la marcha de la economía.