12 de noviembre de 2013 21:25 hs

La Cámara de Industrias (CIU) enfocó ayer en el relacionamiento laboral con los trabajadores, en la pérdida de competitividad a nivel general de la economía y en las dificultades comerciales con la región los principales problemas que enfrenta el sector manufacturero. Además, cuestionó la ineficiencia estatal en los servicios públicos.

En la celebración del 115° aniversario de la gremial industrial y frente al ministro del ramo, Roberto Kreimerman y otras autoridades, el titular de la CIU, Javier Carrau, pidió también al gobierno que “cumpla” con todas las indicaciones emitidas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en materia de legislación laboral, y que asuma la tarea de formular una “política de Estado” para la educación, que sea “pragmática, moderna y sin dogmatismos”.

“Nos encontramos con una cantidad importante de problemas que afectan al desarrollo de nuestras industrias”, sostuvo Carrau en su discurso realizado en la sede de la gremial, ante un auditorio que no exhibió la concurrencia de años anteriores. En ese sentido, sostuvo que la producción manufacturera “sigue estancada”, al igual que las exportaciones del sector, lo que hace prever un crecimiento del sector similar al del año pasado, cuando fue de “apenas 1,5%”.

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Esos factores se conjugan en la reducción “sistemática en todos los sectores” de la rentabilidad empresarial, que llega a ser “negativa en muchos casos”, dijo Carrau. Ante esto, la industria continúa “destruyendo puestos de trabajo”.
Carrau adjudicó esa evolución a la “persistencia de elevados costos de producción y pérdida de competitividad”, favorecida por un tipo de cambio “en marcado desequilibrio”, y las crecientes “barreras” al ingreso de productos industriales a Argentina.
A eso se suma que el sector mantiene “elevados niveles de salario real, a pesar del contexto desfavorable”.

“La conflictividad laboral ha marcado un escenario muy hostil, perjudicando la productividad y el desempeño de las empresas”, remarcó el empresario. Asimismo, la “rigidez” existente en el mercado laboral “atenta contra la competitividad”.

La CIU también ve como un factor que conspira contra la competitividad de la economía el “ineficiente” funcionamiento de los servicios públicos, que lleva a la sociedad a “pagar dos veces” por seguridad, educación y salud.

En términos comerciales, Carrau fustigó que no se respeten por parte de Argentina de “acuerdos firmados hace más de 20 años” –en referencia al Mercosur–, que escapan a la “hermandad rioplantense”. Mencionó también medidas recientes que comprometen proyectos “estratégicos” del país –como las dirigidas en contra de la operativa del puerto de Montevideo– que hacen que la Cámara se “cuestione” el alcance de esos compromisos e impulse un “gran debate nacional” sobre la validez del bloque regional.

Sobre este punto, volvería más tarde el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, que mencionó en su discurso que el gobierno enfrentará las dificultades que enfrenta en la relación con Argentina con “firmeza y negociación”.

A su turno, Kreimerman repasó los logros alcanzados en los últimos años en materia industrial y recordó que el escenario externo será “más desfavorable” en el futuro. En ese sentido, dijo que los precios internacionales se estabilizarán o dejarán de crecer, de la mano de una recuperación lenta de la economía de EEUU y menores perspectivas de crecimiento para los países asiáticos.

A nivel del diálogo laboral, el ministro sostuvo que se debe seguir apostando por el camino del relacionamiento “moderno”.

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