El absoluto equilibrio que muestran los enfrentamientos entre ambas raquetas -nueve triunfos para cada una en sus dieciocho precedentes- aventuró una igualdad que al final no existió.
Clijsters, que este año ha ganado en Indian Wells, Miami, Eastbourne, Stanford y Los Angeles para elevar sus éxitos a veintiséis -uno más con Toronto- se apropió de una rápida renta en el inicio 4-1.
La tenista de Lieja se desmoronó. Volvió a ceder su servicio y permitió a Clijsters una ventaja de 3-1 resultó definitiva. Resolvió el partido con solvencia y contundencia. Y apunta hacia Flushing Meadows, al Abierto de Estados Unidos, donde aspira, al menos, a repetir la final del 2003. Su mejor registro hasta el momento.