El gran ganador de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia el pasado domingo fue la polarización del país. Puede decirse que perdió el centro y ganaron los extremos. Esa es solo una forma de ver el resultado en el prisma de la complejísima realidad política colombiana. También puede decirse, en términos generales, que perdió el actual presidente, Juan Manuel Santos, y ganó su bestia parda, el expresidente Álvaro Uribe, antiguo aliado, hoy némesis ubicua del mandatario. O que perdió el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC tal como lo conocemos, y se impuso el deseo de quienes pretenden reformarlo.
Colombia, un país polarizado que le dio la espalda a Santos y ahora decide entre la izquierda o la derecha
La primera vuelta marcó la derrota del centro político; la presidencia se definirá entre el uribista Iván Duque y el exguerrillero Gustavo Petro