Los conductores de Uber comenzaron a circular por las calles de Montevideo el 19 de noviembre de 2015. Llegaron con ello las protestas de los taxistas y el desacuerdo de las autoridades. La Intendencia de Montevideo afirmó que el servicio era ilegal y comenzó a multar; el gobierno convocó a una comisión –que aún no se ha expedido–para definir qué medidas tomar y el Congreso de Intendentes pidió a la compañía que suspenda sus actividades para dialogar. Pasaron casi tres meses. Uber sigue funcionando. Todavía nadie sabe bien qué hacer con la aplicación.
Cómo se podría bloquear Uber y hasta dónde afecta la reputación de Uruguay
Si bien es posible negar el acceso a sitios en internet, técnicos aseguran que hay maneras de vulnerar esa restricción