9 de octubre de 2022 5:00 hs

Como si tuvieran un libreto aprendido, la gran mayoría de los dirigentes del Partido Nacional repite que el mar está calmo, que las energías están puestas en gobernar, y que ya llegará el momento de comenzar con la discusión electoral.

Las palabras tienen como ancla principal la convicción de que para cumplir el anhelo de que Luis Lacalle Pou le coloque la banda presidencial a uno de los suyos al gobierno le tiene que ir bien y que buena parte de la campaña que permitirá la victoria será mostrar los logros de la gestión por lo que no vale la pena distraerse en otras cuestiones.

Pero pese a la quietud, en la interna de los sectores el mar se mueve y en algunos casos provoca olas. La más grande la generó Carmelo Vidalín cuando se salió del protocolo y proclamó a Álvaro Delgado como el candidato de Aire Fresco a mitades de setiembre en un congreso del sector.

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Leonardo Carreño Vidalín proclamó a Álvaro Delgado como el candidato de Aire Fresco

Que Delgado correrá la maratón electoral es algo que dan por descontado todos los blancos, pero lo que sorprendió fue el timming elegido por Vidalín para –de algún modo– oficializarlo. Es que la idea del evento era justamente dar una señal de unidad y mostrar la fortaleza hacia 2024, algo que quedó empañado por el comentario y llevó la discusión hacia otro lugar.

Aunque su nombre es el que más suena, el secretario de la Presidencia es uno de los que pregona con más insistencia la importancia de gobernar

Consultado por El Observador, Delgado expresó que está “dedicado a la gestión” y que recién a mediados del año que viene comenzará a hablar de temas electorales. “Este es un año para apretar el acelerador en proyectos importantes que generan inversión y empleo, y muchos de ellos se están coordinando en Presidencia”, dijo. 

¿Cometió Vidalín un error político grueso? ¿Por qué razón lo hizo? Esas son solo dos de las preguntas que se han hecho los blancos desde entonces y sobre las que no encuentran respuestas claras.

Hay quienes señalan que lo único que hizo fue decir lo que otros estaban pensando pero que no creían conveniente verbalizar mientras que otros le atribuyen una condición de inimputabilidad política similar a la que tiene José Mujica en el Frente Amplio que lo habilita a hablar sin medir costos.

Lo cierto es que las palabras de Vidalín provocaron que durante varios días los blancos se enfrascaran en una discusión acerca de la conveniencia de adelantar la contienda electoral y se señalaran por tener electoralitis, al decir del intendente de Rocha, Alejo Umpiérrez.

La situación llevó incluso a que Lacalle Pou llamara a algunos para “sugerirles” que disminuyeran el ruido. “Yo perfil de candidaturas no mando a bajar, lo que mando a bajar es la pelota. Y tampoco mando, sugiero”, dijo el presidente recientemente en una rueda de prensa.

La semana pasada, en un almuerzo de ADM, el ministro de Defensa, Javier García, reiteró que están en “tiempo de gobierno y no en tiempo de elecciones. Sin buena gestión, no hay reelección del gobierno”, dijo. Su nombre pica en las encuestas pero el jerarca descarta hablar del futuro.

La onda expansiva a partir del comentario del intendente de Durazno llegó hasta estos días porque los blancos decidieron postergar la realización del congreso del sector Todos, el paraguas compuesto por Aire Fresco, el Herrerismo y el Espacio 40 que llevó a Lacalle Pou a la Presidencia y estaba previsto para el próximo fin de semana, tal como informó El País

De acuerdo con fuentes nacionalistas, hubo dos grandes razones formales: la agitada coyuntura y la elección de jóvenes, aunque esta última terminó siendo la “excusa” perfecta para evitar un nuevo ruido por las candidaturas. Cuando armaron el calendario, los blancos no previeron que el evento se realizara dos semanas antes de los comicios juveniles fijados para fines de octubre y todos entienden que irse a Flores ese sábado y domingo perjudicará a la militancia que está haciendo sus primeras armas.

Lema y Raffo

La última encuesta de Opción, presentada a fines de setiembre, señala que el secretario de la Presidencia mantiene “invariablemente el liderazgo en las preferencias, sin llegar a la mayoría absoluta pero a distancia apreciable de otros posibles contendientes” en la interna nacionalista.

Delgado recibe un 41% de las preferencias, mientras que Beatriz Argimón obtiene 16%, Laura Raffo 12%, Javier García 10%, Juan Sartori 6% y Martín Lema 5%.

A diferencia de los otros, el nombre de Lema fue sumado en agosto debido a su “creciente mención pública como posible competidor”.

Varios blancos han empezado a empujar su nombre aunque el ministro de Desarrollo Social se mantiene en silencio y repite que está concentrado en la gestión. Al igual que Delgado, el jerarca no hace menciones electorales hasta 2023.

Delgado y Lema integran Aire Fresco, aunque tienen corrientes diversas. Entre los más cercanos al secretario de la Presidencia se pueden ubicar al ministro de Transporte, José Luis Falero y al diputado Armando Castaingdebat, mientras que alrededor de Lema se encuentran el subsecretario de Salud, José Luis Satdjian, el director del Ministerio del Interior, Nicolás Martinelli, y el intendente de Rocha, Alejo Umpiérrez.

Los distintos integrantes de ambas corrientes han conversado sobre cómo encarar la integración al Senado, y ven dos escenarios, ambos complejos. El primero es acordar una lista y tratar de acomodar a todos los nombres que el sector tiene mientras que el segundo es abrir dos listas.

Leonardo Carreño Laura Raffo es impulsada por el Herrerismo

El posicionamiento de Lema provocó que recibiera un acercamiento del Herrerismo para sondear la posibilidad de una alianza aunque eso no prosperó. 

Tras este intento, el Herrerismo –principalmente sus dirigentes de Montevideo– continuaron apalancando el nombre de Raffo.

Dirigentes del sector ven en la economista cualidades que pueden desembocar en una candidatura y ella autorizó que su nombre fuera puesto arriba de la mesa, aunque debe definir qué hará, ya que está ejerciendo como presidenta de la departamental blanca y todo el partido la proyecta nuevamente como candidata a la Intendencia de Montevideo.

Su razonamiento es que los blancos tienen que seguir ensanchando su base y que no deben dejar, ni en la interna, espacios para fugas, por lo que la idea es observar la cantidad de apoyos que puede recibir y ver cómo se decantan los otros nombres hasta mediados de 2023, algo en lo que coinciden todos y también el trabajo de Opción, que señala que “será necesario observar lo que ocurra cuando la amplia grilla se reduzca a un menor número de nombres, un fenómeno altamente factible y producto del surgimiento de nuevas alianzas entre sectores y líderes”.

La reunificación del wilsonismo
El nombre de la vicepresidenta Beatriz Argimón es otro de los que aparece en las encuestas, aunque no ha dado señales acerca de una posible candidatura.
Argimón presentó recientemente su sector, Futuro Nacional, y ha manifestado su intención de reunificar al wilsonismo, una corriente que se ha mostrado dispersa tras la muerte de Jorge Larrañaga y en la que quien ha pedido pista es el senador Jorge Ganidni.

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