Fútbol > EL ANÁLISIS

Con el modelo de Palma, Liverpool hizo historia ante Peñarol: un campeón con todas las letras y con autoridad futbolística

Los negriazules vencieron otra vez a Peñarol y se llevaron la Copa Uruguaya
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16 de diciembre de 2023 a las 22:20

¡Liverpool campeón del Uruguayo! Y andá a contarles a aquellos viejos hinchas, que les heredaron a sus hijos y a sus nietos la misma pasión, a los que se enamoraron del club del barrio, a los que sufrieron siempre y celebraron poco, a los que tantas veces pasaron mal cuando se anunciaba que corrían riegos de competir en la temporada siguiente porque no tenían un peso, y que hoy besan el escudo de la camiseta, se emocionan hasta las lágrimas y se llenan la garganta gritando campeón.

Este sábado 16 de diciembre de 2023 en el Campeón del Siglo venció 1-0 a Peñarol en la segund final y el viejo club de Belvedere se metió en la historia grande del fútbol uruguayo de la mano de un proyecto deportivo que lleva 22 años bajo la gestión administrativa de José Luis Palma, de la idoneidad deportiva que impuso el gerente depotitvo Gustavo Ferrín y la conducción de Jorge Bava y el valor de este grupo de futbolistas que desarrollaron la mejor fórmula para ganar el Campeonato Uruguayo.

Porque Liverpool fue campeón jugando al fútbol. Al fútbol de verdad. A ese que de alguna forma te llena los ojos y el espíritu cuando lo ves en la cancha o a través del televisor, independientemente si te simpatizan o no sus colores.

Fue campeón con autoridad futbolística, después que pasó el susto que le dio Diego Aguirre con la propuesta táctica que dejó sin reacción al mejor equipo del año en la semifinal.

Y fue campeón por carácter. Porque este sábado en el Campeón del Siglo, 33.000 hinchas de Peñarol le tiraron el estadio encima, la camiseta, la historia y todo eso que suelen desplegar los equipos grandes frente a los chicos, y los futbolistas negriazules le hicieron frente con coraje y autoridad. Con coraje para sostener la ventaja en el escenario más difícil y con autoridad para ganar otra vez en el CDS.

Porque Liverpool le ganó cuatro de los cinco partidos que jugó ante Peñarol en este 2023, dos veces en el CDS y dos en Belvedere, como para que no queden dudas que este final es el más justo homenaje al mejor equipo de la temporada y al que descubrió que con fútbol se pueden construir grandes historias, enormes campañas, se puede lograr grandes conquistas y se puede levantar la copa.

Antes de llegar al final, Diego Aguirre volvió a sorprenderlo este sábado con cambios que fortalecieron el funcionamiento del equipo (salieron los volantes Damián García e Ignacio Sosa y entraron Sebastián Cristóforo y Santiago Homenchenko) y llevaron el partido a la cancha de Liverpool.

Sin embargo, el equipo de Bava se plantó firme y aguantó. Aguantó uno, dos y tres ataques, mientras el estadio se venía abajo, la pelota pesaba una enormidad y la tensión flotaba en el ambiente. En medio de ese recorrido, que generó ansiedad, Liverpool fabricó el gol que terminó de enterrar los sueños de Peñarol. Esta vez no hubo milagro de Aguirre ni remontada a lo Peñarol. Este sábado, la final se resolvió "a lo Liverpool".

Liverpool cierra el año con 49 partidos jugados, estuvo en todas las finales (Supercopa, Intermedio y Uruguayo), con una actuación deportiva que genera aplausos y una gestión administrativa que provoca admiración, porque de la mano de Palma, sigue cerrando balances con superávit, sigue formando jugadores y, desde este sábado puede decir con autoridad, que forma jugadores campeones.

Si llegó a levantar la copa fue porque la mano del gran administrador lo hizo de nuevo cuando en el período de pases de julio, cuando le ofrecieron US$ 9.000.000 por su mejor jugador (Luciano Rodríguez), dijo que quería US$ 12.000.000 (nadie lo podía creer en Liverpool), para no venderlo, porque sabía que si quería salir campeón del Uruguayo necesitaba tener al delantero. Y así ocurrió.

La cancha habló. Desnudó las debilidades de los equipos históricos. De los problemas que tuvo Peñarol para sostener un proyecto futbolístico durante todo el año. De la fragilidad de la gestión de Ruglio-Bengoechea en el campo de juego. De los errores de la dirigencia con la elección de los entrenadores (a Darío Rodríguez lo votaron todos) y del último acierto, aunque ya era demasiado tarde, con el regreso de Aguirre (Ruglio quería a Marcelo Broli).

Liverpool le da una lección a los otros 15 clubes de Primera División, porque con el modelo de Palma construyó un club que hoy se presenta como el tercer grande y que parece dispuesto a seguir construyendo esta nueva fortaleza del fútbol uruguayo, que no tiene techo.

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