Nacional se despidió de la Copa Libertadores con la frente en alto, luego de hacerle partido y complicar a Boca Juniors en la mismísima Bombonera, con un empate 2-2 de visitante, poniendo en aprietos al conjunto xeneize en varios minutos del juego.
El plan venía saliendo casi que a la perfección en el primer tiempo.
Nacional se fue al entretiempo con un 1-1, un resultado parcial más que positivo porque se recuperó rápidamente del 1-0 local, lo empató con un golazo de Alfonso Trezza, en el partido que pudo haber sido su despedida.
Luego, incluso, el tricolor tuvo algunas situaciones para pasar arriba en el marcador que desperdició con remates débiles o malas definiciones.
Además de lo que se veía en la cancha, el clima se puso tenso en las tribunas.
Mientras los 2.000 hinchas de Nacional alentaban y por momentos se sentían, Boca y La Bombonera entraron en una zona de nervios, esa que en el cuerpo técnico tricolor esperaban que ocurriera si las cosas no le salían al xeneize.
Y así fue. El ambiente de las tribunas llegó a la cancha y el equipo de Jorge Almirón tuvo muchas fallas. Y nervios.
En la charla del entretiempo Álvaro Gutiérrez debe haber destacado el juego que estaban haciendo sus dirigidos, un planteo inteligente, con carpeta, haciendo correr los minutos y pasándole toda la presión al local.
Pero en el comienzo de la segunda mitad todo se puso nuevamente cuesta arriba. Un mal despeje le dejó la pelota servida Luis Advincula y definió contra un palo para poner el 2-1 xeneize.
Otra vez a remar. Gutiérrez movió el banco y le dio ingreso a Emmanuel Gigliotti y el Colo Ramírez para refrescar el ataque que tuvo a un Bruno Damiani agotado de pelearlas todas.
Nacional, que apeló directamente y sin vergüenza a saltear el mediocampo con pelotazos a los delanteros, logró otra vez el empate con el Colo, que se sacó la mufa luego el remate en el palo en el partido de ida.
El 2-2 volvió a generar preocupación en La Bombonera. Otra vez el tricolor hizo correr el reloj, se replegó con dos líneas defensivas de 4 y 5 jugadores.
Los jugadores dejaron todo para cerrar los 90 minutos, con momentos en los que el Colo Ramírez se paró de volante por la izquierda, sumándose a la marca al igual que Franco Fagúndez, quien también entró.
Se consumieron los 90 y tantos minutos y llegaron los penales, esos malditos penales que desde hace un tiempo complican a los equipos uruguayos y que Nacional ya pedeció en 2016 también en La Bombonera.
El entrenamiento en Los Céspedes no dio resultado.
Salvador Ichazo no pudo tapar ninguno y si bien Paul Fernández falló su remate y generó algo de expectativa para los hinchas tricolores, Boca fue mejor en la definición y se quedó con la victoria.
Nacional volvió a quedar eliminado por penales en La Bombonera por la Copa Libertadores.
Pero los albos se fueron con la frente en alto, haciéndole juego a Boca Juniors, que se perfila para pelear la Copa con la llegada de Edinson Cavani.
Los gestos del final en el equipo tricolor lo dejaron bien en claro. Hubo abrazos entre todos los futbolistas, titulares y suplentes, el cuerpo técnico y los funcionarios en campo de juego.
Luego, Diego Polenta, el capitán, que dejó todo en la cancha, encabezó la ida hacia el sector donde estaban los hinchas tricolores para saludarlos junto a todos los jugadores.
Fue una dolorosa derrota, otra eliminación copera, pero los tricolores se fueron con la frente en alto, siendo otra vez el equipo uruguayo más competitivo a nivel internacional, y haciéndole partido a Boca, un gigante de América, en su casa.