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10 de agosto 2023 - 0:33hs

Cuando el hincha de Nacional pueda procesar lo que ocurrió este miércoles de noche en La Bombonera, tomando distancias de esas sensaciones dolorosas que generan la eliminación de la Copa Libertadores después de levantar dos veces el marcador y perder por penales ante Boca Juniors, se dará cuenta que lo que hizo el equipo de Álvaro Gutiérrez en Buenos Aires estuvo a la altura de la mejor tradición de Nacional.

Con la sangre caliente aún, para quienes lo viven desde la pasión, es difícil darle el verdadero valor a un partido de fútbol desde ese lugar cuando tuvieron tan cerca la clasificación entre los ocho mejores de América, en circunstancias que le hubieran dado a ese momento pinceladas de hazaña por la forma en que llegó a esta instancia, con un equipo que se le desemanteló al entrenador en las últimas tres semanas previo a jugar con Boca y vio la forma en que su mejor refuerzo (Gonzalo Carneiro) se fracturó en el segundo entrenamiento.

Álvaro Gutiérrez planteó en esta serie de 180 minutos ante Boca dos partidos perfectos.

Le sacó el mayor provechó al plantel, planificó los partidos de tal forma que estuvo en carrera por la clasificación hasta el final, incluso sufriendo el segundo tiempo ante Boca (como era lógico), con La Bombonera transformada en una olla a presión y con Almirón cambiando jugadores que los tricolores no tenían.

Nacional jugó una serie tan buena ante Boca, por varias razones:

1) Porque eligió cada pieza para cada momento y para que el funcionamiento se acercara al 100% de la producción individual y colectiva.

2) Porque acertó apostando por rendimientos individuales y, sobre todo, respuestas anímicas y esfuerzos extremos que permitieron a los futbolistas duplicarse en un celoso plan para cuidar la estrategia y pelear de igual a igual, cuando los tricolores estaban futbolísticamente en desventaja.

3) Porque después de la salida de Fabián Noguera, y la incertidumbre que generaba Daniel Bocanegra previo a estos encuentros, el colombiano le dio una demostración de clase (y solidez defensiva) en la ida y en la vuelta, con el plus del desafío de realizar un gran trabajo frente a la figura que contrató Boca en este mercado de pases, Edinson Cavani.

AFP

4) Porque le sacó el máximo provecho a Gonzalo Castro (38 años), en una función en la que en La Bombonera le dio valor agregado al equipo. Le dio el termómetro del partido y se transformó en el dos de Diego Zabala, la gran figura de Nacional.

5) Porque vio en el argentino Báez, que llegó a ocupar un lugar caliente de este equipo (el lateral izquierdo) todo lo que necesitaba. Jugó dos partidos muy buenos y se anotó la asistencia en La Bombonera, tras buena lectura de juego, gran subida por el lateral, recepción para adelante del pase de Zabala y centro perfecto.

AFP

6) Porque sacó lo mejor de Trezza en su despedida de Nacional, con un gol que fue la mejor construcción ofensiva que pudo hacer este equipo y que puede mostrar con orgullo.

7) Porque supo mover las piezas para generar revulsivos. La salida de Juan Ignacio Ramírez, el goleador que hacía cinco partidos no convertía, se transformó en un gesto que descomprimió los problemas que tenía el ataque de Nacional, debido a que Bruno Damiani entró a generar otro entorno ofensivo, y llenó de furia de revancha, bien entendida, al delantero al que le dio 30 minutos para volver a ser goleador, y en tres minutos había igualado el partido 2-2, en un momento en que Nacional necesitaba el gol para ponerse otra vez en carrera por la clasificación en Buenos Aires.

Nacional ganó tres de los cuatro tiempos de esta función ante Boca.

Fue más en los 90 minutos en Montevideo y en los primeros 45 en Buenos Aires.

Finalmente, le quedó muy largo el segundo período en La Bombonera y lo padeció porque quedó en inferioridad física y sin recambio, ante un equipo que seguía rotando jugadores.

AFP

Luego, la maldición de los penales (que sufre no solo Nacional sino todo el fútbol uruguayo) lo dejó del peor lado de esta historia.

Sin embargo, Álvaro Gutiérrez y sus jugadores podrán mirar a los ojos a todos porque dejaron la piel en La Bombonera y pelearon hasta el final por algo que en lo previo, solo sostenía la ilusión de la historia copera de Nacional y el carácter de un equipo que estuvo a punto de avanzar entre los ocho mejores de América.

Así como en el cierre del grupo de la Copa escribí que dolió la forma en que Nacional concretó su clasificación frente a Metropolitanos en el Parque, por la forma en que futbolísticamente avanzó, este miércoles completó con honores una serie de 180 minutos en un nivel más difícil del torneo de Conmebol y se puede ir con la frente en alto, aunque sienta la sensación inversa y la bronca por la eliminación.

Ahora, debe pasar rápidamente la página de la Libertadores y enfocarse en el torneo local, en donde le espera un desafío mucho más difícil que este de Boca y la Libertadores, con la carga emocional que viene atada porque Peñarol ya está en la semifinal del Uruguayo, primero en la Anual y reforzado como para ganar el Clausura y llevarse la copa sin finales.

Temas:

Boca Juniors vs Nacional Copa Libertadores

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