Es lo que necesita un equipo para ganar cosas importantes: la liga. ¿Será la suerte del campeón? Nadie lo puede saber, y seguramente los hinchas de Peñarol hagan cuernitos ante la frase, para que no se transforme en pájaro de mal agüero. Sin embargo, lo del carbonero en el Centenario en la noche de este miércoles se le parece mucho. No jugó bien, sintió el cansancio y el desgaste de una seguidilla durísima entre la Copa y el campeonato local. En buena parte del partido fue inconexo con la pelota y sufrió el toqueteo de balón de Universidad Católica. Sin embargo, cuando más lo necesitaba se encontró con la liga: en el final del primer tiempo, un centro de Urretaviscaya que iba a las manos del arquero, pero que encontró el increíble error de Garcés que se chocó con un defensa y dejó la pelota libre, para que Olivera no tuviese más que puntearla y mandarla al fondo de la red para poner el 1-0. Y en el cierre del encuentro, una carambola mayor: pelotazo largo, la pifia del arquero, la rodilla de Martinuccio que pasaba por ahí y se encontró la pelota, y ella que se fue mansita hasta cruzar la red, para desatar la alegría de un pueblo carbonero que se va a Chile con una enorme diferencia, como para empezar a ilusionarse con meterse entre los cuatro mejores de América.
Con la suerte del...
Con gol de Martinuccio en la hora, el carbonero se llevó un enorme triunfo 2-0 ante Católica en el partido de ida de cuartos de final