En Rampla la historia se escribe día a día. Cada acto lleva impregnado el amor al club. Como aquella vez que los hinchas invadieron la cancha para cortar el pasto o cuando fueron a pintar las tribunas y acondicionar cada rincón del Olímpico.
Con las camisetas contadas
La humildad de la utilería de Rampla, donde los jugadores toman mate, comparten historias y no protestan por la ropa