Lo hizo el vicepresidente Raúl Sendic, cuando intentó explicar su título de licenciado en genética humana que aún no mostró; lo hizo el dirigente sindical José Lorenzo López, cuando un video mostró a funcionarios del Sirpa golpeando a adolescentes infractores. Lo hicieron el intendente de Montevideo Daniel Martínez y el dirigente Edgardo Novick cuando acordaron votar un Fondo de Capital para financiar obras; lo hizo el presidente Tabaré Vázquez cuando en enero recibió en Colonia a su colega argentino Mauricio Macri y volvió a hacerlo cuando llegó el presidente francés, Fracoise Hollande.
Lo hizo el exintendente de Paysandú, Bertil Bentos, cuando su sucesor ordenó una auditoria de su administración. Lo hizo la bancada de diputados del Frente Amplio que pidió cambios en la Rendición de Cuentas. Lo hizo la dirigencia de Peñarol cuando se quejó de la sanción por los incidentes de sus hinchas en el clásico y esta semana, lo volvió a hacer Novick para criticar al ministro del Interior, Eduardo Bonomi.
Conferencias sin preguntas: una decisión que se está haciendo costumbre
¿Qué hacer cuando una figura pública no permite interrogantes?