La estampa de Felipe Contepomi llama la atención de cualquier fanático del rugby del planeta. Y aún de los que saben al menos un poco de rugby. Leyenda de Los Pumas, factor clave en el bronce de 2007, y hoy casi exjugador –juega en su club, Newman, de forma amateur– es el embajador del rugby ante la Agencia Mundial Antidopaje (WADA). Tiene autoridad para hablar, porque además es médico, con el mérito de haber estudiado mientras era jugador profesional en Irlanda. Y en esa condición vino a Uruguay para dar charlas a los planteles que disputan el Sudamericano M19, en el que los rugbistas con más futuro de la región buscan iniciar el camino de triunfar con la ovalada. Y con eso, se exponen a tomar el camino corto del dopaje.
Los problemas más graves
Contepomi resumió en una charla con entrenadores los tres grandes problemas del rugby actual respecto al doping: los esteroides, los suplementos alimenticios y las drogas sociales, aunque remarcó que, para él, temas como el de la marihuana es de los menos importantes, ya que, ante todo, el problema es cultural. “No hago apología, sino que los chicos aprendan a elegir”, dijo el centro.
La idea es atacar la raíz cultural del problema de los jóvenes que toman suplementos alimenticios para hacer crecer súbitamente su físico: “Estás hablando de un chico que juega socialmente. ¿Qué beneficio puede tener doparse? Uno los hace entender que el costo-beneficio es alto. Me pasó en mi club: desde que volví, no vi ningún caso de doping, pero sí muchos tomando proteínas. Hay una mitificación de que por tomarlas vas a ser mejor jugador. Pero en el desarrollo físico, el 60% corresponde a lo genético. Si querés ser MaNonu (estrella de los All Blacks), no lo vas a ser, tomes lo que tomes, porque genéticamente sos distinto. Un 20% es entrenamiento, un 10% alimentación. La suplementación influye de un 1% a 4%. Hacé el 99% y después preocupate por el 1%”.
Pese a lo prioritario de la educación, la falta de control complica la percepción: “Sería mucho más fácil si pudiéramos testear, y tener casuística fidedigna. Al no tenerla, uno se rige por sensaciones. Y te lo resumo: yo creía que era un deporte totalmente limpio, pero desde que volví a Argentina me di cuenta que hay un desconocimiento tan grande que lleva a que los chicos elijan mal, que tomen cosas que no sirven, y que encima hacen daño a la salud. Hay un desconocimiento grande”.
A su vez, el ex Puma le apuntó a las empresas que producen esos suplementos. “Es cultural pero también mediático. Hay una empresa billonaria que se dedica a la venta de suplementos. Hay un negocio atrás. Pero hay que desmitificar que con un suplemento uno va a jugar mejor. Ahí entra la educación. No voy a negar que en alta competencia el 95% toma algún suplemento. Pero hay algunos que no sirven para nada, otros está demostrado que son veneno. Hay que distinguir qué está autorizado y sirve, qué esta autorizado y no sirve, y qué no está autorizado y encima hace mal”.
Finalmente, Contepomi apuntó a la responsabilidad de los deportistas, y sobre todo a que se informen: “Lo primero que digo a los chicos es que se focalicen en entrenar, alimentarse y descansar correctamente. Y recién ahí, si no es suficiente porque la demanda es mayor, empezar a pensar en una suplementación. Si uno decide tomarla, que entienda que uno es responsable por lo que va a tomar. Si uno va a comprarse un auto, averigua qué se va a comprar. Infórmense, asuman la responsabilidad. Después, es una decisión individual”. El caso de Uruguay
En Uruguay no se realizan controles en los partidos de cada fin de semana por un tema de costos, pero sí se realizan en las instancias finales del Campeonato Uruguayo (por parte de la Dinade) y en partidos de selección (por parte de la IRB). De 2010 hasta ahora se hicieron más de 50 controles y dieron positivo dos, una cifra menor al básquetbol (que llegó a tener 10% de positivos) y el fútbol (que llegó a tener 5%).Las sustancias fueron por efedrina y anabólicos. Se considera una cifra baja.