13 de septiembre de 2012 18:38 hs

Soy una versión más gorda de Amy Winehouse y una más flaca de Lily Allen”. Así de inglesas, por decirlo de alguna forma, son varias de las frases de Katy Perry, una chica en realidad nacida en 1984 en California, y en quien al día de hoy podría residir la condición de Estrella del Pop Más Rockera del Momento.

A pesar de que las declaraciones y rifirrafes con otras popstars es una de las condiciones para optar a tan extraña categorización, se necesitan más elementos. Y si no es suficiente con llamar de forma muy sutil “gorda” a una colega, que sus dos primeros hits se llamen “Besé a una chica” (I kissed a girl) y “Sos tan gay” (UR so gay) bien que podrían añadir algo más de material para horror de algún que otro padre. Más aún si vienen presentadas en ese pegajoso formato pop adolescente, tan cercano a quienes hoy se los señala como público tween (compuesto por adolescentes de 12 años).

Añada a todo esto un coqueteo permanente con lo más bizarro del jet set anglosajón (se casó y duró poco tiempo con el excéntrico comediante Russell Brand), unos orígenes cristianos muy arraigados, una sensualidad bisexual declarada con la que coquetea permanentemente y por puro morbo y a la vez, un sexto sentido para hacerse querer por su público en el escenario. Todo eso es Katheryn Elizabeth Hudson, una “chica” de 28 años y ojos hipnóticos y saltones, como de dibujo animado japonés, que sigue jugando a la estrella pivoteando entre el mundo azucarado y de juguete que evoca el pop y las terrenales tentaciones en las que suelen caer estas chicas aparentemente modélicas y de familia.

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Quizá allí esté el fuerte de Katy Perry. De alguna manera, lo suyo es más sincero y real, una ambivalencia más humana y lejana a lo que son estrellas como Miley Cyrus antes de desprogramarse y caer en los excesos. En el año 2000 editó su primer disco con su nombre real, un trabajo de canciones cristianas que vendió no más de 200 copias. Un Jesús tatuado en su antebrazo todavía le recuerda su origen permanentemente. “Cada vez que toco la guitarra, ahí lo veo. Es un símbolo de un lugar al que yo pertenecía, y al que seguramente volveré”, aseguró.

“Creo que hace mucho tiempo que necesitamos desesperadamente un cambio revolucionario en nuestra manera de pensar. Tenemos la fama como prioridad y el bienestar de la gente lo ubicamos muy abajo. Lo digo consciente de que soy parte del problema. Estoy jugando el juego, pero intentando reconducirlo”, señaló a la revista Rolling Stone durante este año. Fue en abril, cuando medios como El País de Madrid se hacían eco de las reacciones de personalidades a su último video, Part of me, que la muestra alistándose en filas del ejército estadounidense, lo que era señalado como propaganda pro-marines en medio de una canción pop.

La potencia del mensaje de estas celebridades para los jóvenes y la posibilidad de que interpretaran al video como una manifestación para alistarse era el argumento para pedir boicots a la cantante.
No le ha ido bien tampoco con los Muppets, aunque en realidad siempre estos desprecios hacen a la leyenda: el encanto en dos capas de Perry la hizo aterrizar con Elmo y sus amigos, aparición que fue censurada y levantada debido a que la cantante llevaba puesto un prominente escote, que fue señalado como mala influencia para preescolares. Lectores del diario The Guardian, posiblemente con un poco más de sentido común, se manifestaron en desacuerdo con la decisión.
Un pequeño paso

El tráiler del documental que desde hoy está en los cines locales abre con imágenes de la Perry más joven, con una familia que la marcó a fuego en sus creencias. De ahí se pasa a su repentino ascenso al estrellato, con Perry cantando en escenarios a escala masiva, mientras se escuchan de fondo algunas de las razones de su estrellato. “Sabe hablar en su lenguaje”, dice una voz mientras se suceden las imágenes en alta definición de la cantante, con sus fanáticas.

La película Part of me aparece como un paso obvio en la línea de los colegas suyos con los que comparte género y público, tal el caso de Justin Bieber.
No es la primera vez que lo hace, ya que el formato documental-confesional-biográfico es uno en el que se la ha visto varias veces, por ejemplo en varios programas de la cadena MTV.

Según la Perry en modo más aniñado, la película va “sobre los sueños, sobre cómo podés conseguir lo que quieras”. Alguna vez, en otra entrevista, dijo: “No creo que tenga mucho de popstar, pero definitivamente tampoco soy una hipster. Estoy en alguna parte del medio de eso. Porque yo quiero llenar estadios y vender miles de discos”. l

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