Sucede últimamente que es difícil encontrar un libro de ficción parejo de la primera a la última línea. Más que por la calidad de los autores, el problema viene por el lado de la extensión de los textos, gruesos ladrillos que terminan atentando contra la eficacia de lo narrado, que aburre con tangentes inútiles y reitera conceptos.
La meteórica carrera como boxeador se viene abajo en un santiamén por un arreglo deportivo, por esa escena ya contada mil veces del boxeador que acepta ser noqueado, que acaba en este caso con el púgil en la cárcel, de donde sale cambiado para siempre.
El problema es que este y otros pasajes logrados se reducen a dos o tres páginas, y se vuelve rápidamente al presente y a la trama del amaño deportivo, que no agrega mucho al carácter del personaje ni le da mayor profundidad.
Por suerte Faletti, como ya demostró en Yo mato, escribe bien y con eso salva el libro. Cuando tiene que describir la deteriorada relación padre- hijo, escribe: “Entre nosotros siempre se ha interpuesto la sombra de mis antecedentes penales, a veces tan grande y oscura que ha resultado un eclipse total. Vivíamos en la misma casa, hablábamos, hacíamos lo que suelen hacer un padre y un hijo. Pero siempre nos veíamos como desenfocados, como si estuviéramos envueltos en plástico. Por mucho que lo intentamos nunca conseguimos agujerear aquel plástico y mirarnos a la cara”.
También hay una interesante descripción de la vida de provincia en oposición a las grandes ciudades, ejemplificada con el trato cercano y humano que tiene Silvano con un kiosquero y con el dueño de un bar, mientras que apenas cruza una palabra con el dueño del equipo de fútbol donde trabaja, que suele llegar en helicóptero para ver los partidos desde el palco.
En el plano amoroso, donde se cuenta cómo Silvano intenta relacionarse con una camarera tan vieja como él, la novela tiene las mismas virtudes y los mismos defectos: la historia interesa, pero el autor no la profundiza, limitándose a reflotarla en el último capítulo para lograr un final feliz.
Un libro sobre la segunda división del fútbol y de la vida al que le faltan unas cuantas páginas, pero que entretiene.
$ 560
Es el precio de este libro editado por Anagrama,
de 145 páginas.