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Gastón Cossia continuará trabajando para Presidencia de la República.

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Cossia: "No es mi culpa que los perros ataquen en jaurías al rubro ovino"

Cossia explicó que renunció al INBA por falta de apoyo en el directorio y que "la gota que derramó el vaso fue la situación de sufrimiento de animales en la Plaza Independencia"

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02 de febrero de 2022 a las 16:23

El exdirector ejecutivo del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA), Gastón Cossia, quien dejó de ejercer esa responsabilidad este martes en medio de una relación con rispideces con el directorio del instituto y reclamos de los productores rurales, aseguró que hace tiempo estaba pensando en renunciar y remarcó que no permitirá que se cuestione su perfil: “Soy tan veterinario como cualquier otro veterinario”, afirmó en una entrevista que concedió a El Observador. También habló de los cuestionamientos de los productores, de la incredulidad en el exterior por el sufrimiento de los ovinos que fueron llevados heridos a la Plaza Independencia y de lo que hará en Presidencia de la República de ahora en más para promover el bienestar animal.

¿Qué balance hace de su trabajo en el INBA?

Lo más importante fue consolidar 19 convenios con las intendencias por los que se van a realizar 100 mil castraciones por año y se colocarán 250 mil microchips de forma gratuita.

Avanzamos en el vínculo con el Ministerio del Interior, con el que trabajamos muchísimo en los casos de ataques de jaurías. Además del trabajo con seccionales policiales y comisarías zonales, donde hay muchísimas denuncias por maltrato animal, abandono, robo y muerte de animales.

El instituto mejoró mucho su capacidad de respuesta. Los contactos con centros veterinarios, protectoras y productores son lo más positivo, porque son quienes estarán a cargo de las castraciones.

Cuando se habla del perfil del director del INBA, que era lo que cuestionaba la Federación Rural, acá el problema son los perros, y en Uruguay los profesionales que se forman para encargarse de los problemas que tienen los perros somos los veterinarios que trabajamos en perros. Quien debe liderar una campaña de 140 mil castraciones por año es un veterinario que sepa de pequeños animales y que tenga contacto con los alcaldes y buen relacionamiento con las organizaciones de protección animal. Todo ese trabajo era al servicio de la problemática del sector productivo. No comprender que todo esto es al servicio de ellos es la raíz de todo este problema.

En agosto de 2021 tuve una reunión con el secretario de Presidencia y puse a disposición mi cargo para recomponer el diálogo con la Federación Rural, pero el consejo directivo resolvió una serie de resoluciones que fueron aislando al director ejecutivo.

¿Qué tipo de resoluciones?

Al director ejecutivo no lo dejaban reunirse en el directorio, no permitían el contacto con la prensa ni el vínculo con otras instituciones, públicas o privadas. No se me dejó ir al Parlamento cuando fui convocado por la Cámara de Diputados.

La gota que derramó el vaso fue la situación de sufrimiento de animales en la Plaza Independencia. En 50 años que tengo nunca vi una cosa así, que se traigan animales agonizando reclamando la renuncia del director ejecutivo del Instituto de Bienestar Animal.

Hay mucho sufrimiento animal en Uruguay como para que yo me permita ser el culpable de esta problemática. No es mi culpa que los perros ataquen en jaurías al rubro ovino.

Yo he tratado de solucionar ese problema con las herramientas que tengo. Había cero peso para trabajar en el instituto, yo ponía mi maletín, mis bozales, correas, todos los materiales, todo era personal y privado y yo era el único veterinario que tenía el INBA.

Era un bloqueo constante a los convenios que proponíamos.

¿De parte de quién se daba ese bloqueo?

Del consejo directivo y de las autoridades del ministerio (de Ganadería, Agricultura y Pesca). El apoyo no estaba. Se nos prohibió involucrar al INBA en la asistencia veterinaria que pedimos para los refugios del Mides. Y así se dieron una secuencia de cosas. Me invitaban a actividades y no se me permitía ir.

¿Por qué se le negaban esas cosas?

Cuando se dice removieron al director… no, no, como director hice los máximos esfuerzos para trabajar en el INBA pero hace mucho tiempo que venía planteando que me quería ir, porque esta situación era insostenible e insalubre.

Quien estuvo solicitando al directorio ser recibido, que existiera diálogo con los sectores rurales para generar acuerdos fui yo y en todo momento se me negó. Por eso se generó un prejuicio hacia mí, por ser un veterinario dedicado a los animales de compañía, por trabajar con las protectoras, promover leyes y normativas de defensa de los animales, y por no estar de acuerdo en la matanza sistemática de perros como método de control de las poblaciones caninas.

El desacuerdo está porque yo defiendo la ley que establece que no se pueden controlar las poblaciones caninas por métodos eutanásicos. Lamentablemente en todas las instancias que he tenido con organizaciones rurales he encontrado que no se tiene confianza. No se cree y se ataca el programa de fondo del gobierno, que es de castración e identificación y que es el único que ha dado resultado en el mundo. Es cierto que serán a mediano y largo plazo, pero por algo tenemos que empezar.

Si generamos una brecha en la sociedad entre campo y ciudad, entre veterinarios de producción y de animales pequeños, entre productores y animalistas, por ese camino no llegamos a ningún lado, por eso renuncié. No voy a ser un factor de división de los uruguayos.

Los cuestionamientos rozan lo personal, porque se habla de mi perfil. Estoy muy orgulloso de haber dedicado mi vida a los animales de compañía, he salvado muchas vidas. No voy a permitir que se cuestione mi perfil, soy tan veterinario como cualquier otro veterinario. Se habla como si fuéramos profesionales de segunda.

Gastón Cossia presentó su renuncia del INBA tras desencuentros con el directorio y productores.

¿Cómo fue la respuesta del gobierno cuando puso su cargo a disposición en 2021?

Ahí se intentó generar diálogo y recomponer. Hice una nota para reunirnos, porque es la única institución en donde el consejo directivo estableció que funciona sin el gerente. Se nos enviaban resoluciones de lo que decidía el consejo directivo, que tampoco se reunía en el instituto. Los consejeros no iban al instituto. Esta situación era insostenible.

¿Se sintió respaldado por el presidente Luis Lacalle Pou?

Sí, he sentido el respaldo del presidente y del secretario de Presidencia que fueron quienes me permitieron seguir en el cargo hasta ahora. La búsqueda del gobierno fue que se recompusiera el diálogo. La propuesta del Instituto de Bienestar Animal la hice yo. El que defendió en el Parlamento, en el debate de la ley de urgente consideración, la creación del instituto fui yo. Por el oficialismo, quien defendió los recursos en la ley de Presupuesto fui yo.

El directorio empezó a tener una visión restringida del director. Poco menos se pretendía que el director fuera un secretario del consejo directivo, y el gerenciamiento de este tipo de instituciones nunca puede ser así.

¿Cuál será su nuevo rol en la Presidencia de la República?

Esto implica una frustración personal y profesional, porque hace muchos años vengo trabajando en que el gobierno tenga un instituto de bienestar animal. El ofrecimiento de quedarme a trabajar con el gobierno me generó satisfacción. Seguiré promoviendo la tenencia responsable con campañas de sensibilización, generaré vínculos con la educación pública. Tendré líneas de trabajo muy concretas que pueden avanzar en la solución a este problema. Uruguay necesita una campaña de alfabetización en tenencia responsable.

Usted dijo en La Diaria que “ganó el lobby de los productores”, ¿cuál es su sensación con respecto a los productores rurales?

Creo que en las políticas de bienestar animal, el rol que tienen los gobiernos y las instituciones es generar equidistancia entre las visiones de los actores. Nunca una puede ser más preponderante que la otra. Los productores rurales tienen un rol crucial, son quienes más animales tienen, mueven la economía, pero la suya no es la única visión. Hay que tener la visión de la academia, los veterinarios y las protectoras.

Para algunos, lo que pasó en la Plaza Independencia puede pasar desapercibido. El día que me fui del INBA habían 10 denuncias contra las personas que llevaron a esas ovejas allí, por violación de la normativa de bienestar animal; ahí me encontré inhibido de actuar. Esas personas pedían mi destitución y a su vez era yo el que tenía que sancionarlos por las normativas del instituto. Fue una situación sumamente incómoda.

Pero a su vez, varios de los que hicieron esta protesta aumentaron la apuesta, diciendo que iban a seguir haciendo esas cosas, y eso no repercute solo en Montevideo, a mí me llegaron comentarios de diferentes países, profesionales que no podían creer. Fue algo inconcebible desde el punto de vista del bienestar animal.

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