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El presidente Lacalle Pou saluda a los militares uruguayos en el Congo

Nacional > VIAJE DE LACALLE AL CONGO

¿Cuál es el conflicto que hay en el Congo y por qué hay cascos azules uruguayos?

Hay más de 800 uruguayos enviados al país; cerca de 500 están en la base a la que llegará Lacalle Pou en las próximas horas

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24 de diciembre de 2021 a las 06:23

El presidente Luis Lacalle Pou la noche buena de este viernes en la República Democrática del Congo acompañado del ministro de Defensa, Javier García, y junto al contingente militar uruguayo que participa en la misión de paz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en ese país.

Su viaje comenzó este jueves al mediodía, cuando llegó a la Base Aérea y luego partió en el avión prestado por el empresario argentino Francisco de Narváez hacia Recife, sobre la hora 13, para luego viajar por 12 horas hasta llegar a Rwanda. De allí se trasladará a Congo, en donde lo esperarán más de 800 cascos azules uruguayos, que están desplegados por diferentes partes del país cumpliendo tareas de protección.

Pero, ¿cuál es la misión que llevan adelante estos uruguayos? ¿Por qué están allí y desde hace cuánto?

La República Democrática del Congo heredó las consecuencias del conflicto en Rwanda, cuando los hutus extremistas perpetraron un genocidio de 100 días durante 1994 en el que la máquina de matar alcanzó a 800.000 tutsis y hutus moderados mientras la comunidad internacional miraba en silencio. Sin embargo, la matanza no se limitó al territorio rwandés sino que provocó una corrida que terminó exportando el conflicto a su vecino. La llegada de la violencia al Congo volvió más complejo el enfrentamiento porque hacia 1997 había una decena de países africanos involucrados en el conflicto. Aunque no hay consenso en torno a las cifras, se estima que desde 1996 han muerto más de cinco millones en el este del Congo.

Para cuando los sonidos de las armas se empezaron a silenciar en el nuevo siglo había demasiados grupos armados y entrenados que se habían quedado en ese territorio rico en recursos naturales dispuestos a actuar libres de ataduras. Como un cáncer que no se cansa de hacer metástasis, los grupos radicales no se terminan de disolver cuando una nueva milicia cobra vida. Y la sola aparición de un nuevo grupo genera una respuesta automática: otros prepararán sus armas para combatirlos. Son decenas de milicias que se transforman y multiplican en una operación dinámica y difícil de seguir. Una auténtica guerra de guerrillas que reúne a un centenar de grupos paramilitares y de autodefensa comunitaria. Y eso es lo que hace particularmente compleja la resolución del conflicto.

La respuesta de la comunidad internacional llegó hace dos décadas cuando la República Democrática del Congo se volvió un lugar de peregrinación para las organizaciones humanitarias y pasó a ser un objetivo para las misiones de paz de la ONU, en el entendido de que un día de guerra es "mucho más costoso" que un año de trabajo de la organización. 

Presencia uruguaya en el Congo

En 2001, los militares uruguayos comenzaron a desembarcar el Congo con el fin de colaborar en la protección de civiles. Desde entonces, más de 30 mil han llegado a ese país con el fin de contribuir a estabilizar la paz. Para lograr esa estabilidad ejecutan tareas de seguridad que abarcan autoridades de Naciones Unidas, que actúan dentro de los acuerdos, dirigentes locales, instalaciones, movimientos del personal, así como también reportes y vigilancia diaria.

En el Congo hay actualmente 779 efectivos. De esos enviados, hay cerca de 500 que ocupan la base de Uruguay, ubicada en la ciudad de Goma, y otros 300 que se reparten entre las localidades de Bunia y Beni, cerca de la frontera con Uganda.

La delegación se divide en dos áreas: por un lado, hay un contigente de combate o de apoyo, que es enviado a las zonas de riesgo. Por otro, está el personal superior, integrado por unas 20 personas que participan en el staff o cumplen la función de observadores militares (funcionarios desarmados, que controlan el cumplimiento de distintos mandatos y acuerdos de paz).

"Los observadores van a una casa desarmados. Hay cuatro o cinco por lugar, que rotan por tres o cuatro meses y cambian. Viven con diferentes países, observan y reportan los incidentes. Ellos se adelantan, hacen reportes diarios en las zonas e informan para que vayan tropas armadas. Ahí Naciones Unidas resuelve cuáles son los lugares más complicados y manda tropas de Uruguay u otros países de la reserva", explicó a El Observador Wilfredo Paiva, vocero del Ejército.

Los obstáculos que truncan el objetivo de la misión en el país africano no solamente se deben a la dimensión del territorio -tiene 2.345 millones de km²-, sino también a la centena de grupos armados que confluyen y tienen de rehén a la poblacion local. Los principales conflictos de intereses pasan por la abundancia de diamantes, petróleo y coltan. Es bajo esa pauta que la Organización de las Naciones Unidas envía a unos 14 mil efectivos de distintos países para intervenir en el lugar.

Para la llegada del presidente Lacalle Pou está previsto que la delegación uruguaya despliegue un protocolo de seguridad que lo acompañe en sus traslados una vez arribe a las 9 horas locales. Lacalle llegará en primera instancia a Goma, una ciudad que cuenta con shoppings, restaurantes, supermercados, y prácticamente no existen conflictos, donde dará una conferencia de prensa a medios de la región. También está ubicado allí el cuartel general de Naciones Unidas y la base de otros países con su contingente.

"En la ciudad (de Goma) no hay ningún problema. Él (por Lacalle) va andar en lugares donde no va a tener complicación", aseguró Paiva. 

García, uno de sus acompañantes, explicó que luego volarán en helicóptero hacia uno de los campamentos que tiene el ejército uruguayo. "El 25 vamos a estar compartiendo con la Fuerza Aérea en Bukavu, que es donde está el último contingente que va quedando de la Fuerza Aérea”, indicó. Además visitarán Beni y Bunia.

Así como lo hará Lacalle en esta Navidad, el entonces presidente Jorge Batlle también visitó el Congo en abril de 2004. En esa oportunidad, el exmandatario se reunió en Kinshasa con el presidente congoleño Joseph Kabila y firmó una declaración conjunta reafirmando un principio de cooperación, basado en la legalidad y el respeto mutuo de ambas naciones. A su vez, recibió un reconocimiento de Naciones Unidas por la participación uruguaya en la protección de civiles durante un conflicto desarrollado en la zona norte.

Otro de los jerarcas que voló hasta el lugar fue el entonces ministro de Defensa José Bayardi, quien viajó en dos oportunidades durante la presidencia de José Mujica. 

"La población siempre pide que Uruguay no se vaya por la forma que tenemos de ser. Ayudamos y colaboramos con la gente y nos quieren. A veces en un europeo o en un asiático eso no es tan igual, pero con nosotros, los uruguayos, están chochos", contó Paiva, quien estuvo desde 2019 a 2020 de misión.

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