Espero que la semana haya sido gentil contigo. Llegó el viernes y acá nos encontramos una vez más, en tu casilla de mail, para un nuevo Doble Programa.
El factor humano.
El límite entre la vida y la IA
El elenco de la Comedia Nacional baila sobre el escenario del Salón de Actos de la Facultad de Medicina. Los cuerpos se tensan en un espasmo, corren, chocan y lo vuelven a hacer. Una luz blanca expone la sombra enorme y desbocada de la creación mientras una pregunta queda en el fondo del paladar: ¿Qué es lo monstruoso?
Mary Shelley publicó Frankenstein o el moderno Prometeo en 1818, cuando tenía 18 años. Ahora, Gabriela Escobar y Pablo Casacuberta, con la dirección de la coreógrafa y bailarina Andrea Arobba, retomaron la historia para hacer una reflexión sobre los límites de lo humano, la muerte, la ciencia y la ética bajo la luz (y la sombra) de la inteligencia artificial.
Una propuesta arriesgada y absolutamente contemporánea. Incómoda, experimental y cuestionadora. Como parte del ciclo de Nuevos Clásicos, la compañía desarma y vuelve a armar un hito de la literatura de ciencia ficción para exponer diferentes planos de sentido que nos hacen cuestionar sobre la vida contemporánea y el futuro de esto que llamamos humanidad.
Un planteo escénico que demuestra la plasticidad y versatilidad de los actores de la compañía municipal en una obra que queda lejos de la zona de confort.
Frankenstein en la Facultad de Medicina
Hola, acá Nico. Pude estar en el estreno de Frankenstein también, y mis sensaciones sobre la obra son muy positivas (aunque también tengo mis reparos). Si hay algo que quiero destacar de esta puesta en escena de la Comedia Nacional es el riesgo que toma para crear un Frankenstein propio, y el camino tomado para trazar paralelismos entre la novela de Mary Shelley y este presente donde nos vemos cuestionados y jaqueados (y hackeados) por la inteligencia artificial, donde como siempre, el miedo hay que tenérselo a lo humanos y no a la tecnología.
El Frankenstein de Arobba, Escobar y Casacuberta no es perfecto en escena, pero deja una buena batería de preguntas y de ideas retumbando. Es incómoda y repulsiva, pero en un buen sentido. Remueve. Eso de por sí ya es un mérito. Sobre todo cuando esas preguntas tienen que ver sobre la sociedad que construimos y la que dejamos a los que vienen después.
La mala noticia es que, desde que se anunció su estreno, las entradas se agotaron.
Un bocado
Hay una tradición inquebrantable: después del teatro se come. Se comparte la cena alrededor de una mesa para discutir, pensar e intercambiar sobre eso que acabamos de experimentar. Después del estreno de Frankenstein terminamos, en parte de casualidad y en parte gracias a un comentario virtual que aseguraba que allí estaba “el mejor fainá de Montevideo", en el Yaguarón Bochas Club. Así como lo escuchaste.
Ubicado en La Aguada, sobre Lima casi Minas, tiene una pizza con muzzarella increíble (de bar, cuadrada, con mucha salsa y mucho queso), una figazza sabrosa, un fainá que, aunque no lo destacaría como “el mejor de Montevideo”, estaba muy bien y una cerveza de la casa. A todo esto miramos un partido de bochas que terminó con un triunfo de local.
Yaguarón Club de Bochas
¿Por qué lo traigo entre las recomendaciones? Porque no solo de bares y restaurantes de estreno se vive. Una pizzería con carácter propio, buenos precios y calidad humana, atendida por sus propios bochófilos, también tiene su lugar.
La estandarización, las grandes cadenas y la necesidad de que todo se modernice frenéticamente tiende a que todo sea homogéneo. Que todo se transforme en parte de una tendencia pasajera antes de volver a cambiar. Como el histórico carro de comida al paso El Águila Blanca que ahora vamos a tener que decir que es un “foodtruck”. Las tradiciones se respetan.
En la vuelta:
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Cine - Esta semana se estrenó Pasajes, una película del director estadounidense Ira Sachs se sumerge en un triangulo de amor y deseo. Se puede ser en Cinemateca.
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Teatro - La última grabación de Krapp. El gran Pepe Vázquez se despide de los escenarios después de casi setenta años de teatro con una obra de Samuel Beckett en la que aborda la complejidad de la experiencia humana. Las funciones son en la sala Delmira Agustini y las entradas se pueden comprar acá.
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Música - La formación argentina indie pop Bandalos Chinos vuelve a Montevideo este 24 de agosto en el marco de la fiesta Soultrain en la Sala del Museo. La venta de entradas es por acá.
Amor y asteroides
Nico de vuelta por acá. Estos últimos días vi dos películas que cada una a su manera, también me llevaron a trazar algunos puentes con el tema del que estamos hablandote hoy.
Por un lado, La uruguaya, de la que publiqué mi crítica esta semana, y que si ya la leíste, sabrás que no me entusiasmó particularmente (y si no leíste, te estás enterando ahora).
De todas formas, la forma en la que se produjo esta película me parece fascinante: la plataforma Orsai estableció una convocatoria para financiar el proyecto, permitiendo a todos los interesados pagar bonos de US$ 100 a cambio de figurar como productores asociados y tener poder de decisión en el proceso.
Un esquema a contrapelo de lo habitual en el cine –búsqueda incesante de fondos públicos o la de una productora que suelte los billetes– que impulsa la colaboración, el apoyo mutuo y le dio a esta película una cualidad casi de proyecto de amigos que se nota en el resultado final.
La Uruguaya
La Uruguaya
Por otro lado, se estrenó Asteroid City, lo nuevo de Wes Anderson, el director de Los excéntricos Tenembaum y El gran hotel Budapest. Un puñado de viajeros se reúnen en el pueblito del título para una convención astronómica, donde una sucesión de eventos cósmicos y visitas interplanetarias se conjugan con los dilemas personales de cada uno. En particular, eso le pasa a Augie Steenbeck, el protagonista del filme, un fotógrafo de guerra que se ve agobiado por los misterios de la vida y del universo.
Después de una película que me había resultado muy fría y aburrida –La crónica francesa– Anderson se redimió ante mis ojos con una historia súper tierna y existencialista, pero no por eso menos humana. Porque a veces este universo nos deja patidifusos, frustrados y mareados, pero hay que entender que nunca vamos a poder entender todo. Y a pesar de eso, hay que seguir intentando y apostando sobre todo por las conexiones con los demás, como dice el señor editor Emanuel Bremermann en su reseña.
Asteroid City
Doce capítulos, un prólogo y un epílogo
Mientras te escribo el Instituto Uruguayo de Meteorología anuncia que puede llegar un ciclón extratropical este fin de semana. Así que te voy a dejar una sugerencia para ver desde tu casa.
La peor persona del mundo acaba de ser añadida al catálogo de Amazon Prime Video y es una película imperdible. La cosa va así: Julie, una bellísima y talentosa mujer, está apunto de cumplir 30 años y se ve envuelta en un drama existencial. Se siente como la actriz secundaria de su propia vida, no quiere tener hijos pese a la insistencia de su pareja, desperdició su talento y encima de todo conoció a alguien más.
La peor persona del mundo
La película, dirigida por Joachim Trier y protagonizada deliciosamente por Renate Reinsve, desarrolla en doce capítulos, un prólogo y un epílogo una historia humana compleja, empática y removedora. Una narración movida por las alegrías y las miserias de los jóvenes en el camino hacia la adultez.
Lo que pasa cuando nos enfrentamos a eso que pensamos que iba a ser la vida. Y a veces ya es demasiado tarde.
Piano Bar
Está bien, hay algo que nos hace humanos. Un factor común. Pero también hay algo que hace que algunos sean extraordinarios.
Ruben Rada es extraordinario. El cantautor uruguayo, uno de los símbolos de la música nacional, cumplió 80 años y próximamente lo va a celebrar con cuatro fechas en el Auditorio Nacional del Sodre.
Así que en este piano bar te dejo con esta versión de El Viejo que hace junto con Sebastián Teysera en su último disco, Candombe con la ayudita de mis amigos en el que colaboró con artistas como Pablo Milanés, Fito Páez y Armando Manzanero.
Esto es todo por hoy.
Te recuerdo que podés escribirme acá y a Nico por acá si tenés ganas de conversar con nosotros. Gracias por leernos.
Espero que tengas una gran semana.